¡Atención padres! Allí están los indicios del bullying | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 05 de Septiembre, 2017

¡Atención padres! Allí están los indicios del bullying

Ya con las clases en curso el acoso escolar puede aparecer. Una especialista recomienda fórmulas para detectarlo

¡Atención padres! Allí están los indicios del bullying | La Crónica de Hoy

Si en este regreso a clases, sus hijos o hijas se han mostrado a disgusto con el hecho de volver a la escuela, han manifestado temor, si acaso no experimentaron la habitual emoción de estrenar útiles, uniformes y gozo de volver a ver a sus compañeritos, entonces, debe mantenerse más al pendiente de estos comportamientos, porque su hijo o hija, puede estar sufriendo acoso escolar, conocido como bullying.

Así lo advirtió la doctora Susana Salazar, coordinadora del Centro de Estudios Psicológicos en la Infancia (CEEPI), quien resaltó que en el caso de las o los niños que están en esta condición “las vacaciones de verano se convirtieron en una especie de respiro a la situación que están viviendo y no se atreven a revelarla”.

Entrevistada por Crónica,  advirtió que este acoso, podría pasar desapercibido en el hogar, ya que las y los chicos realizan otras actividades, están tranquilos en casa o en algún curso de verano, “pero previo al regreso a clases, recuerdan el temor, las situaciones que han vivido y comienzan a externar su inconformidad de regresar a clases.

El problema, sostuvo, es que para los niños resulta muy difícil externar lo que les está sucediendo, por ese temor a ser agredidos y asumen actitudes de apatía, insomnio, manifiestan que no quieren volver a la escuela, con mucha ansiedad, no hay nada de entusiasmo a la compra de útiles y la emoción de estrenar zapatos, tenis, los uniformes, la mochila.

El bullying va mermando la autoestima del niño hasta el punto de que él o ella se sienten vulnerables y el regreso a la escuela lo ven como un riesgo total y se les dificulta poder verbalizar lo que les está sucediendo y lo manifiestan a través de otras conductas, más que decir que están siendo violentados, incluso quizá puede darse el hecho de que el compañero que lo está violentando, lo haya amenazado de alguna manera.

IDENTIFICAR EL BULLYING. La especialista Salazar Gómora recomendó observar de manera frecuente a los hijos, para poder identificar cambios en su comportamiento, actitudes diferentes, incluso si su material de escuela comienza a verse muy maltratado sin explicación coherente alguna.

Esto permitirá, dijo, poder darnos cuenta que algo comienza a estar mal incluso antes de que comience a manifestar su deseo de no querer ir a la escuela. Los principales aspectos que no deben perderse de vista son: su material está maltratado cuando regularmente no lo hace, o que ya no habla o no se junta con quienes eran sus amigos, comienza a haber un aislamiento, en situaciones extremas puede haber violencia física, como moretones, y da explicaciones poco creíbles para argumentar cómo fue que se lastimó, que también es otro foco de alerta.

Que tiene problemas de alimentación, que ya no tiene tanta hambre o incluso hay quienes comienzan a comer mucho, más de lo normal y tienen problemas de sueño “y recordar –aseveró-, que estas son situaciones que no se dan en los últimos días de la escuela, sino que regularmente tienen más tiempo, de ahí la importancia de un monitoreo constante sobre los hijos, qué hacen, qué no hacen, qué dejan de hacer, cuál es su comportamiento, si se aísla, para poder identificar estas señales, antes de que el menor llegue a la situación de que en definitiva ya no quiere ir a la escuela”.

AGREDIDO Y AGRESOR. La doctora Susana Salazar, resaltó además, que el bullying o acoso escolar por lo regular tiene su origen en el núcleo familiar, ya que si el o la menor vive en un entorno en el que son constantes los tratos violentos, le ponen apodos, con frecuencia le toca presenciar riñas constantes entre los padres, siempre desaprueban lo que el niño hace, en estas condiciones la niña o el niño van a tener una autoestima baja y va a “acostumbrarse a ser tratado igual”.

Y si tenemos a un niño que asume el otro rol, el del agresor, el que maltrata a los que están a su alrededor, a menospreciar, a ejercer el poder, que a su vez, los mayores ejercen sobre el menor, entonces tenemos otra situación de abuso.

En ambos casos, los menores pueden mejorar esta situación, siempre y cuando cuenten con el total apoyo de sus madres y padres, quienes estén dispuestos, no sólo a acudir a  terapia para resolver estas situaciones de agresión, los menores y los adultos en esta condición, tienen amplias posibilidades de salir de este problema, sostuvo, la constancia en las consultas es fundamental, de lo contrario será muy poco lo que se pueda avanzar, indicó.

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