El deber presidencial de informar - Maria Elena Álvarez de Vicencio | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 02 de Septiembre, 2017
El deber presidencial de informar | La Crónica de Hoy

El deber presidencial de informar

Maria Elena Álvarez de Vicencio

En 1824, el Artículo 68 de la Constitución señalaba que el Presidente de la República tenía la obligación de asistir a la apertura y clausura de las sesiones del Congreso y “pronunciará un discurso análogo a este acto tan importante y el Presidente del Congreso le contestará en términos generales”.
La Constitución de 1857 en su artículo 63 ordenaba lo siguiente: “El día penúltimo del primer período de sesiones, presentará el Ejecutivo al Congreso el proyecto de presupuesto al año próximo y la cuenta del año anterior. Uno y otra  pasarán a una comisión compuesta de cinco representantes nombrados en el mismo día, la cual tendrá obligación de examinar ambos documentos y presentar dictamen sobre ellos en la segunda sesión del segundo período”. El Presidente solo tenía la obligación de informar en qué gastó el presupuesto.
En la Constitución de 1917, el Artículo 69  establecía: “El Presidente informará por escrito sobre el estado que guarda la administración pública”.  Este artículo  fue reformado por decreto, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 24 de noviembre de 1923 y es el que actualmente está vigente en los siguientes términos:
“A la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, asistirá el Presidente de la República y presentará un informe por escrito, en el que manifieste el estado general que guarde la administración pública del país. En la apertura de las sesiones extraordinarias del Congreso de la Unión, o de una sola de las Cámaras, el Presidente de la Comisión Permanente informará acerca de los motivos que originaron la convocatoria”.
Desde entonces el mandato Constitucional ha sido cumplido, pero a partir de la consolidación del partido oficial, su cumplimiento se convirtió en el “Día del Presidente”. Era el día en que todas las “Fuerzas Vivas del País” se concentraban en la Capital; recordamos las enormes filas de camiones buscando estacionamiento. Ondeaban banderas, llovía papel picado, sonaban matracas; la creatividad no tenía límites. En las interminables vallas todos querían gritar, aplaudir y esperar que terminara para ir a La Villa de Guadalupe.
En los diarios de mayor circulación  las organizaciones “importantes”, pagaban enormes desplegados felicitando al Presidente por su Informe. Cuando llegó la tele el pueblo lo pudo acompañar en el camino de su casa al Congreso. Al terminar el Presidente se dirigía  al Palacio Nacional para la ceremonia del “besamanos”. Era un gran día, no se trabajaba.
Pero llegó el segundo milenio y con él la alternancia, el presidente Vicente Fox se presentó a las puertas del Congreso para entrar a rendir su informe, según la costumbre, pero no lo dejaron pasar. El partido oficial no podía permitir que quien no era de su partido, ocupara la tribuna que le había pertenecido por tantas décadas… no pasó nada. La ley  decía que el Presidente entregará al Congreso un informe por escrito etc. El presidente Fox lo entregó en la puerta de la Cámara al Presidente del Congreso y la Ley quedó cumplida.
“El Día del Presidente” pasó a la historia; los doce años de los gobiernos de oposición y lo que va de este sexenio del retorno, el Informe Presidencial ha sido entregado por un emisario, al Presidente de la Cámara, en un acto privado. México cambió.
Hoy  los mexicanos ya conocieron anticipadamente el Informe Presidencial; lo numerosos anuncios en los medios y una entrevista televisada,  han dado cuenta de los avances en educación,  empleo,  la atención de la salud; las  vías de comunicación. Solo falta esperar que en la glosa que se haga en las Cámaras y en los distintos medios, se aclare y precise lo relativo a la pobreza, la violencia, la inseguridad y la corrupción.

 

melenavicencio@hotmail.com

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