Una solidaridad infinita que conmueve en medio de la tragedia

Carlos Horta Martínez

Las matemáticas son exactas, pero cuál era la probabilidad estadística de que sucediera un terremoto dos horas después de un simulacro, o cuál era la probabilidad de que en el aniversario del terremoto más devastador en la historia de México, se repitiera; cualquier matemático dirá que la probabilidad era casi de cero. Lamentablemente sucedió este martes 19 de septiembre, cuando se cumplían 32 años de la tragedia de 1985.

Lamentablemente es en situaciones como la que estamos viviendo en el país, donde se demuestra quién es el mexicano, pero no así cuando se trata de aplaudir a otro cuando se trata de su triunfo, a esto le llama Hugo Sánchez “El cangrejismo del mexicano”. Es cierto, sólo en la desgracia el mexicano ayuda; la cultura cangrejista sale a flote cuando alguien está triunfando. Se sabotea a alguien que está logrando su objetivo, su sueño. Y aparece un síndrome que demerita el éxito de otra persona, con una serie de argumentos que minimizan a toda costa la superación del que está enfrente.

Una de las enseñanzas que nos ha dejado la desgracia que ha dejado el nuevo terremoto mexicano es la gran labor de los llamados “millennials”, que tienen un perfil en la sociedad como problemáticos, egocéntricos, flojos, egoístas, arrogantes… la generación que no sabía trabajar en equipo, que se ponían primero a ellos mismos y jamás voltearían a ver a los lados, hasta el día en el que todo lo que estuvo mal no tenía que ver con diferencias generacionales, políticas, religiosas, institucionales o humanas.

Bastaron unos minutos de desconcierto para dimensionar el estado de emergencia en el que las zonas damnificadas se encontraban. Bastaron aún menos para que las calles se inundaran de jóvenes dispuestos a brindar su ayuda, mañana, tarde y noche.

Después del terremoto de 1985, el periodista Emilio Viale, a quien tengo el gusto de conocer y agradecido por escuchar sus innumerables anécdotas, escribió para otro diario hace 32 años: “¿Quién convocó a tanto muchacho, de dónde salió tanto voluntario, cómo fue que la sangre sobró en los hospitales, quién organizó las brigadas que dirigieron el tránsito de vehículos y de peatones por toda la zona afectada? No hubo ninguna convocatoria, no se hizo ningún llamado y todos acudieron”.

Esas palabras las retomo y vuelven a estar vigentes más de tres décadas después, en el mismo lugar, pues la tragedia nos demuestra que ante la adversidad únicamente tenemos una etiqueta: la de humanos.

En las calles, albergues y centros de acopio se ha excedido el número de voluntarios, víveres y medicinas. En las zonas afectadas existen listas de espera para relevar a los brigadistas, y ante esta pesadilla que estamos viviendo, los clubes de la Liga MX, sus jugadores y el gremio en general, deportistas nacionales e internacionales no se mantuvieran al margen de la solidaridad deslumbrante del pueblo mexicano tras el sismo que sacudió al país el martes pasado.

La tragedia rompió con rivalidades e indiferencia, desde la unión de Chivas y Atlas, pasando por los jugadores de renombre del máximo circuito como Oribe Peralta, Edson Álvarez, Jesús Corona, que esta vez se quitó los guantes para cargar escombro en Xochimilco, hasta extranjeros como Paco Jémez, André-Pierre Gignac, Martín Cauteruccio y muchos más, todos se han unido por la misma causa: México.

No son pocas las historias en las que varios deportistas se han quitado el uniforme para mostrar al ser humano.

No es casualidad que dos futbolistas que se salen del promedio por su conciencia y cultura como Javier Hernández y Miguel Layún, hayan lanzado la iniciativa #YoporMéxico, que en unas horas reunió 200 mil dólares (unos 3.5 millones de pesos) y de inmediato se fijaron llegar a los 500 mil.

Son sólo algunas de las múltiples acciones que se han llevado a cabo sin afán de heroísmo barato ni mucho menos protagonismo. Hoy los héroes deportivos están en las calles como todos, como nunca, o desde sus trincheras. Tal es el caso de Cristiano Ronaldo, quien no se quedó inmóvil ante la desgracia mexicana, sobre todo de la familia Flores Mora. Antes de conocer la carta de una madre hacia él, que perdió a su hijo —fanático de CR7— en el derrumbe de la escuela Enrique Rébsamen, había donado 700 mil euros para los damnificados mexicanos.

CR7 es uno de los futbolistas más queridos en el mundo, pero también de los más odiados por lo egocéntrico que demuestra ser tanto dentro como fuera de la cancha; sin embargo, enorme cantidad de donaciones ha realizado el futbolista del Real Madrid. Para nadie es un secreto que Cristiano es uno de los futbolistas mejor pagados del mundo, pero sí es un secreto porque no hace público que realiza contribuciones para la construcción de escuelas, dona millones de euros para las víctimas del hambre. Cristiano Ronaldo definitivamente es mucho más que un jugador y modelo, también tiene un corazón noble; la gente lo conoce como soberbio, pero es de los deportistas más solidarios, pero siempre lo hace en silencio.

Mail: carloshorta2345@gmail.com

Twitter: @Hortattack

Imprimir

Comentarios