C.C.P. Fernanda Familiar Villanueva, conductora - Arturo Maximiliano García | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 23 de Septiembre, 2017
C.C.P. Fernanda Familiar Villanueva, conductora | La Crónica de Hoy

C.C.P. Fernanda Familiar Villanueva, conductora

Arturo Maximiliano García

He escuchado siempre esperanzado una de tus frases consentidas “somos más los buenos” y creo que numéricamente es así´; sin embargo, me pregunto si bastará no ser malo para aportar algo a este país. Los trágicos hechos del 19 de septiembre me hicieron recordar cuánta generosidad existe y quizá un poco sobre cuánta maldad, a la vez pienso que en medio de estos extremos hay tanta gente que tiene algo que hacer por este país que aparentemente queremos todos.

En vísperas de una elección presidencial, muchos mexicanos se muestran escépticos de los políticos, habiendo una tendencia a rechazar todo aquello vinculado con el poder. Algunos tienen la esperanza de que llegará una persona a resolver los problemas de todos, lo cual jamás sucederá. Nos preocupa sexenalmente que no llegue éste o sí aquél y mientras tanto, la mayoría no reflexiona sobre cuál es su papel en ese añorado cambio.

Evidentemente México requiere de mejores gobernantes. Los Duartes, Borge, y tantos otros que hoy desafortunadamente no están bajo ningún proceso, son factor del descontento popular, ya que a pesar de que había la percepción, que los políticos robaban, éstos nos dejaron atónitos de su ambición, desfachatez y poca vergüenza. Aún así no debemos atribuir todos nuestros rezagos a los gobernantes.

Tendría razón Peña Nieto al afirmar que “la corrupción es un asunto cultural”. Casos hay y muchos que pudieran dar sustento a esa declaración, esto al margen de que pareció justificación y no un planteamiento para buscar una solución. Hace años criticamos a un político, Roberto Madrazo, por haber hecho trampa en un maratón en el extranjero; pero hace días se supo que más de 6 mil corredores, asumiendo que la mayoría eran mexicanos, hicieron trampa en el maratón de la Ciudad de México, pasando en el anonimato de un gran número de tramposos.

No sólo es la corrupción lo que afecta, también es la pérdida de civismo, el egoísmo de hacer lo que a uno le queda cómodo, sin importar quién más se vea afectado. Aquel que tira basura en la calle, quien se pasa los semáforos, el que bloquea el paso de una intersección, quien se estaciona en una rampa de discapacitados, quien abandona a un perro, los que contaminan, los que no respetan límites de velocidad porque ellos llevan prisa y tantas otras acciones cotidianas que deterioran la convivencia social, “ciudadanos” que piensan que su casa está de su puerta para adentro y a veces hasta esa está sucia y descuidada.

El temblor sacó lo mejor de muchos mexicanos, no sólo voluntarios en las zonas afectadas, sino de millones en todo el país que están ayudando. El duelo durará mucho, pero gradualmente la gente volverá a concentrarse en sus temas personales y dejarán muchos de ser solidarios en lo cotidiano, hacer cosas a favor de su entorno y dejar de hacer aquellas que lo afecten.

Vendrán las elecciones y muchos pondrán la responsabilidad del cambio en alguno de los candidatos, pero si partimos del diagnóstico equivocado, que todos los grandes males y soluciones de este país los genera el gobernante, entonces llegaremos a la solución incorrecta. La generosidad, como las obligaciones, parte de dar, hacer y dejar de hacer, no debe agotarse en este momento de duelo. Somos más los buenos, hagamos lo que nos toca.

 

maximilianogarciap@gmail.com

@maximilianogp

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