Medir para corregir - Manuel Gómez Granados | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 02 de Septiembre, 2017
Medir para corregir | La Crónica de Hoy

Medir para corregir

Manuel Gómez Granados

En estos días, abundan las cifras sobre distintos aspectos de la vida pública en México. Entre las muchas cifras que tenemos a la mano ahora están las que se desprenden de la Encuesta Nacional 2017 elaborada por Gabinete de Comunicación Estratégica, publicada el 30 de agosto. El instrumento, que se puede consultar en http://gabinete.mx/en2017/, es sumamente útil —entre otras razones— porque ofrece un indicador muy valioso para medir el desempeño de los gobiernos de las entidades de la República, una de las cosas que nunca cuajaron en realidad en la —aparentemente— malograda transición democrática de 2000.
Es un indicador que se construye a partir de dos planos; en el plano horizontal, la satisfacción ciudadana; en el plano vertical, el desempeño del titular del gobierno local, que se puede consultar en la página 33 del documento. Lo que resulta del cruce de estas dos dimensiones es una devastadora imagen para los partidos políticos, la manera en que seleccionan a sus candidatos a gobernadores y la forma en que los jefes de los ejecutivos locales ejercen sus funciones. Los dos planos permiten definir cuatro cuadrantes o sectores. En la esquina inferior izquierda se ubican los gobiernos con “insuficiente satisfacción y deficiente desempeño”; en la esquina inferior derecha, los gobiernos con “aceptable satisfacción y deficiente desempeño”, que sólo están representados por el gobierno de Nuevo León. En la esquina superior izquierda, los gobiernos con “insuficiente satisfacción y aceptable desempeño”, que sólo está representado por Tamaulipas, y, finalmente, en la esquina superior derecha, los gobiernos con “aceptable satisfacción y aceptable desempeño”. Este cuadrante que debería ser al que todos aspiraran, sólo alberga a los estados de Yucatán, Sonora, Durango, Querétaro, Guanajuato, Campeche y Jalisco.
Tristemente, la mayoría (23) de los gobiernos locales están ubicados en el cuadrante inferior izquierdo, el que acoge a los gobiernos con “insuficiente satisfacción y deficiente desempeño”. Lamentablemente, no hay partido que se salve de aparecer en ese cuadrante. El PRI es el partido que más gobiernos tiene aquí con 10 o 11 entidades, dependiendo cómo se mida a Chiapas. Además de Chiapas, están Coahuila, Nayarit, San Luis Potosí, Tlaxcala, Hidalgo, Colima, Sinaloa, Oaxaca, Zacatecas y Guerrero. Acción Nacional tiene a Aguascalientes, Chihuahua, Baja California Sur, Baja California, Puebla y Veracruz (el peor calificado de los gobiernos del PAN) y Quintana Roo, dependiendo de si se califica a Carlos Joaquín como panista o como perredista. Finalmente, están las cuatro o cinco entidades gobernadas por el PRD: Morelos, la peor de todas; Tabasco, Ciudad de México, Michoacán y, de nuevo, dependiendo de cómo se califique a Carlos Joaquín, Quintana Roo.
Es una pena que nuestros partidos produzcan gobiernos tan mal calificados. Sólo para tener una idea de qué tan profundo es el divorcio de los partidos con la sociedad, conviene considerar la respuesta dada a una de las preguntas de la encuesta. Se preguntó si confiaría a su gobernador las llaves de su casa en caso de viajar. En Morelos sólo 11.1 por ciento confiaría en Graco Ramírez. En Chiapas y Tabasco, apenas un poco más de doce por ciento lo haría con Manuel Velasco y Arturo Núñez, respectivamente; sólo 14 por ciento de los guerrerenses lo harían con Manuel Añorve y 16 por ciento lo haría con Kiko de la Vega en Baja California, Toni Gali en Puebla, Miguel Ángel Mancera en la Ciudad de México y Alejandro Murat en Oaxaca. Que la erosión de la confianza en las autoridades en nuestro país sea tan profunda implica malas noticias para todos, no sólo para los partidos y sus élites. Ojalá estas mediciones sirvan para corregir.a


manuelggranados@gmail.com

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