René Drucker dejó un gran legado científico sobre regulación del sueño | La Crónica de Hoy
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René Drucker dejó un gran legado científico sobre regulación del sueño

A los 80 años de edad, el investigador falleció el domingo por la noche y sus restos mortales fueron velados ayer. Fue pionero en la divulgación de la ciencia, fundador de la Clínica del Sueño de la UNAM y Premio Nacional de Ciencias y Artes

El fisiólogo René Drucker era secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación (Seciti) de la Ciudad de México.

El pasado domingo falleció el científico mexicano René Drucker Colín, autor de las mayores aportaciones de México al mundo sobre cómo funcionan los ciclos del sueño y la vigilia, así como sobre la realización de trasplantes de circuitos neuronales relacionados con estas dos actividades.

A sus 80 años, Drucker Colín se desempeñaba como secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación (Seciti) de la Ciudad de México. Fue pionero en la divulgación de la ciencia en México, ganador del Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1987 y fundador de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM y el Hospital General de México. También realizó contribuciones muy importantes en el estudio de los circuitos neuronales involucrados en el Mal de Parkinson. Como presidente de la Academia Mexicana de Ciencias fue un duro crítico de los recortes presupuestales a la ciencia, en el gobierno de Vicente Fox. Sus restos mortales fueron velados en la agencia J. García López, donde fue despedido por familiares, amigos y colegas.

Dentro de los medios masivos de comunicación, René Drucker tuvo una presencia amplia y constante en radio, televisión e internet por medio de sus pequeñas dosis de ciencia, que se transmitían en diferentes cadenas de medios electrónicos, como Radio Fórmula y Televisa, pero también en espacios de transportes públicos como el metro, el Metrobús y autobuses de pasajeros que se desplazan entre los estados de la República. Por este proyecto fue galardonado, en 2008, con el Premio Nacional de Periodismo. Anteriormente, Drucker Colín había escrito cientos de artículos para el diario La Jornada, donde también coordinó la sección de ciencia.

DE PSICÓLOGO A FISIÓLOGO. En una entrevista realizada por el escritor Javier Aranda Luna para el Seminario Permanente “Las ciencias y las tecnologías en México en el siglo XXI”, René Drucker narró que su carrera inicial fue la psicología, pero que posteriormente se inclinó por la neurofiosología por influencia de un maestro: Raúl Hernández Peón, quien fue un fisiólogo mexicano muy destacado en los años cincuentas del siglo pasado, que murió prematuramente en un accidente automovilístico en 1968.

“Yo empecé a trabajar con él cuando era estudiante, y sin tener mucha idea de para qué, pero como él era una persona muy destacada, me acerqué a él y él me aceptó a en su laboratorio, en su grupo. En ese tiempo él trabajaba sobre los problemas de sueño… Empecé a trabajar con él y me quedé en el tema, y yo creo que ésa fue la influencia clave para que yo me dedicara a lo que me dedico. De ahí yo ya me seguí y lamentablemente falleció, pero quedó la herencia de su contribución hacia mi preferencia por las neurociencias, y en particular por el estudio del sueño, lo cual seguí durante toda mi vida, de hecho todavía hoy día trabajo en los problemas relacionados con el sueño”, explicó Drucker en este entrevista con el Seminario Permanente, que es un órgano que reúne a todos los investigadores eméritos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Su maestro, Raúl Hernández Peón, lo impulsó para que saliera de México y estudiara posgrados en fisiología. Primero estudió en Canadá en la Escuela de Medicina de Saskatchewan, y posteriormente en la Universidad de California, dentro del Brain Research Institute, donde había estado su mentor.

Al regresar a México intentó trabajar en la Facultad de Psicología de la UNAM, donde había dado clases de anatomía del cerebro, pero no fue posible conseguir una plaza laboral y se incorporó a un nuevo centro de investigación que, a la postre, sería lo que actualmente es el Instituto de Fisiología Celular.

“Me dieron un laboratorio, desde luego el laboratorio estaba vacío, nada más tenía un escritorio, dos sillas, y unos escritorios para estudiantes, ni un vasito de Petri, absolutamente nada, entonces tuve que empezar de cero, realmente de cero. Fue un periodo difícil, pero cuando uno tiene ganas y tiene deseos de hacer cosas y de avanzar, haces lo que sea necesario para que puedas cumplir tus objetivos y tus metas, y eso hice. Crecí en este Instituto que es realmente un magnífico Instituto, donde nos dieron un buen ambiente académico”, contó Drucker en la conversación inédita con Javier Aranda.

Otra de las áreas en las que René Drucker fue pionero en México fue en un tipo de cirugía que en México se consideraba impesable en los años ochentas, los trasplantes de secciones del cerebro. El científico mexicano, que ya era reconocido en el mundo por sus estudios sobre el ciclo del sueño, hizo una estancia en la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), donde conoció y aprendió a hacer este tipo de trasplantes, específicamente de regiones involucradas con el sueño.

“Regresé a México y precisamente hicimos un trabajo de trasplantes en relación al sueño y al reloj biológico. En el sistema nervioso hay una estructura que se llama el núcleo supraquiasmático que está en el piso del tercer ventrículo, y que se considera como el sitio que representa el reloj biológico en todos los mamíferos, incluyendo el hombre; lo que hicimos fue destruir el núcleo supraquiasmático y de esa manera se pierde el ritmo biológico, se pierde el reloj biológico (…) Posteriormente lo que hicimos fue un trasplante de células de esa zona de fetos y agarramos las neuronas de este núcleo supraquiasmático y lo trasplantamos, y los animales recuperaron su ritmo biológico. Entonces demostramos por primera vez, de hecho fuimos los primeros que mostramos esa escena en el mundo”, narró René Drucker.

El científico mexicano se introdujo  parcialmente en la política mexicana a raíz de una invitación de Cuauhtémoc Cárdenas, quien, en 1988 lo invitó a formar parte de los primeros 100 convocantes de la creación del Partido de la Revolución Democrática, posteriormente mantuvo cercanía con diferentes líderes de izquierda, como Andrés Manuel Lopez Obrador y Miguel Ángel Mancera.

Su principal crítica a la ciencia mexicana era el exceso de burocracia, trámites e informes, y la poca aplicación del conocimiento generado en México.

“Estamos en la disyuntiva de cuál es el mejor mecanismo, yo ahorita me doy cuenta que el sistema de convocatorias, lo que ha hecho es tirar el dinero a la calle, porque lo que hacen con las convocatorias los investigadores, (bueno) los investigadores no tienen la culpa, a ellos se les da el dinero para que hagan su trabajo, ellos hacen el análisis de la situación y hacen recomendaciones, entonces el Conacyt lo único que quiere es que una vez terminado el proyecto haga un informe para que muestre qué es lo que hizo y cumpla con el requisito del informe, el informe se archiva y no hay una sola persona que ejecute absolutamente nada de lo que recomienda el investigador”, decía el doctor Drucker.

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