El Tapado, visionario y sin corrupción - Aurelio Ramos Méndez | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 02 de Septiembre, 2017
El Tapado, visionario y sin corrupción | La Crónica de Hoy

El Tapado, visionario y sin corrupción

Aurelio Ramos Méndez

Justo dentro de una semana, el viernes 8, iniciará de manera oficial el proceso electoral en que tendrán posibilidad de votar unos 85 millones de mexicanos para la renovación de la Presidencia, nueve gubernaturas, 27 congresos locales, y alcaldías en 26 estados. De un sólo golpe, un total de 3 mil 326 puestos, como nunca en la historia de nuestro país.

Huelga decir, sin embargo, que es sólo uno el plato más apetitoso del vasto menú.

Para ayudar a los electores discernir su voto, el presidente Enrique Peña Nieto, en diversas entrevistas, dio indicios de por dónde viene la jugada por lo que a él le concierne de manera directa. Y, al hacerlo, aportó insumos para la reflexión y la especulación.

El candidato del PRI a la Presidencia, le dijo el mandatario al periodista David Aponte, deberá reunir por lo menos dos atributos importantes: “Uno, que sea alguien que tenga visión clara del México que quiere construir  y al que quiere aportar; que haya claridad en  la visión de hacia dónde va México y cómo debe caminar y avanzar para llegar a mejores condiciones.

“Y dos, un perfil evidentemente de una conducta y una trayectoria honesta, limpia, de reconocimiento y de prestigio, porque creo que eso hará que el PRI tenga un candidato altamente competitivo”.

¿Qué significa eso en términos llanos? ¿De verdad, alguno de los prospectos priistas no encaja en  esta tipología? Puesto de otro modo: ¿Tiene el Jefe del Estado entre sus colaboradores incompetentes sin visión clara del México que quiere construir el gobierno que sirven? O, ¿tiene corruptos impunes?

Cabe, claro, la posibilidad de que el Jefe del Ejecutivo haya pergeñado el perfil del candidato sin más intención que entretener a una audiencia ansiosa por develar al tapado. En ese caso, lo que nos propuso a los ciudadanos fue un juego. Entonces, juguemos.

Por principio de cuentas, vale preguntar en clave lúdica, si puede tener claridad acerca del México que quiere un funcionario como José Antonio Meade, ultracompetente y sin mácula; pero eficaz servidor desde muy altos puestos de dos proyectos nacionales claramente diferenciados, de dos partidos distintos, el PRI y el PAN.

Y, en el mismo tenor, vale decir que si bien en la conducta pública de Aurelio Nuño no se conoce rasgo alguno de corrupción, es un enigma el tratar de determinar si en el fondo de su ánimo del huésped de Los Pinos avala las aspiraciones del titular de la SEP, cuya trayectoria política es más bien breve y modesta.

En otras palabras, ¿puede un priista de poco más de una década (2004), avezado asesor y hasta coordinador de asesores –de Luis Videgaray, Peña Nieto, Eruviel Ávila--, egresado de Oxford y autor de una tesis sobre la construcción de un Estado-Nación sin impuestos, tener claridad acerca de hacia dónde va México y cómo hacer para alcanzar la meta?

El Jefe del Ejecutivo viaja hoy a China --cuarta ocasión como Presidente, cinco previas como gobernador mexiquense-- para participar en el Diálogo de Líderes de Economías Emergentes. Por aquellas tierras tiene arraigo Miguel Ángel Osorio Chong, de quien es pertinente preguntar, siempre en vena de guasa:

¿Equivale Gobernación a hallarse en un panóptico y conocer hasta el menor detalle los problemas, los sucesos y aun las aspiraciones del país? O, ¿permite una carrera burocrática desarrollada en Hidalgo –diputado federal; secretario de Desarrollo Social, Desarrollo Regional, Gobierno y gobernador— tener una visión clara del México que se quiere construir y los caminos para llegar al objetivo?

Renglón aparte merece el exrector José Narro Robles, cuyo dilatado paso por la academia de seguro le ha forjado una idea nítida del México que quisiera construir o al que quiere aportar, y cuyo largo tránsito por la administración pública, la política y el ejercicio profesional no le ha impedido salir con las manos limpias.

Rara ave en el fango de la política, la única objeción que cabe a este médico de 69 años de edad, dos veces rector de la UNAM, responsable en diversos momentos y desde las más nobles instituciones de la salud pública del país, y de reconocida trayectoria profesional, es su talante colosista. Y sólo si se repara en que el malogrado candidato en 1994 lo fue menos por competencia política que por incondicionalidad.

Entre los aspirantes a abanderar el PRI está, por méritos propios, con trayectoria brillante y pulcra, Enrique de la Madrid Cordero. Funcionario a quien nadie podría acusar de que se batió a codazo limpio y patadas en las canillas para entrar en el combo de prospectos, ni que utilizó la influencia paterna para trepar en la burocracia.

El nombre del vástago del presidente 1982-88 --mandatario a quien se puede criticar por muchas cosas, pero no por ladrón-- apareció cuando los más apuntalados empezaron a mostraron el cobre. Qué bueno. Si bien la cercanía con el poder y su trayectoria pudieron forjarle una clara visión del país que --a decir de Peña Nieto-- se requiere, no es improbable que en el cartapacio de la herencia política familiar obre, en primer término, la inaplazable renovación moral de la sociedad.

Con el perfil más bajo posible –detalle invariable a lo largo del sexenio y que, por lo mismo, se agradece-- se halla entre los competidores Luis Videgaray. Servidor público cuya seriedad, dedicación y competencia en cada encargo ha estado fuera de discusión, lo mismo que la visión que puede tener del México al que aspira.

Para nadie es secreto que Videgaray, priísta no recién llegado, sino desde hace tres décadas (1987) es el prospecto con mayor bagaje político, equipo más compacto –de su cuadra egresaron Meade, Nuño y muchos más—y, presumiblemente, las herramientas más idóneas para explorar el camino rumbo a las mejores condiciones nacionales planteado por EPN.

Son dos o tres más los miembros del tricolor quienes pujan por la candidatura, entre ellos, cuota de género, Ivonne Ortega. Pero… seamos serios.

El inicio de la contienda, dentro de una semana, y la definición presidencial del perfil del tapado, abrió la puerta a las elucubraciones sobre una elección en la cual, si de hacerle caso a Peña Nieto se trata, “lo que se estará disputando son las distintas visiones del México del futuro”.

Una contienda que, aún antes de iniciar formalmente, ya dio interesantes muestras de lo que podremos ver en su transcurso: transfuguismo cínico al mejor estilo de Ricardo Monreal; cooptaciones para adulterar la representatividad en el Congreso, a la manera del PVEM; colaboracionismo y aun descaradas traiciones en aras de impunidad, a la manera –mafiosa-- del calderonismo en el Senado…

Como quiera que al final resulte el proceso a punto de entrar a cocción, hay que grabar en piedra –se necesitará citarlo en forma recurrente-- el siguiente compromiso presidencial: “Seré invariablemente respetuoso de la definición que tome la gran mayoría de los mexicanos”.

aureramos@cronica.com.mx

 

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