En otras palabras: “No vengan a Estados Unidos” - Concepción Badillo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 26 de Septiembre, 2017
En otras palabras: “No vengan a Estados Unidos” | La Crónica de Hoy

En otras palabras: “No vengan a Estados Unidos”

Concepción Badillo

Una vez más Donald Trump dicta nuevas restricciones para aquellos que quieren visitar los Estados Unidos. Ya no son seis, sino ocho los países cuyos ciudadanos de plano no son bienvenidos aquí: Somalia, Yemen, Siria, Libia e Irán que ya estaban en la lista negra del presidente, aquélla que se interpretó como en contra de los musulmanes. La solución: agregarle a Venezuela para incluir algunos cristianos y de paso a Corea del Norte, de donde de todos modos nadie viaja, y a Chad, un aliado de Washington que no entiende porqué se le incluyó.

Las nuevas medidas, que entrarán en vigor el 18 de octubre, prácticamente prohíben la entrada a los ciudadanos de siete de esos países, mientras en el caso de los venezolanos se aplican sólo a funcionarios del gobierno y sus familias. “Como presidente tengo que actuar para proteger la seguridad y los intereses del pueblo estadunidense”, dijo el mandatario en un comunicado, y más tarde, a través de Twitter, agregó: “Hacer de Estados Unidos un lugar seguro es mi prioridad número uno. No podemos dejar entrar a cualquiera”.

El gobierno de Trump ha dicho que se analizó a 200 países y se llegó a la conclusión que estos ocho no inspiran seguridad. En el caso de Somalia, prohíbe de inmigrar a Estados Unidos a todo somalí y visas de turista serán difíciles, casi imposibles de conseguir. En cuanto a Irán, sólo los estudiantes de intercambios culturales pueden venir y a los de Libia se les adelanta que sólo a contadas personas se les otorgará el permiso. Estas disposiciones no incluyen a diplomáticos.

Los expertos aseguran que no hay posibilidad alguna de que prohibir la entrada a personas dependiendo de su pasaporte garantice que no sean una amenaza. Si se tomó la decisión en nombre de combatir el terrorismo, olvidan que la mayoría de los ataques terroristas en suelo estadunidense han sido llevados a cabo por gente de aquí. Tal fue el caso de Ahmad Khan Rahmani, el joven de 28 años que detonó una bomba en Manhattan en septiembre de 2016 y quien tenía planes para hacer explotar varias más. Nacido en Afganistán, vino de niño y luego se le concedió la ciudadanía.

En situación similar los hermanos Tsarnáev, autores de las bombas en el maratón de Boston en 2013; o Nidal Hasan, el soldado del ejército que cuatro años antes mató a 13 en la base militar de Fort Hood, Texas. Ellos igual que la pareja que en diciembre de 2015 dio muerte a 14 en una fiesta de Navidad en San Bernandino, California, eran de aquí. Otro estadunidense, Omar Mateen, nacido como Trump en Nueva York, de padres afganos, fue quien abrió fuego en un centro nocturno gay de Florida dando muerte a 49 e hiriendo a 53 más, en el peor tiroteo masivo en la historia de esta nación.

Tan sólo en los últimos 24 meses ha habido alrededor de 600 casos de terroristas locales investigados por el FBI. Jóvenes resentidos de menos de 30 años que están siendo adoctrinados e instruidos a través de computadoras o sus celulares y que no tienen que viajar para ser entrenados por grupos radicales que los incitan a cometer actos violentos. Porque, a diferencia de lo que Trump dice, el terrorista local no viene de lejos. No son inmigrantes ni refugiados y mucho menos turistas. Es cierto que los terroristas que atacaron Washington y Nueva York en 2001 fueron 19 árabes nacidos en el extranjero, pero el resto desde entonces, todos han sido de aquí.

Para los analistas las nuevas medidas siguen siendo básicamente en contra de los musulmanes, quienes, al igual que los mexicanos, han sido el punto favorito de ataques de Trump y uno que mucho éxito le ha dado con los millones de hombres y mujeres de raza blanca que apasionadamente lo siguen y se niegan aceptarlos.

En Estados Unidos viven 3.3 millones de musulmanes, entre ellos figuras distinguidas como el arquitecto creador de rascacielos, Fazlur Khan, y el cirujano cardiólogo famoso en televisión, Mehmet Dr. Oz. Son una comunidad educada, el 40 por ciento cuenta con título universitario; sin embargo, se les ve con sospechas y el sentimiento en su contra se ha intensificado con el surgimiento del Estado Islámico y los recientes ataques en Europa. El presidente ha explotado esto inspirando miedo y fobia hacia ellos, todo con fines puramente políticos y para satisfacer a quienes votaron por él.

 

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