Más precaución con antibióticos ayuda a preservar el microbioma | La Crónica de Hoy
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Más precaución con antibióticos ayuda a preservar el microbioma

Nuestros Científicos. María del Rayo Morfín Otero, investigadora de la UdeG, realiza investigaciones en infectología y refiere la importancia de ser cada vez más precavidos con el empleo y evitar el abuso de antibióticos, que no sólo barren con los microorganismos benéficos al organismo, sino además provocan la resistencia de bacterias y el desarrollo de superbacterias

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Existe todo un universo vivo dentro del ser humano, no sólo en todas y cada una de sus células, sino también en poblaciones de bacterias, virus y hongos que hacen uno con el sistema de cada individuo. Son billones de ellos y han generado una simbiosis con nuestro organismo. Esa comunidad de microorganismos ha sido llamado microbioma  humano. 

Comprender estos sistemas es importante para el trabajo de María del Rayo Morfín Otero, directora del Instituto de Patología Infecciosa y Experimental “Dr. Francisco Ruiz Sánchez”, del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la Universidad de Guadalajara (UdeG). La científica no sólo realiza investigación en áreas que se circunscriben al llamado microbioma humano, sino además trabaja con pacientes en el Hospital Civil de Guadalajara estudiando enfermedades infecciosas y su resistencia a medicamentos, en uno de los ecosistemas más formidables de este sistema, ubicado en el intestino.

“El microbioma —o microbiota— humano se refiere a que contenemos en nuestro organismo millones de bacterias, virus y parásitos comensales que nos ayudan a mejorar nuestro sistema inmunológico y produzcan vitaminas o nos ayuden en ciertos mecanismos de defensa. En los últimos años ha habido un revuelo con este tema”, refiere la experta en entrevista. 

Además, la investigación del microbioma humano tiene cada vez más afiliaciones en hospitales de todo el mundo, principalmente en EU, la tendencia es mundial. El objetivo, apunta, es que entre todos se pueda hacer algo llamado metagenómica, es decir, conocer el genoma de las comunidades de especies que existen en el organismo, no sólo en recintos como el intestino, sino también en vagina, boca y otras regiones del cuerpo, con el objetivo de asociarlos con la generación de enfermedades. 

“Por ejemplo, hay diferentes teorías sobre el desarrollo de cáncer de colon que podría estar asociado con el cambio de esta flora intestinal, formada en gran porcentaje por un tipo de bacterias llamadas firmicutes. Éstos ante la presencia de antibióticos son barridos, por eso es tan importante el buen uso de éstos y su control para que no se pierda esa homeostasis (equilibrio) del cuerpo humano. Esta comunidad bacteriológica es un regalo que tenemos en nuestra flora intestinal”. 

ANTIBIÓTICOS. Morfín Otero lleva 25 años trabajando en el área de infectología del CUCS, al lado de destacados médicos, un equipo que estudia enfermedades infecciosas. Su área de investigación es el análisis de la resistencia de las bacterias malas a medicamentos y tratamientos. “Estudio por qué se hacen resistentes y por qué los antibióticos dejan de funcionar, cuáles son los factores que lo promueven y cuáles son los genes que están implicados en ello”. 

La especialista explica que esto se debe al abuso de antibióticos, puesto que anteriormente no se tenían programas de control, gerencia de antibióticos, por lo que todos podían usarlos indiscriminadamente. Un caso clásico es que ibas a la farmacia y pedías ciprofloxacina para  una infección urinaria, acota. Pero esa familia de antibióticos (quinolonas) fueron muy importantes para combatir a bacterias como la E. Coli y otras que se volvieron resistentes, por lo que en algún momento este medicamento fue un fármaco de último recurso. 

“Sin embargo, se utilizaron tanto que todos los médicos generales en vez de dar otros medicamentos más leves, empezaron a usar este antibiótico porque el paciente se recuperaba más rápidamente, pero ¿qué pasó? Hoy en día hemos detectado una resistencia muy alta a estos antibióticos, hasta de 50 por ciento, por eso ya no se prescribe contra este tipo de infecciones, porque se sobreutilizó y las bacterias generaron resistencia”.

Eso enmarcó el conjunto de factores que se deben analizar cuando aparece resistencia a un antibiótico, refiere. “En el Hospital Civil disminuimos el uso de esta quinolona y observamos que su resistencia disminuyó 20 por ciento, por lo que de nuevo la pudimos prescribir, con indicaciones muy precisas  para su administración”.

Pero el uso intensivo de este tipo de antibióticos también afectan el microbioma intestinal y las afectaciones que eso tenga en el largo plazo es algo que se investiga en todo el mundo. Por ello, su administración debe ser más cuidadosa que nunca. Pero esto sólo es una consecuencia de dicha práctica, y es la resistencia lo que evolutivamente ha dado paso a otros “monstruos”: las súper bacterias.  

SuPERBACTERIAS. La investigadora tapatía menciona que cada vez hay menos antibióticos disponibles, puesto que a las compañías farmacéuticas ya no les interesa desarrollar nuevas contra las bacterias resistentes, puesto que algunas no tardan ni tres años cuando ya dejaron de ser efectivas. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha llevado a cabo notificaciones sobre una lista de patógenos o bacterias que necesitan nuevos antibióticos y las que se han transformado en superbacterias. “No obstante, cada vez menos laboratorios quieren invertir en ello. La OMS se dio cuenta de que había bacterias que causaban cada vez más letalidad, para las cuales ya no hay antibióticos ni vacunas y las opciones son muy pocas”.

Una de éstas se llama Acinetobacter baumannii, menciona, que va adquiriendo genes de resistencia al estar en contacto con antibióticos que barren con las bacterias benéficas para el organismo, quedando sólo las dañinas. Van sobreviviendo a los antibióticos, por lo que cada vez se requieren de otros más potentes y de mayor espectro. “En la clínica decimos que aquello que alcanzamos a ver es sólo el 20 por ciento del problema, la punta del iceberg, más abajo no sabemos qué puede estar mal y afectar a los pacientes”.

En este escenario, la medicina “tradicional” se ha visto limitada, por lo que se espera que opciones emergentes como la medicina genómica recuperen terreno en este tipo de problemas. “Es una de las mejores opciones que se avizoran, la cual, a diferencia de los antibióticos, no dañan el microbioma. Pero aún se está investigando, así que esperamos que pronto tengamos cada vez más de estas opciones en los hospitales. 

“Adicionalmente, requeriremos más alternativas terapéuticas, porque obtener antibióticos cada vez más severos, que afectan también a las bacterias buenas, y que en seis meses comiencen a generar resistencias, ya no es una opción sostenible”.  

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