Después del sismo - Wendy Garrido Granada | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 26 de Septiembre, 2017
Después del sismo | La Crónica de Hoy

Después del sismo

Wendy Garrido Granada

Estoy acomodando los papeles, poniendo los más importantes en la parte superior de mi cajón, cuando siento un mareo repentino, volteo a ver las lámparas y nada. No se mueve nada. Sólo son los nervios que me traicionan otra vez, como en el baño o la cocina. Son los pequeños restos que hay en mí del temblor. Respiro y continúo. Mi cuerpo sigue en alerta, tratando de captar cada movimiento y sonido, respondiendo a cada estímulo exterior. Es agotador.

Septiembre ha sido uno de los meses más difíciles para México. El país se enfrentó a dos sismos fuertes,  uno de magnitud 8.1 que azotó principalmente Oaxaca, Chiapas y Tabasco; y otro, de 7.1 que afectó principalmente la Ciudad de México, Morelos, Puebla y Estado de México. También afrontó un huracán y lluvias torrenciales que afectaron diversas zonas.

Los mexicanos estamos en alerta constante ante la destrucción impredecible de la naturaleza. Pero también estamos preparados para contrarrestar sus efectos. Miles de personas se han volcado a las calles para rescatar, limpiar, alimentar, acompañar y cuidar.

Desde diferentes trincheras cada persona está tratando de contribuir y apoyar en la tragedia. Están desde los que arriesgan su propias vida metiéndose entre los escombros con la esperanza de hallar a alguien con vida; los que cargan los restos de esos edificios colapsados;  personas que cocinan y reparten alimentos, que están en centros de acopio, empaquetando y distribuyendo las donaciones; los que donan dinero y toda clase de alimentos, ropa y medicamentos; los que cuidan a los hijos de otros o prestan sus casas y están también los que dan servicios técnicos y profesionales: electricistas, arquitectos, abogados, ingenieros y hasta periodistas que se encargan de verificar la información. 

Hay una imagen que se convirtió en viral: un soldado llorando por no haber podido salvar a una madre e hija que quedaron atrapadas entre los escombros de su casa en Jojutla, Morelos, luego del sismo del 19 de septiembre. Ésa es la instantánea que refleja claramente cómo los mexicanos estamos enfrentando esta tragedia, con empatía y solidaridad.

Lo negativo.  El sismo en la Ciudad de México también logró evidenciar las irregularidades y la especulación inmobiliaria. Edificios recientes colapsaron y otros tienen daños estructurales que prácticamente los dejaron inhabitables.

Colonias como la Roma, Juárez, Condesa, Narvarte, Del Valle, Portales y otras que en los últimos años han tenido un crecimiento desmedido con precios que alcanzan la estratosfera, hoy son de las más dañadas. Lo que resulta indignante es que no son edificaciones antiguas, por el contrario hay algunas que apenas tienen nueve meses, como el complejo Residencial San José, ubicado en la colonia Portales, que se colapsó dejando dos personas muertas, según información del portal Animal Político.

Hay edificios, como el de las calles Torres Adalid y Miguel Negrete, en la colonia Niños Héroes, que fue clausurado y declarado inhabilitado tras el sismo de 1985 y fue reabierto en el 2001 con dos pisos más y ahora está desplomado. Afortunadamente sin víctimas mortales, según informó Crónica.

Es importante que en el proceso de reconstrucción que viene, las constructoras e inmobiliarias asuman los costos de su negligencia y su especulación. Asimismo, que los gobiernos investiguen todos esos actos de corrupción que permitieron edificaciones que pusieron y ponen en riesgo a los ciudadanos. La corrupción mata. El sismo sólo lo hizo evidente.

Y ojalá los ciudadanos sigamos con ese aplomo para luchar juntos ante las adversidades, hay una causa que podría unirnos: la vivienda digna y segura.

@wendygarridog

wengarrido@gmail.com

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