Cultura

¡Gracias México por devolverme la alegría!, dijo la poeta Patti Smith

Recital. Ningún minuto tuvo desperdicio. De la misma forma que la poesía reduce a milímetros la concentración de las palabras y luego los suelta para provocar cientos de significados, así fue el tránsito de los 75 minutos que Patti Smith convivió con los que acudieron al concierto y lectura en voz alta

En su manera de pronunciar tres palabras, fue muy claro que hablaba con un nudo en la garganta: I love you (Los amo). Atrapada en un torrente de emociones y abrigada por una secta de extraños, la poeta y cantante Patti Smith dijo en voz alta que en el mismo momento que ella cantaba en la Casa del Lago, en la Ciudad de México, en otra parte del mundo, en Kentucky, se celebraban los memoriales por la muerte de uno de sus más queridos amigos: el escritor Sam Shepard.

“Muchas veces imaginamos juntos que compraríamos una camioneta y nos vendríamos manejando para explorar México. Eso nunca ocurrió, pero hoy estoy cantando para ti, Sam, en México”, dijo la poetisa, artista plástica y feminista que reunió a más de 2 mil personas en un concierto en los jardines del centro cultural que tiene la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el Bosque de Chapultepec y gracias a un esfuerzo de la Galería Kurimanzutto.

“¡Gracias México por devolverme la alegría, en este momento de pena!”, añadió ante un público que, analizado detenidamente, estaba integrado por gente muy joven, principalmente menores de treinta años y que, al aplaudir, sí generaba ondulaciones de calor en una mañana verde, húmeda y fresca.  

Ningún minuto tuvo desperdicio. De la misma forma que la poesía reduce a milímetros la concentración de las palabras y luego los suelta para provocar cientos de significados, así fue el tránsito de los 75 minutos que Patti Smith convivió con los que acudieron al concierto y lectura en voz alta, gratuitos. Algunos de los asistentes habían llegado desde las 6:30 de la mañana, para acceder a los jardines de la Casa del Lago a las 12:30. ¿Por qué? “Porque la amo. Es imposible no enamorarse de ella”, dijo una joven universitaria de las primeras tres filas.

A la una de la tarde en punto de ayer sábado, ni un minuto antes ni un minuto después, Patti caminó al centro del pequeño escenario y sin dejar que pasara un segundo de silencio comenzó a recitar su poema “La Gente tiene el Poder”, que fue base para una famosa canción que publicó en 1988 y que, entre otras líneas, dice: “La gente tiene el poder de redimir lo que los tontos han estropeado”.

Después pasaron muchas cosas, difíciles de narrar linealmente sin empobrecerlas, porque del mismo modo que la poesía no es un río de palabras que fluye en una sola dirección, como es la narrativa, la presentación de la poeta del punk tuvo ascensos y descensos, crítica política y confesiones de sentimientos íntimos, narraciones de pasajes de la juventud, homenajes a los escritores Sam Shepard y Roberto Bolaño, así como críticas al actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Leyó poesía, tocó la guitarra y cantó algunas de sus más famosas canciones como “Dancing barefoot” (Bailando descalza), “Because the night” (Porque la noche) y “People have the power” (La gente tiene el poder). Todo el tiempo estuvo acompañada, en el escenario, por el guitarrista Lenny Kaye.

“¡Paaaatti!¡Te amoooo!¡Eres mi madre!”, le gritó, en inglés, una joven del público en un momento de silencio. Y la cantante, nacida en Chicago y nombrada hace años comendadora de la Orden de las Artes y las Letras de Francia, le respondió: “Entonces, por favor sé buena chica y no fumes”… Luego vinieron las risas y Smith agregó: “Pero lo más importante es: debes ser fuerte, debes respetarte y debes tener confianza en ti misma”.

Cada minuto ocurrió algo. En un momento contó la gran impresión que le dio el conocer los murales de Diego Rivera en la Secretaría de Educación Pública y cómo se quedó, punzando en su mente, el color rojo. Y la manera como esto le sobresaltó más al ver el rojo en la vida de México, en las faldas, frutas, muros, luces y, en lo que llamó, los brazos solidarios.

Contó luego su experiencia con “La venganza de Moctezuma”, que le tuvo muy enferma en un viaje, hace tres años, pero que, como una vuelta de fortuna le generó dos hechos inéditos e increíbles. “Al visitar la Casa Azul de Frida Kahlo y Diego Rivera, que era algo que yo deseaba desde los 16 años, me sentía tan enferma que una de las señoritas me dio permiso de recostarme un momento en la cama de Diego. Desde luego no estaba Diego –dijo en broma–, pero en ese momento pensé mucho en Diego y su cama y en Frida y su cama y los años que pasó acostada, después de que le cortaron una pierna. Y algo sentí y escribí un papel y se lo regalé a la persona que me había permitido acostarme unos segundos. Y ahora que volví, ese poema está escrito en uno de los muros de la Casa Azul. Éste es un ejemplo de porqué estoy tan agradecida con México”, dijo de pie, con sus pantalones negros, blusa de rayas horizontales rojas y negras, casaca color tabaco y cabello largo, suelto rubio con canas.

Así también llegó el momento de homenaje al escritor chileno Roberto Bolaño, que vivió y escribió en México y es muy admirado por Patti Smith debido a que escribió la novela 2066, que ella considera como la primera gran obra de arte del siglo XXI. A Bolaño le dedicó su poema “Hecatombe”, que fue leído en español por el escritor Juan Villoro, también un gigante de la cultura mexicana contemporánea y Premio Crónica.

“Hecatombe” es un poema de 100 líneas, en homenaje a las grandes hecatombes o sacrificios rituales de 100 bueyes, en honor a la divinidad. En este caso, cada línea representa a un “buey” que se sacrifica en nombre del arte. “Estos bueyes son como pájaros… Cada uno un poema, un águila de alas desplegadas”, dicen dos de las 100 líneas de “Hecatombe”.

Contener todo lo ocurrido es imposible, y no tiene caso porque se vivieron más de dos mil experiencias singulares, pero al final el amor de Patti Smith a la vida, al arte, a la gente, tuvo como colofón una canción de Elvis Presley: “Can’t help falling in love again” (No puedo evitar enamorarme), cuya letra dice: “Los hombres sabios dicen que sólo los tontos se apresuran, pero no puedo dejar de caer enamorado de usted”.

“Recuerden que son libres. Y recuerden que los amo”, dijo Patti Smith, con un sonido que revelaba un nudo en la garganta. Y salió del escenario a las 14:15, dejando un ambiente de ensueño, en la Casa del Lago, del Bosque de Chapultepec, en México.

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