El SNTE en la formación docente - Gilberto Guevara Niebla | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 29 de Agosto, 2017
El SNTE en la formación docente | La Crónica de Hoy

El SNTE en la formación docente

Gilberto Guevara Niebla

Las actuales autoridades acertaron al desmantelar el sistema de gobierno educativo que se estableció en 2008 (con la Alianza por la Calidad de la Educación) que consistió en poner las decisiones educativas en manos de comisiones mixtas SEP-SNTE —comisiones que, de hecho, fueron dominadas por el SNTE—. Semejante aberración constituyó un atropello a la Constitución —que dispone que la educación pública es responsabilidad exclusiva del estado— y lo que se hizo Felipe Calderón fue ceder la dirección educativa a una entidad privada, el SNTE.

La recuperación de la rectoría, sin embargo, no es sólo una cuestión legal o de principio, sino un error de carácter práctico. El SNTE es una organización sindical y no una entidad académico-profesional (como lo sería un colegio profesional) y siempre se ha comportado como una entidad política, un poder fáctico que ambiciona todo el tiempo aumentar su influencia y apropiarse de la dirección educativa.

Los líderes del SNTE no fueron electos o nombrados por cualidades académicas, sino por sus habilidades políticas y su conducta no se rige por valores morales o intelectuales, sino por intereses políticos. Eso explica en gran parte el fracaso que el sindicato tuvo mientras en sus manos estuvo la educación nacional (2006-2012).

Desde este punto de vista, resulta preocupante la nueva incursión del SNTE en los aspectos propiamente educativos. El campo donde ha comenzado a actuar es, por añadidura, un área débil de la política educativa oficial: la formación profesional de los docentes.

Desde hace dos o tres años, el SNTE lanzó el Sistema Nacional de Desarrollo Profesional que ofrece a los maestros cursos de diversa naturaleza y que ha tenido un desarrollo exitoso, al menos desde el punto de vista estrictamente mercantil. Hasta el momento, nos dicen, han pasado por los cursos del SINADEP centenares de miles de docentes.

Todo esto es legítimo. Pero, repito, el SNTE no es universidad o entidad académica y su capital de talento reside en la gestión de problemas laborales, aunque, eso sí, cuenta con mucho dinero y con una ambición política ilimitada. Al mismo tiempo, sabe que la formación profesional puede utilizarse como una forma efectiva de control político.

Desde el marco del libre mercado, el SNTE estaría pervirtiendo las leyes de la competencia porque es un tácito monopolio: utiliza su ascendencia política y poder de control sobre el magisterio para ampliar la demanda a sus cursos. Por otra parte, aunque existe una Estrategia Nacional de Formación Continua para profesores, no parece que las autoridades ejerzan ninguna supervisión o fiscalización sobre la actividad que realiza el SNTE.

El sindicato domina actualmente ese mercado. Una vez que decidió entrar al tema de la formación magisterial, la organización concentró todos sus recursos en esa materia y avanzó y sigue avanzando al punto que hoy es, seguramente, la agencia más importante en el campo.

El SINADEP ha crecido tanto que ahora está imponiendo sus criterios a la autoridad educativa. En los últimos meses, por ejemplo, el SNTE usó su influencia para crear en los estados donde tiene “gobiernos amigos” (SLP, Puebla, Edomex, entre otros) una serie de institutos de formación docente que, a decir de algunos docentes, son centros diseñados ad hoc para que el sindicato siga incrementando su influencia en un campo sobre el cual tiene ya clara hegemonía.

 

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