Cultura

El amor siempre nos reta en nuestra fragilidad y fortaleza: Mónica Lavín

Entrevista. La escritora presenta su reciente novela Cuando te hablen de amor, un conversatorio entre mujeres de diferentes épocas, quienes exponen sus argumentos, vivencias y conclusiones sobre el amor. La historia habla sobre cómo ha cambiado el ritual del matrimonio, pacto o compromiso

El amor se siente y duele igual en cualquier sector social, dice Mónica Lavín.

La escritora Mónica Lavín presenta Cuando te hablen de amor, un conversatorio entre mujeres de diferentes épocas, quienes exponen sus argumentos, vivencias y conclusiones sobre el amor, para así dar cuenta de las relaciones interpersonales.

La autora del libro publicado por Planeta señala que si bien el tema central es el amor, no se aborda sólo desde una perspectiva romántica, pues a través de Maya, personaje principal de la obra, explora momentos de incertidumbre e indecisión.

“El amor de pareja es visto desde varias facetas como el desencanto o el descrédito, estamos en una crisis de utopías, de no creer ciertas cosas. De repente no tiene sentido el amor y la construcción de pareja, pero siempre hay deseo de amor y de que nuestra capacidad de amar se ponga a prueba, quise escribir la historia de tres mujeres, preguntándome por las generaciones de los más jóvenes”.

La historia cuenta los momentos previos a la boda de Julio y Maya, esta última hija de Patricia, una mujer divorciada, y nieta de Irina, una abuela casada con un hombre desde hace varias décadas.

“La historia también habla sobre cómo ha cambiado el ritual, pacto o compromiso. Además, con personajes como Eugenia, tengo la posibilidad de hurgar en la complejidad de alguien que cree, tiene bajo control el enamorarse. Siempre el amor nos reta en nuestra fragilidad y nuestra fortaleza, nos pone a prueba”.

En Cuando te hablen de amor, Lavín entrelaza sus historias a partir de “El derrumbe”, noticia en la que se daba a conocer cómo se quedaban enterrados entre libros un par de jóvenes, por lo que según señala, su novela representa una reflexión sobre la escritura.

La escritora añade que para la elaboración de su novela, requirió cerca de tres años, tiempo en el que pudo saber en qué situación se encuentra el amor: “Vivimos en un mundo de apariencia en donde importa mucho la puesta en escena. Todos necesitamos el ritual, hacer pactos y vestirlos, cómo nos ponemos de acuerdo”.

La escritora dice pertenecer a una generación que no creía en el ritual, que no concebía toda la vida con una misma persona, sin embargo, pone especial atención en los jóvenes, por el papel de las redes sociales.

“Vivimos en un mundo de producción, de apariencia, que está muy bien si se empata con su sentido real, en éste mundo de apariencia versus la intimidad en la que ya no vivimos, Facebook es peligroso porque no sabemos dónde queda lo que no se quiere compartir”.

El papel de la mujer, reconoce Lavín, es el de siempre sonreír y ciertos comportamientos, por lo que a causa de la violencia contra la mujer, adquiere una postura en la que el matrimonio no es sólo un título nobiliario o una ceremonia.

“Legalmente es un contrato, a veces el sentido del contrato importa menos que la ceremonia. Tendríamos que estar alertas sobre el sentido del contrato, de lo que significa hacer un pacto legal”.

La también escritora de Yo, la peor, define al matrimonio como la “fundación de una nueva vida”, sin importar el tipo de pareja sea, homosexual o heterosexual, pues con ello se deja la individualización.

“No nos damos cuenta qué tan importante es inventar una vida entre dos, la disolvemos cuando no funciona. El amor y la vida en pareja son sinónimos que van cambiando de cualidad, y no aprendemos más que ejecutándolo, viviendo y fallando. El amor exige mucha perfección”.

REGIÓN. La trama se desarrolla en diferentes colonias del sur de la Ciudad de México, como San Ángel y Mixcoac, en donde la autora ha vivido, pero sobre todo, porque, comenta, de llevarse a cabo en otra parte, la historia no sería la misma.

“Desde La región más transparente, la Ciudad sólo puede ser tomada por pedazos, una novela que ocurriera en Santa Fe, sería otra novela, son otros códigos y ritmos. En el libro se representan los anhelos, sueños y tradiciones de una clase media y alta”.

¿El factor económico incide en la concepción del amor, del matrimonio y las apariencias?

El amor se siente y duele igual en cualquier sector. Creo que en los sectores más altos, estos juegos de las apariencias reducen a una tiranía los anhelos propios y se vive en códigos de aceptación nada más. La posibilidad de enamorarse y elegir la tenemos sobrevalorada, en el sentido de que no es igual para todos.

–Para la profesora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México era importante abordar el tema de la idealización, pues “ahora queremos blindar el sufrimiento, hacemos relaciones que no importan. Las mujeres están en otro momento, exigen respeto. Tenemos que aprender a negociar la libertad y el compromiso, de forma individual y colectiva, amarse no es poseerse, amar es admirar el crecimiento del otro, la idealización tiene el riesgo de lo efímero”.

Mónica Lavín agrega que las nuevas generaciones prefieren la soledad, porque ese estilo de vida “no implica riesgos”, por lo que define a su obra como una “una conversación sobre el amor, en varias facetas. Las mujeres son mi punto de vista pero no es una obra feminista”.

El título del libro, Cuando te hablen de amor, debe su nombre a Un mundo raro, de José Alfredo Jiménez, autor que de acuerdo con Lavín, sus canciones “son nuestra educación sentimental”, que en la sociedad actual no ayuda por el resquebrajamiento, aunque “hay un anhelo de una utopía, lo amoroso es parte de ella, hay otros modelos de parejas, familias, de todo, vivimos otro acomodo”.

Imprimir