No era “un día más de un año más” - Edgar Valero Berrospe | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 21 de Septiembre, 2017
No era “un día más de un año más” | La Crónica de Hoy

No era “un día más de un año más”

Edgar Valero Berrospe

Fue un golpe de devastadoras dimensiones… Para algunos no hay consuelo ni lo habrá… Quienes perdieron a alguien en su vida tendrán que seguir la historia sin un protagonista importante, sin una mano que tomar, sin un consejo que escuchar, sin alguien que abrazar… Lo material no es cierto que viene y va... Tampoco. Lo pueden decir lo que han tenido que dormir en la calle… No tiene la misma dimensión, pero también los que se quedaron tienen su dosis de sufrimiento…

Cuando se aproximaba la noche y luego empezó a fluir ese martes, más allá de la psicosis generalizada, de dejar la luz prendida, por si acaso, dormir vestido y con una maleta en la puerta, fue el preámbulo de un desconsuelo sin curación… Las luces de esperanza que iluminaban por momento el alma de los capitalinos, también iluminaba sus rostros, un momento y luego, más silencio, más dolor, o más…

Yo sin pretender nada más que compartir un recuerdo, había posteado en mis redes sociales una imagen del “Reconocimiento Nacional 19 de Septiembre”, por aquellos trágicos momentos que vivimos en 1985. Eran las 12:40, en la era digital es difícil mentir… Y puse la leyenda “un año más”… Mi equivocación fue mayúscula no por voluntad, sino por voluntad de alguien mucho más poderoso y cuyos designios a veces nos cuesta mares de lagrimas poder aceptar… Pero es la vida… Y es de verdad…

Al mirar la imagen del pergamino que se ha ido haciendo más amarillo en el paso de estos 32 años, de pronto me pasó por la cabeza el trabajo de voluntario que hice con mis amigos del Poli en aquellos días, curiosamente, aquí en la calle de atrás de donde se encuentra La Crónica de Hoy… Lo que he visto estos días, no es menos pavoroso e imponente que lo que vi hace 32 años… Fue como si de mi mente se trasladara la pesadilla a la realidad, aunque los dolientes son otros, muchos, como hemos sabido, hijos de los supervivientes de aquella mañana y de su brutal secuela la noche del día siguiente…

Cuando finalmente me atreví a salir a las calles de la ciudad, que sigue su camino, la vi herida de muerte en zonas que fueron castigadas sin piedad, porque así es la vida. A veces reímos y sí, también a veces lloramos y mucho, se sentía una pesadez terrible en el ambiente… No era, pensé, solo “un día más” de ese “un año más”. Otra vez miles de personas en las calles ayudando. Otra vez miles de personas haciendo un trabajo que no les toca pero que nadie pudo detenerse a pensar en ello. El mexicano es noble en su interior… Somos bravucones todos los días, pero cuando hay que ayudar, ayudamos…

No había muchos carros en la calle. Ni mucho movimiento. Estaban oscuras muchas avenidas y mucha gente caminaba sin mucha alegría. No era el momento. El sonreír es casi un insulto. Aunque esté uno sólo en privado.

Ofende la estadística, no por el número, sino por la insulsa forma de describir que hoy hay oficialmente un “x” número de muertos. Duele porque uno de esos “x” puede ser uno de los nuestros. Y el espectáculo de la pelea por el rating en la televisión ofende más. ¿Quién nos va a hacer llorar primero?... Porque tal vez la palabra “niño” vende más, la atención se centra en cuantos niños murieron… La importante no es de donde ni porque. Lo importante es ganar la audiencia. Infame forma de competir.

La solidaridad existe… Fluye por la venas cortadas de la ciudad y de las otras ciudades menos mencionadas pero igual de lapidadas… Es que nuestro temor se hizo realidad… Vivimos 32 años pidiendo al Creador que no volviera a suceder algo así… Tal vez no suplicamos con el fervor suficiente o creímos que había sido bastante…

Las horas pasan y aunque la fe es inquebrantable, es también cierto que cada minuto es más difícil que podamos encontrar a aquellos que fueron alcanzados antes por el destino. México llora, el cielo lo ha acompañado profusamente la noche de anoche… El estómago sigue chiquito y la garganta apagada… Sólo una oración por los que sufren y por los que sufrieron hasta ese último momento. Hay veces en que la solidaridad no alcanza, hay una parte de sufrimiento que se sufre solo, porque así es la vida…

No fue “otro año más”, ni fue “un día más de un año más”, la vida se encargó de recordarnos lo pequeñitos que podemos ser un día cualquiera… Eso pude verlo en la cara de mucha gente.

¡Qué difícil será darle la vuelta a la página!, lo sé por experiencia…

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