Entre la paciencia y la ambición | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 13 de Septiembre, 2017

Entre la paciencia y la ambición

Entre la paciencia y la ambición | La Crónica de Hoy

Los Potros de Indianápolis trataron de inyectar esperanza a unos escépticos seguidores no sólo del equipo sino de toda la NFL. Muy temprano se corre la noticia de que el quarterback Andrew Luck ha sido activado para la temporada después de estar ocho meses en la lista de lesionados.

Las malas noticias continúan para los Colts en torno a su mariscal de campo, quien podría estar de baja hasta octubre pese a que ya salió de la lista de físicamente incapacitados.

La primera pregunta es ¿y entonces cuándo jugará; en dos, en tres semanas, en un mes? La realidad es que quizá no jugará durante toda la campaña al punto de estar en peligro su prometedora trayectoria profesional. La verdad nadie la tiene, al menos hacia afuera de la organización, no obstante, hacia adentro el equipo, si debe existir una respuesta y por lo mismo nadie se atreve a desvelarla.

La lesión en el hombro derecho fue más sería de lo que se pensó desde que se lastimó hace ya casi dos años y al menos en el equipo nadie le puso la atención debida. ¿Intransigencia o desconocimiento?, tal vez lo primero, después de todo, Luck es la imagen del equipo, se calzó decorosamente los zapatos de Peyton Manning y ahora es un ícono de la Liga, dejarlo fuera en las dos pasadas temporadas habría significado no sólo renunciar a ganar encuentros y aspirar a playoffs, sino a derrumbar la esperanza de los aficionados que llenan el estadio e invierten mucho dinero en esta maquinaría mercadotécnica que es la NFL.

Basta recordar que la primera vez que se lesionó el hombro fue en septiembre de 2015, en la semana 3, y con tan sólo tres semanas de recuperación regresó al jugar para sólo participar en cuatro encuentros. ¿Valió la pena arriesgarlo así? Ni siquiera acabó la campaña y los Potros no alcanzaron la postemporada.

Para 2016 y sin haber sido intervenido quirúrgicamente, Andrew abrió la campaña, pero aceptaba que aún sentía molestias en su hombro al lanzar el balón. Nuevamente en septiembre, en la semana 2, volvió a lastimarse al intentar una tacleada, sin embargo, esta vez no hubo tregua, si acaso un encuentro sin jugar. Terminó con 15 apariciones de 16 juegos, los Potros no llegaron a Playoffs, terminaron con un mediocre récord de 8-8 y fue evidente que Luck jugó por debajo de su nivel. En otras palabras, no estaba en condiciones de jugar, pero el negocio no puede detenerse y ni el dueño Jim Irsay, ni el gerente Ballard, ni el coach Chuck Pagano lo intentaron. El resultado, quizá acabaron con su hombro.

Y es que no es lógico que tras operarse en enero, y ante una avalancha de optimistas declaraciones sobre su rehabilitación, aún no se le permita lanzar el balón. Un dato revelador es que durante 2016 estuvo en la lista de lesionados por lo menos un día de cada semana durante los cinco meses de la competencia regular.

IMÁN DE TAQUILLA E ILUSIONES. Los ilusos pueden decir que activarlo fue una buena señal, pero ahora se maneja extraoficialmente que no estará en las primeras tres semanas. La realidad es que si no lo activaban ya, no podrían hacerlo durante los siguientes seis meses de acuerdo a la regla.

La presión sobre Luck debe ser enorme después de ser el segundo jugador mejor pagado de la NFL en la historia (el número uno es Matthew Stafford, mariscal de Detroit) y sobre el entrenador Pagano, quien está en la cuerda floja y todo el mundo sabe que sin Luck no va a ganar.

Los Potros llevan dos años sin postemporada, una tercera significaría una limpia, incluyendo gerente y coach, y la única persona que podría evitar todo esto se llama Andrew Luck y depende de que juegue y gané. La realidad es que la casa pierde (la cartera del señor Irsay).

¿Lo forzarán? Tal vez no; es tan delicado el estado de su hombro que la desesperada adquisición del pasador Jacoby Brissett de los Patriotas, apenas el sábado anterior, delata que buscan fortalecer la pobre profundidad que existe en la posición. Su titular, Scott Tolzien, no los llevará a ningún sitio.

UN CASO SIMILAR. La manera más sencilla para evaluar y comparar la gravedad de la lesión de Luck  y el mal manejo que ha tenido, es el caso de otro pasador, Drew Bress. En diciembre de 2005, Bress se lastimó severamente el hombro derecho, no volvió a jugar en el resto de esa campaña, lo operaron y siete meses después ya estaba entrenando a tope con los Santos de Nueva Orleans, su nuevo equipo. San Diego nunca confió en que sanaría y por eso lo cambiaron.

Es un hecho que Indianápolis iniciará sin Andrew y el equipo no hará gran cosa ni con Tolzien ni con Brissett, por lo que llegará el momento en que Irsay, Ballard y Pagano deberán decidir si lo fuerzan a jugar, ponen en riesgo su carrera y ceden a la presión que representa el deporte como negocio o esperan su recuperación total mientras pierden otro año y por ende los empleos del coach y su staff.

LA PRESIÓN DEPORTIVA POR ENCIMA DE LA SALUD

Robert Griffin III

Durante la temporada de 2012 se lesionó una rodilla y su recuperación fue acelerada. Washington clasificó a playoff y el coach Mike Shanahan lo forzó a jugar con una protección especial en la primera ronda de postemporada. Griffin jugó sumamente disminuido y nunca volvió a recuperar su antigua forma. Hoy está quemado en la Liga

Terry Bradshaw

Tras la campaña de 1982 operaron su codo derecho. Pittsburgh, a pesar de tener una buena temporada en 1983, necesitaba al mariscal. Apresuró su regreso en la penúltima jornada. Fue el último juego de su carrera.

Terrell Davis

Con un historial de padecer migrañas muy fuertes, durante el Super Bowl XXXII Davis comenzó a experimentar un dolor tan intenso que llegado un momento del juego se le nubló la vista. Su presencia era tan importante en una jugada que los entrenadores le indicaron que se alineará aún sin poder ver bien, sólo para despistar al rival. La jugada fue un éxito. Davis salió del juego durante el segundo cuarto para ser inyectado y jugar la segunda mitad. Denver sabía que no podía prescindir de él.

Joe Montana

Tras lesionarse la columna en 1986, logró una recuperación asombrosa y regresó en esa misma temporada por voluntad propia. No obstante, después de esa lesión pocos saben que al coach Bill Walsh le molestaba que Montana ya no pudiera lanzar sobre la carrera, lo que motivó discusiones entre ambos y algo que a la postre llevó a que San Francisco buscará la contratación de Steve Young por su movilidad.

 

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