V Informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto - José Fernández Santillán | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 01 de Septiembre, 2017
V Informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto | La Crónica de Hoy

V Informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto

José Fernández Santillán

Cambió el ritual: en los tiempos del sistema autoritario y de la hegemonía del partido oficial, el 1 de septiembre, era el día del Presidente. Aunque esa fecha está marcada por el artículo 69 como el día de la apertura del primer período de sesiones del Congreso de la Unión, esa disposición, además, marcaba la obligación del Jefe del Ejecutivo de presentar un informe para manifestar “el estado general de la administración pública del país”. En realidad, no era un momento en que resaltara el Legislativo, sino el poderío del Presidente de la República.

La costumbre era el siguiente: el Primer Mandatario se presentaba a leer el “Informe”; en primera fila se ubicaban los miembros del gabinete; y luego venía la “respuesta” al informe por parte del Presidente de la Mesa Directiva, invariablemente en términos elogiosos.

Durante su alocución el Jefe del Ejecutivo era interrumpido por aplausos y vítores. La entrada y salida del Presidente del recinto parlamentario (el primero recinto fue en Donceles y luego la sede se trasladó al Palacio Legislativo de San Lázaro) era una verbena popular con confeti, matracas, mariachis y porras para el Jefe de la Nación. El 1 de septiembre estaba marcado en el calendario como día de asueto.

Vino el pluralismo, el PRI perdió la hegemonía en el Congreso y las exclamaciones de aprobación para el Jefe del Ejecutivo ya no fueron unánimes; es más, durante la lectura del informe, se oían abucheos y silbatinas por parte de la oposición.

Debemos añadir que el pluralismo trajo una práctica bastante sana, los posicionamientos de los partidos: antes de que hiciera uso de la palabra el Primer Mandatario, los partidos presentaban sus puntos de vista sobre la actuación del gobierno federal. Esos posicionamientos adquirieron más importancia en la medida en que el pluralismo se fortaleció. 

Por cierto, uno de los actos de ruptura de aquél boato de la época de oro del Régimen de la Revolución, fue la interpelación que le hizo Porfirio Muñoz Ledo a Miguel de la Madrid durante su VI Informe de gobierno. El Presidente de la Mesa Directiva, Miguel Montes García, obviamente, le negó la palabra a Muñoz Ledo. Éste abandonó junto con sus compañeros del Frente Democrático Nacional, el salón de sesiones en medio de una bataola. Esto ocurrió el 1 de septiembre de 1988.

“Y de allí pa’l real”: con un Congreso plural y aprovechando la ocasión para dirimir afrentas y rencillas entre los partidos, el 1 de septiembre se transformó en momento para descargar todas esas energías acumuladas. Y en el estrado, como punto de referencia, el Presidente.

Era evidente que el viejo ritual ya no correspondía a los nuevos tiempos. El contraste es muy marcado: durante los tiempos hegemónicos, el 1 de septiembre, era el día de los agradecimientos y halagos para el Presidente de la República; en la época del pluralismo el Jefe del Ejecutivo se convirtió en blanco de ataques e improperios.

Los procedimientos tenían que cambiar. Por eso, ahora el Primer Mandatario ya no tiene la obligación de presentarse a leer el informe. El documento, con base en las reformas que se hicieron al artículo 69, simplemente, se presenta por escrito. Así se evitó la barahúnda que se armó en los últimos años.

¿Qué se espera del V Informe Presidencial? Pues que se diga lo que se ha hecho para combatir la corrupción. Cierto, antes el inquilino de Los Pinos ordenaba y las cosas se hacían. Se detenía y encarcelaba a quien él decidiese. Por eso los gobernadores caminaban derechitos. Ahora, en la época democrática, instrumentamos un Sistema Nacional Anticorrupción. Suena bien, pero no nos hemos puesto de acuerdo para ver quién va a ser el Fiscal General ni quién va a ser el Fiscal Anticorrupción.

Espero que se informe acerca del combate contra el crimen organizado en vista de que ha tomado una configuración distinta: ya no nos amenazan cinco grandes cárteles, sino una miríada de pequeñas y violentas bandas de facinerosos.

El mensaje político será fundamental al menos por dos razones: en primer lugar, la carrera por la sucesión presidencial está desatada. El tema favorito de las conversaciones cotidianas es “quién va a ser el bueno”. Y aquí sale a relucir un aspecto interesante de la mentalidad de los mexicanos: abandonamos los rituales, pero seguimos concibiendo a la política en términos presidencialistas. En los partidos políticos se barajan diversos nombres; excepto en Morena que ya se sabe quién será su candidato.

En 2018 habrán 3, 415 puestos de elección popular en disputa; pero el que nos importa es uno solo, la Presidencia de la República.

En segundo lugar, pero no menos importante, el mensaje político es relevante porque a la presidencia de Estados Unidos llegó un personaje excéntrico y racista en cuya campaña electoral puso como centro de ataque a los mexicanos, al TLC y la promesa de construir el muro fronterizo. Trump ha seguido insistiendo en estos días en construir el muro y en poner en duda la viabilidad del TLC.

jfsantillan@itesml.mx

@jfsantillan

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