Academia

“Despertar una vocación científica no es espontáneo, es un proceso”: Jayro Díaz

El programa Pauta busca despertar el interés de los estudiantes, desde preescolar hasta prepa por el pensamiento científico. Los menores son asesorados por talleristas y mentores

Jayro Díaz Hernández, de Morelia, Michoacán, es uno de los niños inscritos en Pauta.

A su corta edad, Jayro tiene una clara convicción: a México le hace falta que los niños estudien más ciencia, porque entre más científicos, más inventores podrán desarrollar objetos que nos hagan mejores personas y así convertirnos en una mejor civilización o sociedad.

Este pensamiento no es gratuito, pues lleva más de dos años trabajando de la mano de Wendy Zurita, tallerista del Programa Adopta un Talento (Pauta), el cual impulsa, con equidad y excelencia, el talento para las matemáticas y las ciencias en niñas, niños y jóvenes.

La idea es fomentar vocaciones, dice Wendy en entrevista, “despertar el interés de los estudiantes, desde preescolar hasta prepa por el pensamiento científico. El objetivo es que ellos contemplen estudiar una carrera de ciencias”.

Sin embargo, Wendy tiene claro que despertar una vocación científica no es algo que se da de forma espontánea, en su opinión se trata de un proceso, en el cual se encuentran Jayro y otros niños inscritos en Pauta, asociación civil apoyada por la UNAM, la Academia Mexicana de Ciencias y El Colegio Nacional.

Y como parte de este proceso, Pauta además de sus talleristas cuenta con la figura de los “mentores”, que son académicos registrados que proponen líneas de investigación de impacto social, para desarrollar con los jóvenes estudiantes.

En este sentido, el proyecto que desarrolló Jayro fue propuesto por un grupo de docentes de la Universidad Latina de América (UNLA), con sede en Morelia, en donde la profesora Xóchitl Tavera registró dos líneas de investigación: una para desarrollar un ladrillo ecoamigable y la otra para crear un producto capaz de eliminar los grafitis de las paredes.

Para registrar ambos proyectos en la UNLA, los docentes integraron un grupo interdisciplinario que incluyó ingenieros civiles y en biotecnología, así como comunicólogas que apoyaron en todo momento a Jayro.

Fue así que en conjunto este cuerpo académico guió las labores de investigación, documentación y experimentación de Jayro, además de ayudarlo a mejorar su expresión oral. Para ello se reunieron con él durante seis meses, de dos a cuatro horas a la semana.

Después de participar en la Feria Estatal de Ciencias Pauta, Jayro obtuvo un pase para la competencia nacional, en donde el 29 de julio fue reconocido por la originalidad del proyecto que desarrolló.

Respecto a la inspiración de Jayro para elegir este proyecto, Xóchitl Tavera advierte que para Jayro el joven michoacano Salvador Magdaleno Acosta fue un referente, ya que es el creador de una fórmula a base de baba de nopal, sal y óxido de fierro que protege del smog y los grafitis a los monumentos históricos.

Incluso Magdaleno Acosta visitó a Jayro para compartir con él su experiencia de cómo había vivido él su proceso de investigación y experimentación, “y bueno lo que le dice es que si quiere retomar este planteamiento y aplicarlo a otras superficies pues adelante”, señala Tavera.

Además, de acuerdo a la tallerista Wendy Zurita, Jayro encontró motivación para desarrollar este proyecto en la colonia Héroes Insurgentes, de Morelia, donde habita, ya que dice “ahí hay bandas dedicadas a hacer grafitis que le dan mal aspecto al lugar”.

“Entonces él lo que quiere es quitar ese mal aspecto para que no tenga tanto impacto visual para las personas que pasen por ahí o que vivan en la colonia”. En este sentido, los proyectos inscritos en Pauta deben tener un claro componente social.

Respecto a las motivaciones del grupo de mentores que apoyaron a Jayro, Xóchitl Tavera menciona que está convencida de que el conocimiento que uno no comparte es conocimiento perdido. “Y ahí es donde está la clave, en ver que hay personas que tienen ideas y creatividad y es importante ayudarles a explotar esa capacidad, que a la larga puede significar un beneficio social para todos”.

Por su parte, a Zurita lo que le produce satisfacción es que los chicos vean que cualquier investigador puede contribuir a través de la ciencia a resolver problemáticas a las que como sociedad nos enfrentamos a diario. “Para mí que los chicos tengan esta visión es sumamente importante”.

En ello coincide Jannete Hernández, la mamá de Jayro, quien afirma que Pauta ofrece de forma equitativa a los niños, a los jóvenes y a los adolescentes, la oportunidad de ser creativos.

Finalmente, luego de realizar una entrevista, Jayro Díaz pide enviar un mensaje a los niños que estudian: “que no se rindan. Yo sé lo cansado que es... Hasta yo me aburrí al principio, pero ya luego lo empecé a ver divertido, y te das cuenta que la ciencia es lo mismo que jugar con la imaginación. Hay que echarle todas las ganas y no perder esa esperanza”.

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