Mancera y su circunstancia - Wilfrido Perea Curiel | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 19 de Septiembre, 2017
Mancera y su circunstancia | La Crónica de Hoy

Mancera y su circunstancia

Wilfrido Perea Curiel

Miguel Ángel Mancera Espinosa, en el marco de su Quinto Informe de Gobierno, sugirió que el siguiente paso en su carrera política será trasladar su proyecto de ciudad al plano nacional. Su discurso tuvo un tono de despedida, cargado de simbolismo, cuyo mensaje central fue que en su persona el llamado Frente Ciudadano por México tiene un eventual candidato presidencial. El aún jefe de Gobierno, antes de ver materializadas sus aspiraciones, tendrá que sortear varios obstáculos.

El primer reto será designar a quien le suceda en el cargo, para concluir el plazo legal del periodo hasta 2018. Independientemente de pedir licencia temporal o permanente, ultimátum que Morena le ha solicitado, Mancera necesita a alguien que le cubra las espaldas para cerrar la administración. Quien asuma las riendas de la Ciudad de México, deberá ser de su entera confianza, ése será el factor de la decisión, por lo cual cabe esperar que quede alguien de su círculo cercano. La idea es evitar una sangría mayor a la administración capitalina, mantener la gobernabilidad y contar con el apoyo político de la estructura gubernamental para lo que demandarán sus futuros movimientos en el tablero político.

Ciertamente Mancera es una de las cartas para encabezar al Frente Ciudadano por México, el cual, por cierto, se va posicionando en las encuestas, otrora visto como un sueño guajiro de sus impulsores, hoy se percibe como toda una posibilidad. Como bien apunta Silva-Herzog Márquez, llegó la hora de empezar a ver con seriedad las posibilidades de tal coalición.  

Hay que reconocerle a Mancera que, desde el principio de su gestión al frente de la CDMX, tuvo la visión de construirse una imagen de político independiente, alejado de los partidos y, particularmente del PRD, siglas por las que fue votado en 2012. En realidad, el electorado difícilmente lo desvincula del sol azteca, pero esa “sana distancia” fue un acierto para su causa, dada la crisis por la que atraviesa el grueso del sistema de partidos. 

El citado distanciamiento, fue más retórico que real. Los operadores de Mancera permearon la estructura del PRD capitalino y se hicieron de espacios clave, tanto en la dirigencia local, como en el cuerpo legislativo local. Su fuerza se denomina Vanguardia Progresista y fue tejida por Héctor Serrano, uno de sus principales operadores políticos. Esta corriente fue desplazando a otras expresiones dentro del PRD y su influencia sobre Alejandra Barrales, es innegable.

Hay que decir que Vanguardia Progresista sólo tiene presencia real en la CDMX. Su peso es más burocrático que estructural. Está por verse si el grupo hegemónico del PRD, los auténticos dueños de la franquicia, es decir, Los Chuchos, destinan finalmente su apoyo a Mancera. Ellos directamente pactaron con Anaya impulsar el Frente Ciudadano por México, si algo no fuera atractivo para su causa, podría darse un alejamiento. En 2014 el PRD renovó su Consejo Político Nacional y Los Chuchos cuentan con 118 miembros, de un total de 400. Vanguardia Progresista apenas tiene 25 miembros en ese colegiado, ello a pesar de los costosos amarres que logró Serrano.

El proyecto de Mancera no es tan sólido como parece, si bien no es un castillo de naipes, tampoco le alcanza para exigir la candidatura frentista, para tal cometido se tendrían que alinear a su favor una serie de elementos que hoy por hoy no están presentes en el tablero. Por lo pronto, utilizará como plataforma el discurso de convertirse en un decidido impulsor del referido Frente, con la mira de alcanzar algún espacio de negociación y gravitar en el entramado político del próximo lustro. Es muy complicado que en el horizonte del Frente, Mancera sea, bajo la presente coyuntura, su abanderado, en ese carril el PAN lleva la mano y en segunda instancia se plantearía un aspirante procedente de la trinchera estrictamente ciudadana. Cárdenas y López Obrador, dejaron la Jefatura de Gobierno con mucho mayor fuerza y claridad de perspectiva, Ebrard malbarató su oportunidad, Mancera por su parte, da la impresión de que se sobredimensiona. 

pereawilfrido@me.com

 

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