Rehabilitación de La Merced; cuatro años de retraso | La Crónica de Hoy
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Rehabilitación de La Merced; cuatro años de retraso

Locatarios del Centro de Abasto esperan que en octubre estén terminados los trabajos.

En febrero de 2013 un incendio consumió parte de la nave mayor del mercado La Merced. Hoy, cuatro años después, la rehabilitación que duraría seis meses no ha sido terminada.

El 30 por ciento del centro de abasto, uno de los más importantes de la capital del país, sigue en espera de ser entregado a comerciantes.

Crónica realizó un recorrido y observó que las obras están por concluir, mientras los vendedores aguardan con ansias regresar a su lugar, pues sus ventas disminuyeron desde el incidente y no han podido recuperarse.

Los capitalinos no se dan cuenta que el mercado está incompleto, que hay una parte cerrada. Mientras realizaban sus compras, los locatarios acomodaban la verdura y la mercancía que les ayuda a sostener a sus familias, “hemos estado en pláticas con las autoridades, la última vez nos dijeron que ya para octubre podremos tener resultados o algo mejor”.

Antes, en las rejas que dividen la zona donde se realiza la rehabilitación había lonas y mantas que no permitían que se observara lo que adentro sucedía, pero ha pasado tanto tiempo que ya nada de eso existe.

Los comerciantes pueden darse cuenta que, aunque se dice hay un avance sustancial en las obras, todo sigue prácticamente igual.

 “Antes cuidaban mucho lo que hacían, no dejaban que la gente se acercara para asomarse, ahorita ya hasta quitaron las lonas y se puede ver hacia adentro si te subes a un banco”, comentó don Jaime, un vendedor de semillas.

De acuerdo con uno de los ingenieros, se espera que la rehabilitación esté lista para antes de la fiesta del mercado La Merced que se celebra el 24 de septiembre.

Desde afuera las secciones 22, 23, 24 y 25 pareciera que solo faltan algunos detalles.

El piso, las delimitaciones para cada puesto, loza y la red eléctrica ya se encuentra al cien por ciento.

Los trabajos son lentos ya que, ahora, no hay más de 10 trabajadores operando en el lugar. El tamaño del lugar es demasiado grande para tan pocas manos.

En el sitio algunos albañiles colocaban el azulejo de las barras de cemento, mientras lo hacían intentaban que todo se viera más limpio y arreglado.

“Acá afuera también necesitaremos más luz ingeniero, pero nos conformamos con regresar para poder festejar”, le dijo uno de los comerciantes al ingeniero mientras acomodaba los montones de verdura.

PROBLEMAS. El techo ya no existe; ahora los locatarios utilizan plásticos para cubrirse del sol y la lluvia y que producen una sombra amarillenta y rojiza en el piso, pero que también provoca que el calor sea insoportable.

Debido al incendio muchos de los comerciantes tuvieron que ser reubicados en las calles de Rosario y Cerrada del Rosario, lo cual provocó amontonamientos, pues son demasiados para tan poco espacio.

Incluso, sin importarles su seguridad ni la de sus clientes, algunos locatarios se colocaron debajo de la banqueta, justo en el arroyo vehicular; pues cualquier lugar es bueno para poner su puesto y vender.

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