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“No hay plan de irme a ningún lado”: dreamer mexicana

“Es un acto vil, en verdad me horroricé al escuchar la noticia de que Trump canceló el DACA, estoy llena de incertidumbre, no sé qué vaya a pasar”, aseguró M. Camacho, joven que llegó a California con sus padres a la edad de tres años: “Gracias a que pertenezco al programa puedo trabajar y estoy en la Universidad, solo me queda esperar, lo único bueno es que California es un estado con muchos proyectos para inmigrantes, lo que sí es que no hay plan de irnos a ningún lado por ahora mi vida es aquí”.

Camacho, quien trabaja en una tienda de artículos para animales en su tiempo libre, no recuerda cuándo llegó a Estados Unidos, “mis papás me platicaron que llegamos mi mamá, mi hermano, mi papá y yo en 1989, todos con visa de turista, pero el plan sí era quedarnos”.

Tanto M. como su familia decidieron irse a Estados Unidos para mejorar su vida, y entre risas, aseguró: que “aunque suene a disco rayado”. “Mi padre me comentó que decidió venirse para cambiarnos la vida, para que tuviéramos mejores oportunidades, antes vivíamos en la delegación Álvaro Obregón en el Distrito Federal, pero de eso no me acuerdo”.

Camacho ahora tiene 23 años y está cursando el último semestre de la Universidad. Desde el 2012 se le denomina dreamers (soñadores), ya que entró al programa que implementó el gobierno de Estados Unidos para hijos de inmigrantes ilegales, pero ahora ha cambiado la perspectiva de su vida, “tengo fe en que el Congreso tome una buena decisión y nos dé esperanza”.

M. aseguró que su vida no ha sido tan complicada como la de sus papás, “ellos ya habían tenido una vida en México, el cambio cultural fue duro para ellos, además el idioma, pero se acomodaron y han tratado de vivir respetando las leyes y pagando sus impuestos, no creo que sea justo lo que está pasando.

“Respeto mucho las raíces de mis padres, pero de México yo no tengo muchas referencias, cuando vienen a visitarme familiares de allá aprendo mucho, pero mi vida está aquí, mis amigos, mi educación, sí me gustan mis orígenes, pero no estoy segura si sería fácil vivir allá”, comentó Camacho.

“Con la cancelación del programa me siento desprotegida, en verdad si tengo un poco de temor por mi situación y la de mis padres, también por mi hermano, quien también pertenece al programa y ahora trabaja legalmente en un taller mecánico, sólo nos queda esperar. No sé si voy a participar en movilizaciones porque estoy terminando la Universidad y quiero terminar bien, pero sí estaré al pendiente de las noticias que se vayan publicando”.

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