No confundamos las cuotas de género - Ma. del Rocío Pineda Gochi | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 06 de Septiembre, 2017
No confundamos las cuotas de género | La Crónica de Hoy

No confundamos las cuotas de género

Ma. del Rocío Pineda Gochi

Existe plena coincidencia a nivel mundial en que la participación política de las mujeres sigue siendo incipiente y que a pesar de las incontables luchas y todos los frentes abiertos por la reivindicación de los derechos de las mujeres, aún no hemos logrado derribar las infranqueables murallas ideológicas, las prácticas culturales añejas y las visiones androcéntricas que, en el siglo XXI, siguen alimentando y reproduciendo “usos y costumbres” machistas que violentan al género femenino de diferentes maneras.

La ONU identifica dos tipos de obstáculos que enfrentamos las mujeres a la hora de participar en la vida política. Por un lado están las barreras estructurales creadas por leyes e instituciones discriminatorias que limitan las opciones para votar o ser votadas. Y por otro, las brechas relativas a las capacidades, que implican una menor probabilidad de contar con educación, contactos y los recursos necesarios para convertirse en líderes eficaces, a diferencia de los hombres.

En este sentido, la reforma político-electoral de 2014 que obliga a los partidos políticos a asegurar la paridad entre los géneros (50 por ciento mujeres y 50 por ciento hombres) al momento de presentar candidaturas para legisladores federales y locales, ha sido un paso fundamental. Y aunque ha sido controvertida y polémica, esta acción afirmativa era una medida necesaria para acelerar la igualdad de facto entre los géneros y brindar las mismas oportunidades a las mujeres mexicanas en los procesos de toma de decisiones.

En el informe de los Objetivos de Desarrollo del Milenio destacaron las ventajas del sistema de cuotas. En 22 de los 48 países en los que hubo elecciones en 2012, el uso del sistema de cupos, ya sea por decisión de los partidos o por legislación, generó un aumento de la cantidad de mujeres parlamentarias. Cuando el sistema de cupos se generó por vía legislativa, las mujeres obtuvieron el 24 por ciento de los escaños parlamentarios; cuando los cupos fueron por decisión voluntaria de los partidos, las mujeres ocuparon el 22 por ciento de los escaños; y cuando no se asignaron cupos, se obtuvo apenas el 12 por ciento, muy por debajo del promedio mundial.

Es innegable que la participación de las mujeres en los espacios de poder político en nuestro país ha mejorado cualitativa y cuantitativamente. La participación de más mujeres en el Congreso de la Unión se ha traducido en un sinnúmero de reformas y leyes que atienden la agenda de género, la garantía y salvaguarda de nuestros derechos.

Sin embargo, debe quedar muy claro que esta medida debe ser de carácter temporal y que deberá cesar cuando se haya logrado el objetivo de instituir un piso parejo en la competencia por los cargos de dirección y de toma de decisiones. No debe extrapolarse ni confundirse este objetivo, porque en algunas ocasiones se desvirtúa y se quiere aplicar este criterio para que la cuota se aplique en todas las áreas del quehacer público, en detrimento de los perfiles, la experiencia y las capacidades que debe tener un funcionario o servidor público para desempeñar cualquier cargo.

Por ejemplo, recientemente en la elección de la Mesa Directiva del Senado de la República, por un acuerdo unánime al interior de mi Grupo Parlamentario —Partido Revolucionario Institucional— 21 senadoras decidimos apoyar la candidatura de un hombre. Se nos criticó de un retroceso, un atentado contra las mujeres y de falta de solidaridad con el género femenino, por no respaldar la candidatura de dos compañeras senadoras. Sin duda, jamás estuvo en cuestión la capacidad e integridad de las legisladoras para dirigir los trabajos del Senado, ni mucho menos el género, simplemente porque no son elementos de una negociación política. Donde sí exigimos una “cuota de género” fue en la conformación general de este órgano de gobierno parlamentario, donde cuatro de nueve integrantes son mujeres.

No debemos confundirnos y no debe haber duda de que en el PRI estamos a favor de las cuotas de género, de las acciones afirmativas en favor de la igualdad sustantiva y que trabajamos por construir una democracia paritaria.

Senadora de la República

Michoacán de Ocampo

@RocioPinedaG

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