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Guía para entender el desafío kurdo

Referéndum. Los kurdos iraquíes votaron el lunes a favor de la independencia, pero Bagdad no va a bendecir una votación ilegal ni a permitir la partición del país. Peor aún, Turquía amenaza con una invasión para evitar el efecto contagio entre los kurdos turcos

Kurdos celebran la jornada histórica vivida el lunes, tras cerrar las urnas en Erbil, capital de la región autónoma del Kurdistán, al norte de Irak.

1.- ¿Quiénes son los kurdos?

El pueblo kurdo es el mayor de Oriente Medio sin Estado propio. Con una población similar a la de España (47 millones), los kurdos tienen lengua propia y son mayoría en la mitad oriental de Turquía, el norte de Irak y el noroeste de Irán. En menor medida ocupan la franja norte de Siria, y sur de Armenia y Azerbaiyán.

En su mayoría son musulmanes sunitas, aunque no son de origen árabe, sino indoeuropeo. Hay una pequeña minoría musulmana chiíta e incluso algunos cristianos, pero la minoría más importante (800 mil) es la de los yazidíes, que aún practican la religión original kurda: el yazidismo, ritual preislámico considerado blasfemo por los musulmanes. Recientemente, la ONU acusó al Estado Islámico de genocidio del pueblo yazidí en sus territorios conquistados en Siria e Irak, donde los yihadistas han cometido ejecuciones masivas, secuestros de mujeres para convertirlas en esclavas sexuales y conversiones forzosas al islam.

2.- ¿Por qué no tienen Estado propio?

Kurdistán no existe por la traición de las potencias ganadoras de la I Guerra Mundial —Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos— que dieron su palabra de que apoyarían la creación de un futuro Estado para el pueblo kurdo, por ayudarles a derrotar a los turcos y a desmantelar su Imperio Otomano. Así quedó firmado en el Tratado de Sèvres, pero nunca fue ratificado porque fue anulado por otro tratado, el de Lausana de 1923, impuesto por el hombre fuerte del nuevo Estado turco, el nacionalista Ataturk, que fijó la nueva frontera de la Turquía moderna e Irak, dejando a los kurdos sin patria propia.

Desde entonces, los kurdos que quedaron del lado turco (25 millones) luchan por la independencia mediante la guerrilla del PKK, a la que Ankara considera organización terrorista, mientras que los kurdos del lado iraquí (8 millones) lograron de Bagdad una región autónoma en el norte del país.

3.- ¿Por qué ahora un referéndum?

Cuando el presidente Sadam Husein (árabe sunita radical) enloqueció e invadió Kuwait en 1990, Estados Unidos le declaró la guerra y logró expulsarlo, pero cometió el trágico error de dejarlo en el poder, desde donde el tirano de Bagdad emprendió una ola represora contra todo los que consideró enemigos y traidores. Entre los que atacó con más saña estaban los kurdos iraquíes. En respuesta, Estados Unidos creó en 1991 un espacio aéreo de seguridad en el norte de Irak y obligó a Bagdad a concederle autogobierno a los kurdos.

La Constitución de Irak de 2005 —ya con Sadam Husein ahorcado—consagró la autonomía de la región del Kurdistán, aunque no su derecho a la independencia. Sin embargo, la presencia de petróleo en la zona y la reciente cadena de victorias logradas por los “peshmergas” (ejército kurdo) sobre el Estado Islámico, a los que arrebataron en los dos últimos años cientos de poblaciones que habían caído en manos de los terroristas, disparó el sentimiento patriótico y separatista de los kurdos, aunque casi nadie esperaba la convocatoria de un referéndum separatista exprés, como el celebrado este martes.

4.- ¿Qué consecuencias tendrá el referéndum?

El gobierno central de Bagdad ha dado un ultimátum de 72 horas para que las autoridades kurdas den marcha atrás y no proclamen la independencia. De lo contrario, amenazan con una militarización de la región y la pérdida de la autonomía de la que gozan.

El temor del gobierno iraquí no es sólo para no perder ricos campos petrolíferos, sino porque, si acepta la independencia kurda, como anuncia el resultado del referéndum, con más del 90% de votos favorables, al día siguiente la minoría chiíta iraquí, que se concentra en el sur del país, querría también su propio referéndum de independencia, para alegría de Irán (que reforzaría su poder regional con un aliado fiel) y para preocupación de Arabia Saudí, que no consentiría la creación de otro Estado chiíta a las puertas de su reino sunita. Suficiente tienen con Irán como eterno rival en el Golfo Pérsico.

5.- ¿Qué posición tiene la comunidad internacional?

Excepto Israel, que ha mostrado su apoyo a los kurdos, un pueblo con el que mantiene estrechos lazos y con el que lograría un inesperado aliado en la región, ni Estados Unidos, ni Rusia, ni desde luego ninguna potencia regional ha bendecido este desafío separatista unilateral. Irán ha cerrado su frontera y Turquía, que teme el efecto contagio en su propio territorio, ha amenazado con una invasión militar del norte de Irak, con tal de que no nazca un Estado Kurdo en su patio trasero.

6.- ¿Hay paralelismo con el referéndum de Cataluña de este domingo?

Sí. Cataluña y Kurdistán son regiones que anhelan convertirse en un Estado, pero no lo han podido negociar respectivamente con España y con Irak. Madrid y Bagdad tienen las de ganar ya que su negativa se basa en un principio del Derecho Internacional, recogido en prácticamente todas las Constituciones modernas: el de integridad territorial de un Estado. La ONU restringe el derecho de autodeterminación en los casos de colonialismo, represión del poder central a un pueblo bajo su dominio o acuerdo muto entre el poder central y el secesionista. Si en el caso de los kurdos turcos la represión podría ser discutible, en el caso iraquí, que goza de amplia autonomía (al igual que en Cataluña) no lo es, por lo que ni el referéndum catalán ni el kurdo tendrían validez jurídica internacional. Llegados a este punto, la única vía aceptable en ambos casos es seguir negociando, hasta alcanzar un acuerdo.

Esta parece ser la estrategia final del presidente del Kurdistán iraquí, Massoud Barzani: no declarar la independencia unilateral, para evitar una intervención armada, pero presentar ante Bagdad y ante el mundo el deseo de su pueblo de negociar su separación para que, en el plazo de cinco a diez años, se alcance un acuerdo de separación amistosa.

En cualquier caso, el 1 de noviembre hay elecciones en el Kurdistán iraquí y Barzani culmina su mandato como el líder que se atrevió a desafiar con un referéndum. Veremos si su apuesta fue exitosa o suicida.

fransink@outlook.com

 

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