¿Quiere o tiene qué...? - Fernando de las Fuentes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 18 de Septiembre, 2017
¿Quiere o tiene qué...? | La Crónica de Hoy

¿Quiere o tiene qué...?

Fernando de las Fuentes

Toda actividad humana está motivada

por el deseo o el impulso.

Bertrand Russell

Todos los seres humanos buscamos estar bien. Es nuestra tendencia natural. Por tanto, estar mal es sólo el punto de partida, y si nos hemos quedado ahí muchos años es porque no hemos sabido cómo avanzar y hasta hemos encontrado nuestra muy particular forma de bienestar dentro del malestar, es decir, hemos creado una zona de confort.

Y es que avanzar es ir hacia adentro, aunque persistamos en hacerlo hacia afuera. Avanzar requiere un estado de calma que nos permita observarnos para saber qué hay en el espacio interior multidimensional donde habita el alma, ese lugar que no es un lugar, en un tiempo que no es un tiempo, al que hay que ir para encontrar todas las respuestas. 

Planteado así el hogar del alma, tal cual es, asusta la sola idea de ir. Es lo ignoto, lo desconocido, y por eso huimos hacia lo que don Sabiondo, el ego, cree que podemos conocer, ergo, controlar: el mundo de lo material. Entonces aceleramos cada vez más en la carrera de los logros sociales, laborales y económicos, buscando ahí lo que no está.

Pero oiga, es que no se trata de tirarse a un precipicio sin fondo. Hay escalones, y el primero de ellos es aprender a discernir cuáles son nuestras verdaderas motivaciones para hacer lo que hacemos. Y le anuncio, en cuanto aprenda a descubrirlas sentirá lo que es el verdadero poder personal, el que está irremisiblemente anclado a la responsabilidad.

Impulsos y deseos. Ahí tiene los motivos, el material de análisis. Ahora unas reflexiones para distinguirlos: Tenemos por un lado el deseo original de experimentarnos, y a partir de éste, más deseos de nuevas experiencias, tanto sensibles (las que podemos tener a través de los sentidos), como espirituales. Para experimentarnos tenemos que vivir, lo que implica necesitar, físicamente: comida,  bebida, cobijo, descanso y sexo; psicológicamente: seguridad y bienestar, este último en su más pura acepción de sentimiento positivo, sea alegría, gratitud, compasión, amor, etc.

Las necesidades no satisfechas nos producen una tensión o pulsión interna, una punzada de dolor. En el caso de las sensibles o físicas, se vuelve insostenible, de tal manera que nos vemos impelidos a descargarla subsanando el problema, sin que la voluntad pueda mediar, a riesgo de morir  y enloquecer antes, si nos resistimos.  A esto lo llamamos impulso vital.

El impulso vital es instintivo, es decir, parte de ese mecanismo autosustentable de adaptación y supervivencia que nos permite no tener que estar acordándonos constantemente de atender lo primordial para vivir.

Mientras las necesidades sensibles se satisfacen en su totalidad a través del mundo material y su impulso es imperativo, las psicológicas no. Éstas requieren mucho más, deben ser exploradas y su pulsión calmada por otros medios; el raciocinio, uno de ellos; la meditación, otro; la expansión del ser, el mejor: dar y amar. 

En la satisfacción de estas necesidades es donde nos enredamos. No es lo mismo lo que necesitamos que lo que deseamos ni lo que realizamos por deseo que lo que hacemos por impulso.

Así pues, tener las cosas que satisfagan mis necesidades básicas de carácter sensible es un impulso imperativo; que sean de tal o cual manera para que me proporcionen determinadas sensaciones, es un deseo.

El problema está en las necesidades psicológicas, porque las hemos identificado completamente con las físicas, creando así el impulso artificial de lograr, retener y acumular, pero como en el mundo material no está aquello que puede colmarlas, se convierten en carencias, transformando los impulsos en compulsiones, obsesiones y adicciones, que son aún más imperativas que la pulsión misma.

Y con ello mueren los deseos de virtud y expansión del ser a través de dar y darse. El alma duerme. Ser amado se convierte en necesidad, pues no amamos. Entonces el otro es la fuente de mi bienestar y mi seguridad.

(Militante del PRI)

delasfuentesopina@gmail.com

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