Abraham busca sus sueños en EU... y su madre teme perderlo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 06 de Septiembre, 2017

Abraham busca sus sueños en EU... y su madre teme perderlo

DACA ◗ Doña Gabriela Fuentes vive con el Jesús en la boca por “las ocurrencias de Trump” ◗ La renovación del permiso de estancia legal para mexicanos llegados en la infancia a ese país, que estudian y trabajan, es percibida como una trampa para deportarlos ◗ “Los tienen bien ubicados, saben a qué escuela van y dónde encontrarlos”, dice la madre angustiada

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Con Trump, uno vive con el Jesús en la boca porque no tiene palabra, dice doña Gabriela Fuentes, madre de Abraham, un dreamer emplazado a renovar antes de tiempo su permiso de estancia legal en Estados Unidos bajo el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).

“¿Qué tal si es una trampa?”, pregunta el chico con agobio. Apenas en 2015 fue incluido en este esquema por primera vez. Aunque su permiso vence hasta diciembre de este año, la familia recibió un aviso: debe tramitar la reposición antes del 5 de octubre próximo para evitar la deportación.

Es el caso de miles de jóvenes cuya autorización vence en marzo de 2018. Para fechas posteriores de vencimiento, nada se ha dicho todavía.

“El reciente anuncio del gobierno de Trump no implica quitar en automático el DACA a los ya incorporados, sino suspender las aplicaciones a los nuevos aspirantes. Pero las familias de los dreamers se encuentran en pánico, no quieren ni presentarse a las oficinas de migración para las huellas de renovación”, describe Mario Olguín, defensor de migrantes en la Unión Americana.

Es la historia de los Fuentes, quienes radican en Cheyenne, Wyoming, desde hace más de 15 años. Los esposos migraron con una visa de trabajo, la cual pronto quedó inactiva, pero decidieron quedarse a trabajar sin papeles… En 2004, contrataron a un pollero para cruzar a Abraham, quien entonces tenía cinco años y permanecía en casa de los abuelos, en Ciudad Neza, Estado de México.

En diciembre, el muchacho cumplirá 18… Cuando cumplió los 16 —en 2015—, su familia pagó 2 mil dólares a un abogado para adherirse al DACA.

“Los mexicanos tenemos miedo de ir a una oficina y hacer los trámites de manera directa, porque pensamos que nos pueden agarrar y expulsar de este país, por eso contratamos abogados y pagamos a distancia los 495 dólares que cuesta la aplicación al DACA”, cuenta doña Gabriela.

Apenas el martes, la administración de Trump anunció la cancelación del programa: ningún otro joven recibirá cobijo, y los ya inscritos deben intentar la renovación en menos de un mes…

Abraham estudia el último año de la high school. “Es buen estudiante, dedicado y con sueños académicos”, dice su madre. Planea reunir los créditos suficientes para ingresar a la Universidad de Wyoming y estudiar… “Tal vez ingeniería mecánica, pero no he tomado una decisión definitiva”, comenta él. Durante el verano, trabajó en la lavandería de un hotel.

“No quisiera regresar a México, porque aquí tengo a mi novia, amigos y sobre todo a mi familia: mis padres y dos hermanos pequeños. No sé qué haría si me regresan, me sentiría como un ratón sin salida… Se dicen muchas cosas feas de México, que hay inseguridad y crimen, no desearía probarlo”.

Tras la supresión del DACA, teme a la deportación. “En el papel estoy en regla y con posibilidades de renovar, pero no me siento seguro. ¿Qué tal si me detienen en la oficina? No entiendo por qué me tratan diferente y por qué me ven como extraño o extraterrestre, si he estudiado aquí y deseo cumplir muchos sueños, trabajar y ser un hombre de bien”.

Con el DACA se genera una estancia legal en la Unión Americana, un permiso de trabajo y un número de seguridad social, además de la posibilidad de obtener la licencia de conducir.

“Sólo esperamos que nos acepten la documentación, porque seguro estarán más estrictos. Algo que falte y rechazarán el expediente. Ya bajamos las formas por internet, y ahora a rezar apunta doña Gabriela—. Si reciben los papeles, nos citarán en la oficina de Migración de Idaho para el asunto de la huella, y habrá que jugársela”.

—¿Por qué jugársela?

—Porque mi hijo corre el riesgo de ser detenido en la cita, estamos desconfiados. Aunque él no ha cometido delitos ni faltas administrativas, lo pueden expulsar. Ojalá hubiera un reglamento o un protocolo, pero estamos sujetos a las ocurrencias de una persona.

—¿De Trump?

—Un día dice una cosa, al siguiente cambia la versión. Igual puede respetar las renovaciones que ordenar deportaciones masivas. U otorgar un permiso y luego perseguir a los chicos, pues los tienen bien ubicados: tienen sus direcciones, saben a qué escuela van y dónde encontrarlos. A eso tememos las madres: a perder a un hijo de la noche a la mañana… 

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