Terremotos y obra pública - Manuel Gómez Granados | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 24 de Septiembre, 2017
Terremotos y obra pública | La Crónica de Hoy

Terremotos y obra pública

Manuel Gómez Granados

El epicentro de la destrucción causada por el terremoto del 19 de septiembre de este año está en la confluencia de la frontera de Puebla y el estado de Morelos. Han sido las poblaciones más dispersas en el sureste de Morelos, las que se encuentran en el triángulo que forman Cuautla, al norte; Jojutla de Juárez al suroeste y Axochiapan, en el sureste, las que concentran los mayores daños, además de pequeñas poblaciones en el estado de Puebla como Teotlalco o Tlacuanpican que prácticamente están en el epicentro de ese terremoto devastador.

Es muy alentador ver que, en las dos áreas más afectadas en la Ciudad de México, el corredor que va de la Condesa a la Roma y de ahí la Del Valle, a pesar de los daños, haya mecanismos de respuesta relativamente rápida, además de una abundancia de solidaridad y fraternidad de la gente, que hace recuperar la fe en el país. No tanto en el corredor que va de Tláhuac a Xochimilco, pero es notable que el problema principal en Xochimilco el jueves en la tarde, era cómo distribuir toda la ayuda que habían recibido, por ejemplo, en las parroquias de esa zona.

Sin embargo, también es muy grave ver lo que ha pasado, una vez más en la Línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo Metro, así como lo ocurrido en el Hospital Ceylán Valle del municipio de Tlalnepantla en el Estado de México. En el caso de la línea 12, se confirma lo que ya sabíamos: las prisas, las concesiones a modo y todas las demás prácticas perversas que dominan a la obra pública en México han obligado a que no haya servicio en las zonas más populosas de la delegación Tláhuac.

En el caso del Hospital Ceylán Valle, ubicado en lo que todavía en 2013 era un deportivo, se cometieron errores tan graves que ya desde el terremoto del 7 de septiembre habían obligado a un desalojo parcial del nosocomio. Una vez que nos golpeó el sismo del 19 de septiembre, el hospital se mantuvo en pie, pero los daños fueron tantos y tan evidentes que los enfermos que recibían atención ahí debieron ser trasladados a otros hospitales de la zona norte del Valle de México.

Así, además de que en los próximos días será necesario mejorar la atención que se le preste a las zonas rurales de los estados de Morelos y Puebla, también será necesario investigar qué pasó en realidad con la Línea 12 del Metro de la capital, así como las causas verdaderas de lo que parece ser el inminente desplome del Hospital Ceylán Valle. Los problemas evidentes tanto en la Línea 12 como en el hospital, dejan ver que algo no está funcionando como debería con los esquemas de asignación de la obra pública. Hay demasiada manga ancha de los gobiernos estatales y/o municipales, que terminan por tomar atajos que generan problemas adicionales.

En el caso de la Línea 12, no queda claro cuántas semanas más se tendrá que volver a usar autobuses que, además de insuficientes, arrojan gran cantidad de contaminantes en la zona que más sufre cuando se disparan los índices de ozono en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México. Lo que queda claro, sin embargo, es que todas las promesas que se hicieron cuando se construyó esa línea, del mismo modo que cuando se inauguró, hace unos cuantos meses, el Hospital Ceylán Valle, han quedado en promesas que no resistieron una prueba que, aunque severa, no podemos considerar que sea ajena a la vida normal de la Ciudad de México.

manuelggranados@gmail.com

 

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