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El sismo en el inframundo… Así se vivió desde las entrañas del metro

El tren estaba detenido en la estación Zapata de la Línea 12 del Metro. De modo que los pasajeros pudimos apreciar con claridad durante un par de segundos el movimiento trepidatorio del sismo. Otro sismo de 19 de septiembre. El piso del vagón subía y bajaba en relación al piso fijo del andén.

¡Está temblando! Comenzaron los primeros gritos. Mientras empezamos a salir del tren se fue la luz.

En la densa oscuridad, las luces de los celulares ayudaron muchísimo. Era una larga procesión pidiendo posada, pero en lugar de velas, los peregrinos, apurados, llevaban celulares. No escuché la alarma, o no lo recuerdo. Sí escuché voces ordenado; Péguense a la pared! pero cuál pared si casi no se veía nada.

Esa estación tiene muchas escaleras. Tal vez no sean tantas, pero a mí pareció que eran muchísimas. Poco a poco subimos. Yo seguía  percibiendo la sensación del movimiento.

La gente a mi alrededor caminó rápido pero nadie cerca de mí corrió ni gritó, ni empujó. Me parece que ése es el gran logro de la Protección Civil: la gente no entra tan fácilmente en pánico. Los chilangos son curiosos.

Suena a lugar común, lo es, pero fue literalmente la luz al final del túnel.  Me encantó ver el sol. Fue un sismo fuerte y sorpresivo, no avisó. No hubo manera de poner a funcionar los protocolos. La verdad, y me sorprendo ahora que lo escribo, es que no me asusté. Se apoderó de mí un sentimiento de desaliento.

¿Qué puedes hacer durante un sismo en el inframundo? Ahí casi nada depende de ti. No tienes más que seguir la fila de celulares y esperar de todo pase rápido.

Ante un golpe de la naturaleza que no te da tiempo de nada, aprecié mucho los 60 segundos que suele dar la alerta sísmica cuando el epicentro del temblor es en el Pacífico. En un minuto se pueden  hacer muchas cosas.

Pero si la chicharra suena después de que empieza el movimiento, las oportunidades se reducen a su mínima expresión. Afuera en Zapata, cerca del Hospital 20 Noviembre, rumbo a Insurgentes, reinó el caos durante varios minutos.

Yo estuve varios minutos pensando qué hacer. ¿Ir a la Redacción? ¿Regresar a la casa? Me compré una paleta de fresa. Qué suerte poder saborearla.

 

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