Terciopelo azul - Wilfrido Perea Curiel | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 05 de Septiembre, 2017
Terciopelo azul | La Crónica de Hoy

Terciopelo azul

Wilfrido Perea Curiel

El Partido Acción Nacional atraviesa la crisis más profunda de su historia. Comparada con la presente coyuntura, es cosa menor aquel 1976, cuando debido a las diferencias internas el blanquiazul no alcanzó acuerdos para nominar a un candidato presidencial que compitiera con López Portillo. De la misma manera, la renuncia de los llamados “foristas” en 1992, fue una experiencia ciertamente dolorosa, pero en aquel entonces este partido iba en ascenso conquistando espacios. Tampoco se puede decir que el boquete que abrieron “Los Amigos de Fox” en 1999, tomando por sorpresa al partido para imponer al entonces gobernador de Guanajuato como candidato, generó una crisis siquiera parecida a lo que ahora sucede. Un año después Acción Nacional alcanzó la Presidencia de la República. Qué razón tuvo Carlos Castillo Peraza, se ganó el poder, pero se perdió al partido.

El PAN cae en vilo, se ve lejano aún el empedrado con lodo donde se estrellará, para que su historia, pundonor y principios queden hechos añicos. Acción Nacional está en la ruta de la fragmentación, queda para el anecdotario cuando se le refería como el partido de la gente decente.

La crisis que vive el PAN no es de generación espontánea, tiene orígenes de larga data, siguiendo a Peraza, quizá provenga de la propia estrategia seguida para acceder a Los Pinos. Se optó por una vía altamente pragmática, particularmente negociando con el PRI, se recuerdan aquellas “concertacesiones” de los años noventa con el salinismo. Los valores se hicieron a un lado y ésa no fue una decisión cualquiera para un instituto que se inspiraba en ideales para enfrentar en condiciones casi estoicas a la maquinaria estatal priista. Se necesitaban principios para, en medio de tan burda inequidad, seguir apostando por la vía electoral, ése era el concepto de la brega eterna que inspiró a los panistas de la edad de la inocencia.

La otrora consistente ideología panista que, en buena medida, tenía como abrevadero a la Doctrina Social Cristiana, hace mucho tiempo dejó de ser el faro inspirador. El fin justificó los medios y en tal recorrido se acumularon muchos agravios y rencores. Desde hace décadas que en sus filas no hay orden ni generosidad, el canibalismo se tornó cotidiano. Aunque en el PAN no se han dado cuenta, desde hace lustros están inmersos en un proceso de perredización.

Fox, como se dijo antes, tomó por sorpresa a las “familias custodias” del panismo y la lógica de su gobierno no fue incluyente con ellas. A su vez, su secretario de Gobernación, Santiago Creel, consideró que era fundamental para la construcción de la gobernabilidad foxista pactar con el PRI. Calderón, por su parte, ganó por escaso margen, otra vez con el apoyo de los gobernadores priistas, en tanto, fue brutal en su trato para con el foxismo. Gamboa y Beltrones en aquella complicada coyuntura de 2006 se convirtieron en los interlocutores privilegiados del gobierno calderonista. Como sea, se impuso la misma fórmula lucha fratricida hacia adentro y apoyos del PRI hacia el exterior.

El PAN no presentó explicaciones, nunca declaró su versión de las causas por las cuales el electorado lo mandó hasta el tercer sitio en las elecciones presidenciales del 2012. No hicieron el menor esfuerzo de autocrítica. Madero, primero, Anaya, después, retomaron la ruta, agraviar a sus correligionarios, sacar provecho propio y apuntalarse en el PRI para tal cometido. Debe ser broma que Anaya le declare ahora la guerra al PRI, él sabe muy bien cuánto le echaron la mano sus ahora archienemigos para sacar de la chistera el invento del “joven maravilla”.

Lo dicho, el blanquiazul es un partido que no condecora a sus héroes, no entierra a sus muertos ni asiste a los heridos de la batalla. En todo este recorrido Acción Nacional parece haber sido usado por el tricolor y todo apunta que así sucederá en 2018, ya que conviene a los intereses del PRI que el panismo esté al borde de la fractura.

pereawilfrido@me.com

 

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