Crean red de monitoreo de meteoros para evitar pánico entre la población | La Crónica de Hoy
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Crean red de monitoreo de meteoros para evitar pánico entre la población

Nuestros Científicos. Karina Cervantes de la Cruz, investigadora del Instituto de Geofísica de la UNAM, es miembro de la Red Nacional de Bólidos, donde tiene la tarea de estudiar las rocas que caen en el territorio. Aún en desarrollo, la red busca prevenir e informar a la población sobre este tipo de fenómenos naturales

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En 2010, un meteorito habría entrado a la atmósfera terrestre y surcado los cielos de Puebla e Hidalgo; pobladores del municipio poblano Ahuazotepec refieren haber escuchado un estruendo y explosión del objeto. Se desató el pánico y la desinformación en la región, los medios de comunicación especularon con el tema, sólo abonando al vilo de la situación.

Se dijo incluso que el bólido habría impactado en tierra y “derrumbado un puente”… Sin embargo, no hubo tal afectación, sino que la alerta fue un eco a manera de “teléfono descompuesto” del que los medios hicieron resonancia sin buscar evidencias de ello. En realidad, un sitio cerca del poblado llamado Puente Caído, la alerta y  la desinformación se combinaron de manera muy desafortunada. 

Fue en febrero de ese año que ocurrió el evento, razón por la cual Guadalupe Cordero Tercero y Karina Elizabeth Cervantes de la Cruz, investigadoras del Instituto de Geofísica de la UNAM, decidieron poner en marcha una Red Mexicana de Detección de Meteoros, a cargo del área de Ciencias Espaciales del instituto. 

El objetivo de la red es estudiar la entrada, trayectoria y procedencia de estos pequeños bólidos en el país, pero también ofrecer información a la población para evitar casos de pánico y tergiversación, como ocurrió en Ahuazotepec. 

En entrevista, Cervantes Cruz explica que con este antecedente, lo primero que llevaron a cabo en su investigación fue salir a campo y buscar a las personas que presenciaron el evento y preguntar en qué dirección lo vieron. Las científicas estimaron la dirección de entrada y trayectoria del bólido, aunque sin encontrar mayor evidencia del meteoro. También buscaron fragmentos sin mucha suerte, principalmente para Karina Cervantes, quien tiene la tarea en la red de estudiarlos.  

“En febrero de 2010 nos sorprendió la noticia, que se replicó en muchos medios y decían que había caído un objeto, habría explotado y generado un cráter, el cual nunca encontramos. El tema del ‘puente caído’ fue al parecer una noticia incorrecta emitida por una radiodifusora, sólo incrementó el pánico que ya se había difundido”. 

A raíz de este evento, agrega, la doctora Cordero comenzó a colaborar con gente de Protección Civil, trabajo que ha llevado conjuntamente en Hidalgo, Aguascalientes y Zacatecas, estados donde han sido sensibles a explicarles este tipo de fenómenos a las personas. Incluso se vislumbra la posible publicación de un tríptico por parte de Protección Civil para que alerte sobre el tema. 

“La población debe conocer que estos fenómenos naturales pueden ocurrir, que pueden causar afectaciones a su caída, pero no más, que no entren en pánico o se dejen timar por cazameteoritos”. 

Aunque la Red Mexicana de Detección de Meteoros se ha gestado desde hace varios años, es apenas que se pondrá en marcha formalmente, probablemente a finales de este 2017. Para ello, las investigadoras y otros colaboradores continúan las pruebas de calibración de su primera estación de monitoreo, que se instaló en su Instituto. 

La estación permitirá buscar objetos pequeños que no se pueden ver con telescopios, estudiar sus patrones de entrada a la atmósfera y ver la generación de enjambres de objetos en alguna región específica del cielo. Hasta ahora, datos preliminares han detectado que éstos se producen particularmente en el mes de febrero. 

BASURA ESPACIAL. Otra parte importante de la red de bólidos, menciona Cervantes Cruz, es alertar sobre otro tipo de objetos que podrían caer a la Tierra y que no son de origen natural. “En el espacio hay basura, muchísima, y para evitar que colisionen con satélites que aún están en funcionamiento se monitorea. Así, los satélites pueden maniobrar y evitar impactos”.

Este tipo de operaciones se realizan con telescopios muy potentes, añade la geofísica, pero cuando es inminente que estas chatarras espaciales entren a la Tierra se debe monitorear por dónde entrarán. “Aquí también corremos riesgos, algunos distintos al solo impacto. Por ejemplo, con los satélites utilizados principalmente en la Guerra Fría, algunos de los cuales son muy peligrosos porque contenían pilas radioactivas con las que hay que evitar todo contacto”.

La Red busca visibilizar este tema, el cual no es muy conocido, refiere la investigadora. “Si hay basureros en el mar, allá afuera en el espacio también los hay ya: hay centenares de restos de satélites o partes de cohetes. Muchos se quedan suspendidos, pero cuando se degrada su órbita caen, y pueden hacerlo en cualquier lugar. Eso es peligroso”. 

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