Gobierno de coalición y legitimidad política - Sergio González | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 30 de Agosto, 2017
Gobierno de coalición y legitimidad política | La Crónica de Hoy

Gobierno de coalición y legitimidad política

Sergio González

El Gobierno de Coalición (GC) jugará un rol fundamental en el futuro de México si se implementa con una eficiente operación política e impecable arquitectura normativa, sobre todo en materia de legitimidad de nuestro régimen democrático, tan cuestionada recientemente.

Y esto es así porque evidentemente el procedimiento electoral ya no alcanza por sí mismo para revestir de reconocimiento y consentimiento social el ejercicio cotidiano de la función pública. Las democracias modernas ya no se sustentan solo en el resultado de los comicios previos, sino que dependen también de otras manifestaciones como la eficacia o proveeduría oportuna y suficiente de los bienes públicos a los que todo gobierno está obligado. Estos déficits lesionan y hacen crujir la legitimidad entera de cualquier régimen político y permiten que la sociedad vea con cierta simpatía o con menor temor las alternativas autoritarias. Presenciamos entonces una tendencia de desafecto, desencanto o desconexión con la democracia que está generando ominosas expresiones de retrotracción.

Todo esto ha presentado a las élites políticas del mundo y de nuestro país un reto particular: salvaguardar la legitimidad política y social del régimen democrático y el GC es una oportuna respuesta.

En 2004, Dieter Nohlen procuraba desentrañar si había una relación directa entre la justicia electoral y la consolidación democrática. Se encontró con que había que desentrañar primero la composición moderna de la legitimidad política y concluyó que ésta proviene de dos fuentes: la legitimidad de entrada y la legitimidad de salida, a las que yo llamo legitimidad de acceso al poder público y legitimidad de resultados eficaces en el ejercicio de gobierno, respectivamente.

Creo que ambas legitimidades son expresiones claridosas de dos derechos humanos cuya protección hay que resguardar mediante las respectivas garantías. En el caso de la legitimidad de entrada, hablo del derecho a la participación ciudadana en la conducción del estado y en el caso de la legitimidad de resultados eficaces me refiero al nuevo derecho a la buena administración.

Veamos: En México, la legitimidad de acceso al poder se sustenta en el sistema electoral y como garantía cuenta con las normas e instituciones electorales, protectoras del derecho humano a la participación política. Por su parte, la legitimidad de resultados eficaces se sustenta en lo que yo llamo sistema nacional de integridad pública, que como garantía de su cumplimiento cuenta con las normas e instituciones de transparencia, derechos humanos, fiscalización, servicios profesionales de carrera, archivos, justicia administrativa y persecución penal de la corrupción, todas ellas protectoras del novedoso derecho humano a la buena administración pública.

Esta segunda legitimidad enfrenta debilidades y amenazas superlativas desde hace años, que si bien han sido enfrentadas recientemente con el denominado sistema nacional anticorrupción, es indispensable reforzar su viabilidad con un buen GC que, como ya hemos visto, produce controles políticos al interior del ejecutivo y en su relación con el legislativo, ventajas que el régimen presidencial tradicional no ofrece; así, el GC lograría hacernos transitar de las conocidas dificultades de los gobiernos divididos hacia las probables ventajas de los gobiernos compartidos.

gsergioj@gmail.com

@El_Consultor_

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