Detectan indicios de un segundo agujero negro en centro de la Vía Láctea | La Crónica de Hoy
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Detectan indicios de un segundo agujero negro en centro de la Vía Láctea

Astrónomos japoneses utilizaron el telescopio ALMA para escudriñar el objeto oculto en una nube de gas. De comprobarse se trataría de un agujero de tamaño mediano

Representación artística del agujero negro intermedio oculto entre el cúmulo de gas CO-0.40-0.22.

En el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, se encuentra un gigantesco agujero negro súper masivo llamado Sagitario A*, el cuál ha sido analizado desde la década de los setenta. Nuevas investigaciones refieren que el titán cósmico podría no estar solo en el centro de la galaxia, podría tratarse del “eslabón perdido” de los agujeros negros.

Cerca del corazón de la Vía Láctea hay evidencias de que existe un agujero negro con una masa unas 100 mil veces mayor que el Sol y que está escondido en una nube de gas molecular, según un estudio que publica Nature Astronomy.

Éste podría ser uno de los pocos agujeros negros de masa media localizados por los astrónomos y puede proporcionar importante información sobre cómo pueden haberse creado los agujeros negros supermasivos.

Los agujeros negros son difíciles de ver, puesto que no emiten luz, no obstante, se pueden detectar por la influencia que ejercen en objetos cercanos, como al calentar el gas cercano a éste y generar un brillo que sí puede ser medido. Astrónomos han hallado evidencia de agujeros pequeños, de alrededor 10 veces la masa del Sol, y súper masivos, de millones, como Sagitario A*, o miles de millones de masas solares.

Los científicos saben que enormes agujeros negros, hasta 10 mil millones de veces más masivos que el Sol, se ubican en el centro de las galaxias, entre ellas la Vía Láctea, pero desconocen cómo logran tal cantidad de masa, en especial cuando parece que existen desde que el Universo era relativamente joven, de tan sólo unos pocos cientos de millones de años.

Ese enigma, indica el informe, podría resolverse si existieran agujeros negros de unos pocos cientos de miles de masas solares como si fueran semillas para sus equivalentes con mucha mayor masa.

Sin embargo, hasta ahora ese tipo de agujeros negros intermedios no ha podido ser detectado y en la actualidad sólo hay “unos pocos candidatos convincentes” para incluirlos en esa categoría.

El profesor Tomoharu Oka, de la Universidad japonesa de Keio, y su equipo usaron el sistema ALMA (Large Millimeter/submillimeter Array), compuesto por 66 radiotelescopios y ubicado en el desierto de Atacama (Chile), para observar un nube de gas molecular a 60 parsecs (unidad utilizada en astronomía para medir grandes distancias) del centro de la Vía Láctea.

Los expertos emplearon simulaciones para inferir que la cinemática del gas en esa nube solo podía ser explicada por la presencia de un agujero negro de masa intermedia escondido en su interior.

Además descubrieron que la emisión de gas por parte de esa nube se parece en una versión a menor escala de un agujero negro supermasivo y estático en el centro de nuestra galaxia.

A partir de ahora el trabajo se centrará en hacer un seguimiento de esta nueva fuente y confirmar su naturaleza, además de seguir empleando esa técnica para descubrir otros agujeros negros de masa intermedia.

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