Sionismo y antisemitismo - Isidro H. Cisneros | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 03 de Septiembre, 2017
Sionismo y antisemitismo | La Crónica de Hoy

Sionismo y antisemitismo

Isidro H. Cisneros

El intercambio de ideas sobre la vigencia del antisemitismo en México, sostenido recientemente por distinguidos colegas e intelectuales de todo signo, obliga a reflexionar sobre el fenómeno del sionismo y su contraparte, el antisemitismo. Es una discusión que ocurre exactamente 76 años después de que los judíos fueran obligados por el nazismo a usar sobre sus vestimentas la estrella amarilla con fines segregacionistas y discriminatorios que culminaron con la Shoá, y porque dicho debate se desarrolla en el contexto de la visita que la próxima semana realizará a nuestro país el primer ministro Benjamín Netanyahu, para reunirse con el presidente Peña Nieto y la comunidad judía.

Israel es gobernado por una elite liberal en la economía, culturalmente orientalista y geopolíticamente occidental, que emergió del fracaso de los acuerdos de Camp David y de las recurrentes intifadas. Netanyahu representa una concepción política de principios indeclinables sustentada en preceptos religiosos. Su credo de que “el Estado hebreo vivirá por siempre”, refleja la convicción militarista de que Israel está legitimado no por el Holocausto, sino por David. Esta postura le permite apoyar tanto el muro que Donald Trump desea colocar en la frontera mexicana, como una estrategia de sentamientos de colonos israelíes en territorios bajo ocupación militar. Israel es el único Estado del mundo que no desea fijar de manera definitiva sus confines y que representa una peculiar democracia étnica que ejerce una política de colonización. El fundador del sionismo moderno Theodor Herzl, en su obra El Estado Judío, propuso como solución al creciente antisemitismo la creación de un Estado independiente y soberano para todos los judíos esparcidos por el mundo, por lo que el sionismo se presenta como el “movimiento de liberación nacional del pueblo judío”.

La historia del pueblo hebreo desde sus orígenes hace cuatro milenios, hasta la constitución del Estado de Israel en 1948, pasando por su expulsión de España en el siglo XV y la persecución nazista de 1933-1945, siempre se ha caracterizado por la defensa de sus valores e identidad colectiva. Desde hace siglos los judíos han sido objeto de odio y masacres. El origen de esta animadversión es, sin duda, de tipo religioso, pero se ha mantenido incluso en sociedades secularizadas donde el antisemitismo aún se justifica y difunde. Actualmente observamos un resurgimiento de estereotipos antisemitas y movimientos neonazis en diferentes países. El antisemitismo que significa “hostilidad contra los hebreos” se prolonga hasta nuestros días.

No obstante, a pesar del persistente antisemitismo, el pueblo hebreo florece y se desarrolla en América Latina. En México viven cerca de 67 mil judíos, quienes se han integrado plenamente en la vida social desde 1912 cuando se fundó su primera organización comunitaria, reforzada posteriormente con el arribo de miles de refugiados durante la Segunda Guerra Mundial. La visita de Netanyahu representa una oportunidad para que la comunidad judía reconsidere, junto con sus dirigentes, las acciones que se aplican contra otros pueblos. Muchos consideran que por la gravedad de los crímenes cometidos contra los judíos no es admisible crítica alguna contra Israel. Pero ésta es la mejor forma de aislar al pueblo hebreo. La judeofobia se combate con una incesante búsqueda de la paz, sin dogmatismos, con apertura y diálogo democrático.


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@isidrohcisneros
agitadoresdeideas.com

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