El destino nos alcanza: fenómenos meteorológicos de alto impacto - Ma. del Rocío Pineda Gochi | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 13 de Septiembre, 2017
El destino nos alcanza: fenómenos meteorológicos de alto impacto | La Crónica de Hoy

El destino nos alcanza: fenómenos meteorológicos de alto impacto

Ma. del Rocío Pineda Gochi

El periodo de la Guerra Fría, más allá del encono político que polarizó al mundo entre ideologías —occidental-capitalista y oriental-comunista—, fue una época que marcó un hito en el devenir histórico de la humanidad, porque la carrera tecnológica y armamentista permitió dar saltos importantes en materia científica, que a la postre desarrollaron nuevas áreas del conocimiento, aplicadas a la industria, las telecomunicaciones, las ciencias aeroespaciales y a la economía en general.

Los estragos de la Segunda Guerra Mundial daban una importante enseñanza del poder de autodestrucción del hombre, que por razones político-económicas enfrentaron a las grandes potencias, costando la vida a más de 70 millones de personas, según las estimaciones más pesimistas. Bajo este complejo escenario, el mundo vivía sentimientos de incertidumbre y preocupación sobre su destino y futuro inmediato, ante el temor de una inminente guerra nuclear, cuya posibilidad de destrucción masiva describía entre líneas la irracional ambición humana por sobre toda las cosas.

Una vez superado el impasse bélico, la comunidad internacional reflexionó sobre las afectaciones y alteraciones que ocasionó dicho conflicto, dentro de ellas el medio ambiente. A partir de este hecho, se hizo evidente la preocupación sobre las graves afectaciones que el modelo de producción y consumo genera a los ecosistemas, en detrimento de la salud, la calidad de vida, la alimentación y el bienestar general de las poblaciones.

La primera acción formal fue en la Conferencia de Estocolmo en 1972 donde se instituyó “el derecho de las personas a vivir en un medio ambiente de calidad tal, que les permita llevar una vida digna, y gozar de bienestar”. Posteriormente, el informe “Nuestro futuro común”, de 1987, que urge la necesidad de abordar la protección del ambiente y el desarrollo económico como un solo elemento, donde se acuña el concepto de Desarrollo sostenible, que se entiende “como la satisfacción de las necesidades de la generación presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. Dicho precepto se convierte en el principio rector para el desarrollo mundial a largo plazo, a través de sus tres pilares fundamentales: el desarrollo económico, el desarrollo social y la protección del medio ambiente.

A lo largo de estos 45 años se han creado y ratificado un sinnúmero de acuerdos, convenios, tratados, conferencias, cumbres, etc., que de manera particular o general, abordan la problemática ambiental en materia de salud, impacto ambiental, pobreza, hábitat, población y desarrollo, comercio y medio ambiente, agricultura y seguridad alimentaria, atmósfera, diversidad biológica, desertificación, tratamiento de residuos peligrosos, seguridad nuclear, océanos, cambio climático.

Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos internacionales, los compromisos sólo han quedado en el papel y en el discurso. Así lo ha demostrado nuestro país vecino, con la salida del Acuerdo de París contra el cambio climático —siendo uno de los países que más emisiones de gases efecto invernadero generan a nivel mundial—, y muchas otras naciones, que no hemos asumido el compromiso con el medio ambiente, y que reproducimos en los hechos los modelos consumistas que están volviendo irreversibles los daños a los sistemas ambientales.

En 1973, la película Cuando el destino nos alcance (título original en inglés: Soylent Green del director Richard Fleischer), ponía sobre la mesa el futuro distópico de la humanidad, como resultado de las superpoblaciones y la explosión demográfica, generando hacinamiento, contaminación, falta de alimentos, agua, etc. Vaticinaba que en el año 2022 se viviría un desastre ecológico. Hoy en día los fenómenos meteorológicos de alto impacto (lluvias torrenciales, huracanes, sequías prolongadas, etc.) están causando grandes costos humanos y económicos. Por otro lado, la insistencia de Corea del Norte por emprender una guerra nuclear, da cuenta de que aún no hemos aprendido la lección. Ante tales hechos, si no hacemos un ejercicio de autocrítica y generamos consciencia ambiental desde la ciudadanía, no podremos frenar lo inevitable, y el destino nos alcanzará.

Senadora de la República

Michoacán de Ocampo

@RocioPinedaG

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