Nada como septiembre… Nadie como Chávez | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 13 de Septiembre, 2017

Nada como septiembre… Nadie como Chávez

El legendario peleador sonorense nos acostumbró a celebrar las Fiestas Patrias en grande. Grandes noches, grandes victorias y también, dolorosas derrotas…

  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx

Las luces mortecinas del Thomas and Mc Center de Las Vegas primero se fueron apagando hasta casi la total oscuridad que fue sólo impedida por los reflejos de las luces de los pasillos exteriores y de la “corona” que se encontraba sobre el cuadrilátero aquella noche del 12 de Septiembre de 1992… La gente sabía lo que venía y primero hubo una exclamación… El viaje al cuadrilátero del famoso retador y luego con una incomparable armonía musical una canción dedicada al “Gran Campeón Mexicano y Mundial… “Pound per pound… Número uno… Julio Cesar Chávez, numero uno… el gran campeón… Todo el mundo recorrió representando a su nación… Julio Cesar Chávez…” y así siguió…

Por el pasillo rumbo a la cita más importante de su vida, venía el más grande boxeador que haya visto nacer nuestro país… Julio César Chávez González, el “César del Boxeo” se enfilaba para encarar al tres veces campeón mundial Héctor “Macho” Camacho…

Las Vegas, siempre creciendo, con la taza más alta de desarrollo de Estados Unidos y una sólo detrás de algunas ciudades chinas en la lista mundial, resultó insuficiente. No había hoteles que hubieran quedado con una habitación disponible. Todas las conexiones aéreas fueron bloqueadas desde el lunes de esa semana… Más de 100 mil mexicanos, según estimaciones de la Oficina de Turismo de Las  Vegas, abarrotaron hoteles, restaurantes, casinos, centros comerciales…

La cuenta de los que dicen haber estado presentes esa noche en la Ciudad del Juego puede superar fácilmente esa cifra. Más de 50 mil dicen haber acudido al escenario de la pelea, aunque la verdad es que sólo 18 mil afortunados, y de ellos, más de 10 mil clientes selectos de los principales casinos, pudieron obtener boletos, que en legítima reventa alcanzaron costos de más de 10 mil dólares, cuando un ticket de ringside tenía un valor de no más de 150 dólares en aquellos días…

Esa fue consumación de la idea del promotor Don King, visionario del negocio del boxeo, quien en su retorno triunfal a Las Vegas luego de haber sido sancionado por la Comisión Atlética de Nevada y literalmente huir a Atlantic City para asociarse con el ahora presidente de Estados Unidos, Donald Trump para promover al boxeo y a Mike Tyson en Nueva Jersey, ocupó a la carta más importante que tenía entre sus representados, para finalmente paralizar a un país completo, México, que esa noche del 12 de septiembre de 1992, celebró hasta en el Ángel de la Independencia la sensacional victoria de Julio Cesar, quien no pudo noquear a Camacho, pero le dio la paliza más espectacular que hubiera recibido hasta entonces, y después, el afamado boxeador caribeño ahora desaparecido… Fue uno de los muchos “septiembres” que celebramos con Chávez…

Y mientras King promovía el fin de semana mexicano del noveno mes, su archirrival en las promociones, Bob Arum, se apropió de Mayo y se lo regaló a su “joya”, Oscar de la Hoya, quien fue tomando el lugar y en algún punto del camino arrebató a King, a Chávez y al mundo del boxeo en pleno esos fines de semana, primero como boxeador y luego como promotor.

LOS TIEMPOS CAMBIAN. Por más que hoy Oscar pueda presumir de ser el promotor de boxeo más importante del mundo, la verdad es que su visión promocional ha sido limitada y mientras se ha dedicado a desarrollar peleadores en lo individual, nunca ha tenido tantas estrellas a su disposición como para rivalizar con las históricas funciones que promovieron con él en el ring, pero sobretodo, el promotor de los pelos erizados, quien llegó a regalarnos noches con cinco campeonatos mundiales, todos ellos legítimos y todos ellos con súper estrellas del boxeo.

De la Hoya ha abaratado el mes. Se ha dado el lujo de promover peleas mediocres en los fines de semana de fiestas patrias y lamentablemente, Saúl Álvarez ha sido comparsa de muy pobres espectáculos que no se acercan en nada a las peleas que solían anunciarse en las marquesinas luminosas de la ciudad del juego y en otras.

Julio enfrentó en septiembre 12 del 92 al Macho Camacho, en Septiembre 10 del 93 a Pernell Whitaker en San Antonio, el 17 de septiembre del 94 a Meldrick Taylor en combate de revancha; el 16 de septiembre del 95 a David Kamau; y el 18 se septiembre de 1998 sus cenizas fueron sepultadas en el mismo Thomas and Mack Center de Las Vegas donde había derrotado a Camacho por quien pretendió siempre ser su sucesor, Oscar de la Hoya.

El propio Oscar se regaló “sus fiestas” en los días de las fiestas patrias, enfrentando el 18 de septiembre de 1999 a Félix Trinidad; el 14 de septiembre de 2002 a Fernando “Feroz” Vargas; el 13 de septiembre de 2003 a Shane Mosley; y en el más emblemático de los casinos en el mundo del boxeo, el Grand Garden del Hotel MGM fue destrozado por el “Ejecutor” Bernard Hopkins también un 18 de septiembre, pero del 2004.

ABARATANDO EL NEGOCIO… Ya como promotor, De la Hoya decidió encarrilar a Saúl Álvarez en esas fiestas, y así, el “Canelo” tratará de complacer a la clientela por séptima vez en su carrera en un fin de semana patrio, pues en 2010 el día 10 enfrentó a Carlos Baldomir en Los Ángeles; el día 17 de septiembre del 2011 a Alfonso Gómez en la misma ciudad californiana; el 15 de septiembre del 2012 peleó como estelar en el MGM Grand ante Josesito López en Las Vegas; en el 2013 hizo el ridículo ante Floyd Mayweather Jr en el mismo Grand Garden el día 14; el 17 de septiembre del año pasado venció en el Estadio de los Vaqueros de Dallas a Liam Smith para coronarse campeón superwelter de la OMB y ahora se le presenta la oportunidad de la consagración ante Gennady Golovkin.

No es que todo tiempo pasado haya sido mejor. Pero sin duda, en el pasado, los fines de semana de septiembre en Las Vegas, siempre fueron mejores…

 

Imprimir