“No lo dudé y vine a ayudar porque son costureras, mi madre es costurera” | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 22 de Septiembre, 2017

“No lo dudé y vine a ayudar porque son costureras, mi madre es costurera”

“No lo dudé y vine a ayudar porque son costureras, mi madre es costurera” | La Crónica de Hoy

Óscar e Irma no se conocen y ni siquiera coinciden en edad o actividad, pero el derrumbe del edificio en Chimalpopoca y Bolívar, donde, se ubicaba una fábrica textil entrelazo sus historias:  salvar la vida de alguna o varias costureras que laboraban en este lugar.

Ambos marcados por esta noble y castigada actividad, ambos con una deuda moral que los llevó a este lugar donde los recuerdos golpearon como un mazazo salpicados de drama pues la madre de Oscar fue costurera, mientras que el de Irma, su hermano Daniel, murió en el sismo del 85.

“No lo dude y vine aquí a ayudar en labores de rescate porque son costureras, mi madre es costurera y siempre he visto como las explotan y la sufren... ella fue de las que sobrevivieron al del 85 y por ella y sus compañeras me vine para acá sin pensarlo”, asegura 
Óscar, estudia arqueología en la Escuela Nacional de Historia y Antropología (ENAH) de la  UNAM y ahí vivió este sismo de 7.1 del pasado martes. De inmediato se formaron brigadas de sus voluntarios, pero en cuanto supo que se había derrumbado un edificio con costureras no lo pensó y se trasladó hacia el lugar.

Sus recuerdos son vagos, pero no olvida el rostro de sufrimiento de su madre al perder varias compañeras en ese entonces.

“ Me acuerdo y me da coraje por las condiciones en las que estaban, yo lo veía con mi madre...seguro aquí estaban igual...”, considera Irma no logra contener las lágrimas. Su hermano de 22 años murió en uno de los edificios de la zona de costureras en San Antonio Abad en el sismo del 85. 

“Tardaron varios días en llegar a realizar labores de rescate..muchos murieron.. pedíamos ayuda a los policías y solo nos dijeron que ahí ya no quedaba nadie con vida”, recuerda.

Entonces tenía 17 años, hoy visiblemente cansada toma un respiro después de estar en la primera línea de trabajo y relata sus motivos.

“No quiero que les pase lo mismo a estas personas, no quiero que les digan que ya no hay nada que hacer como a nosotros nos dijeron...”, exclama.

No se conocen pero a Oscar e Irma los une  un sentimiento de solidaridad para con el gremio de la costura, al que han pertenecido de una u otra forma y lo mismo recuerdan con tristeza, pero a la vez con gratitud.

Por ello, desde las primeras horas siguen en la primera línea de trabajo con la firme convicción de sacar con vida a algunas de las víctimas de este desastre.

Lo cierto es que en este edificio del cual solo quedan toneladas de cascajo, había un taller de maquila donde elaboraban ropa de dama y aunque no se sabe con certeza cuánta gente laboraba, en el momento del sismo los vecinos aseguran que trabajaban unos 60 empleados, en su mayoría hombres, muchos coreanos.

Hasta anoche se habían encontrado 21 cuerpos sin vida, dos sobrevivientes y varias credenciales sobre todo de ciudadanos orientales , se presume que de origen coreano, informaron las autoridades.

Enmedio de la tragedia surge la sospecha, pues se estima que había unos  60 trabajadores  laborando, pero solo han llegado familiares de cinco de estas personas.

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