La mañana en que el mundo cambió - Raúl P. Lomelí-Azoubel | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 10 de Septiembre, 2017
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La mañana en que el mundo cambió

Raúl P. Lomelí-Azoubel

Es la madrugada del 11 de septiembre de 2001, y estoy frente a mi computadora intentando conectarme al Internet. Mi cuenta AOL y mi línea fija de teléfono me permiten iniciar mi día laboral desde casa, y despues de varios sonidos que serían irreconocibles para los millenials de hoy, lograba accesar al “World Wide Web”.

Vivía entonces en el estado de California, y a mis 28 años fungía como agregado de Prensa del Consulado General de México en Los Angeles. Ésta era mi rutina de todos los días: Levantarme a las cinco de la mañana y empezar a preparar la carpeta de noticias digitales. A la par, mi equipo recortaba artículos de las noticias impresas desde las oficinas del consulado, para así preparar el envío de la carpeta de noticias, las cuales se hacían llegar vía fax a las oficinas de la Presidencia, Cancillería y de la Embajada en Washington. Esta rutina se repetía todos los días. Las notas en su mayoría eran positivas, la relación México-Estados Unidos vivía un gran momento.

Sin embargo, esa madrugada me fue imposible hacer mi trabajo desde casa ya que nunca pude accesar a ningún sitio de internet. El único éxitoso intento fue conectarme brevemente al sitio www.latimes.com, y la portada digital en su totalidad era de un video promocional pixelado sobre una película de cienca ficción en donde un avión arremetía en contra de una de las torres gemelas en Nueva York. Al menos eso fue lo que supuse, al no poder imaginarme que en ese momento el mundo había cambiado, y que el video mostraba lo que la embajadora Martha Lara nos transmitiría más tarde ese día: “La realidad es más fuerte de lo que se puede imaginar en la ficción”. Todo cambió ese día. Ya no más se podría exigir como se dijo en su momento por el Gobierno del presidente Fox: “Toda la Enchilada”.

Pero remontémonos brevemente algunos meses antes del nefasto 11 de septiembre de 2001. La elección de George W. Bush en 2000 había marcado un punto de inflexión en la política de inmigración de Estados Unidos. El nuevo presidente republicano correctamente entendía que la inmigración ofrece importantes beneficios a la economía estadunidense. Ya se negociaba el fortalecimiento de la relación bilateral, y se incluían temas de reforma migratoria y nuevos programas de trabajadores temporales. Imagínese usted, ¡el presidente Bush se reunió con su homólogo mexicano en cinco ocasiones en los primeros nueve meses de su administración!

La negociacion migratoria se derrumbó tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. En el periodo posterior al 11 de septiembre, el Congreso estadunidense aprobó rápidamente reforzar la seguridad fronteriza y facilitar la recopilación de datos y el intercambio de información sobre sospechosos de terrorismo; amplió el poder del gobierno federal para detener y deportar a inmigrantes, aun cuando ningún terrorista había pasado por la frontera sur. Estados Unidos ha sido incapaz—desde hace 16 años—de diferenciar a terroristas con intención de hacerle daño al pais; de inmigrantes que trabajan para beneficiar a Estados Unidos, y para darles de comer a sus familias.

La diferencia entre terroristas e inmigrantes es enorme. Empezando por lo que es obvio para el mundo entero, salvo para la actual administración de la Casa Blanca. La mayoría de terroristas que hemos vistos actuar en Estados Unidos son anglosajones gringos, y no inmigrantes ni musulmanes, y mucho menos indocumentados.

Termino con lo siguiente. Espero que el actual Congreso estadunidende tenga la sensatez de no seguirle el juego separatista a la Casa Blanca. Tras la nefasta decisión la semana pasada sobre DACA, el Poder Legislativo tiene la oportunidad de neutralizar el veneno inyectado por la administración actual, voltearle el tablero al presidente y retomar algo del liderazgo perdido. Pero empieza con un cambio radical de percepción… que nos dejen de ver como terroristas, y que nos reconozcan por lo que somos: Como el segmento poblacional más importante del país, con la experiencia y determinación de construir y no de destruir. Somos inmigrantes y no terroristas.

 

rlomeli@saberespoder.com

Twitter: @lomeli_azoubel

 

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Raúl es orgullosamente hijo de trabajadores migrantes, y laboró en los campos agrícolas en California los veranos de su juventud hasta su primer año de universidad. Es autor principal de 18 guías didácticas sobre temas de finanzas, salud, tecnología y civismo, con más de nueve millones de copias distribuidas en Estados Unidos. Actualmente es presidente del Consejo de Administración de ­SABEResPODER, una organización dedicada al empoderamiento de la comunidad latina en Estados Unidos.

 

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