Ciudad

Edificio de Concordia: para PC, inhabitable; para el Infonavit, sólo hay que resanar grietas

Con graves daños, ocho edificios de la unidad habitacional construida hace 20 años en Iztapalapa. Todo el apoyo ha llegado de los vecinos, de la delegación no, dicen los damnificados del lugar

Ocho edificios de la en la Unidad Habitacional Concordia, una de las más grandes de la CDMX, resultaron con graves daños en su estructura tras el sismo de la semana pasada.

Los habitantes han tenido que abandonar sus departamentos e irse a vivir a un deportivo que les sirve de albergue, luego de que personal de Protección Civil de la delegación Iztapalapa hicieron un predictamen que establece que “es inhabitable”; sin embargo, personal del Infonavit, la constructora de la unidad hace 20 años, les informó que podrían regresar a los departamentos, “siempre y cuando resanaran los desperfectos”.

Vecinos afectados dijeron ser los olvidados, ya que ninguna autoridad, tanto local como federal, les ha brindado apoyo económico, humano o alimenticio. Crónica hizo un recorrido por el lugar y confirmó que 200 familias abandonaron sus viviendas por presentar cuarteaduras y grietas en la estructura. Además, observó las condiciones en las que tienen que vivir: al aire libre, junto a hormigueros y tianguistas de El Salado.

Entre comerciantes, carros, camiones y motocicletas, el acceso a calles circundantes del Metro Acatitla se vuelve una peregrinación. A pocos metros de la estación se encuentra la Unidad Habitacional Concordia, uno de los complejos de vivienda popular más grandes de la Ciudad de México, que fue construido hace 20 años por el Infonavit.

En la esquina de la calzada Ignacio Zaragoza y la calle Oyameles, un par de casas de campaña fungen como casetas de seguridad y hogar temporal para los vecinos. Del lado izquierdo se observan víveres, agua embotellada, papel de baño y una pequeña mesa improvisada con bancos de plástico. Una lona cubre el campamento del sol y la lluvia. Ahí es donde la señora María Lilia Jiménez ha pasado la última semana después del sismo que azotó gran parte de la capital del país.

Al terminar su jornada de trabajo en la colonia Hipódromo Condesa, la señora, habitante de la torre C6, relata que llegó por la noche del 19 de septiembre a su domicilio y ya estaba acordonado por la policía; sólo le dejaron retirar escrituras del departamento y un poco de ropa.

Hay cinco torres en las que los daños estructurales son más graves: C1, C2, C4, C5 y C6, mismas que fueron declaradas inhabitables por parte de Protección Civil de la demarcación.

“Han venido de la delegación y del gobierno central, ellos dicen que el edificio no es apto para habitarse. El Infonavit dijo que el edificio está en condiciones de habitarse siempre y cuando se resanen las grietas”, explicó Jiménez.

A pocos metros, sobre la calle Oyameles, se observa un albergue temporal para los afectados de La Concordia. La entrada de tubos metálicos da la bienvenida a lo que fue un parque recreativo con equipo para hacer ejercicio y áreas de esparcimiento. Hoy en el kiosco de “El Patoli” duermen alrededor de 300 personas, algunos recogen sus cobijas y pertenencias para formar orden, otros hacen del suelo sus nuevas habitaciones. Algunos perros también fueron evacuados y comparten el lugar.

“Todo el apoyo que ha llegado ha sido por parte de los vecinos, de la delegación no”, asegura la señora Adriana, quien comparte un plato de comida al lado de su hijo y nieto. El sol incrementa la temperatura,  lonas que fungen como paredes calientan el interior de la mega habitación y el techo de lámina de plástico hacen de una dupla el horno del medio día.

Aunque los vecinos tienen donde pasar la noche, denunciaron ausencia por parte de las autoridades, pues “nadie voltea hacia acá, todos ven las colonias del centro”. En el albergue comienzan a escasear víveres, comida preparada y artículos de aseo personal.

Tras el movimiento telúrico, la  torre C6 se recargó en la C2, ésta también fue declara inhabitable. En el departamento 502 vivía el señor Emmanuel García Carbajal, quien señaló que autoridades no le permitieron sacar sus documentos legales ni ropa; también vive en el albergue del parque.

Todos coincidieron que aún no existe un panorama más claro sobre a dónde se irán a vivir o qué es lo que harán con sus propiedades que están en posibilidad de demolición. Agregaron que el Infonavit sólo cubrirá el seguro correspondiente a los que cuentan con un crédito activo.

PROBLEMA DE AGUA. En el albergue, los afectados reciben apoyo psicológico, médico, seguridad y comida, pero aseguran que el problema más grande es el agua, pues el parque sólo cuenta con baños y no tiene regaderas para las  familias.

Las pipas que abastecen del elemento líquido al lugar han excedido los precios, pues de acuerdo con los vecinos, no traen los litros que señalan y el servicio lo venden desde mil 200 hasta 5 mil pesos.

Por su parte, desde el pasado 23 de septiembre, la delegación Iztapalapa dio a conocer que reforzó un operativo de emergencia para atender la crisis que mantiene sin agua 200 de 293 colonias de la demarcación.

A  través de un comunicado, agregaron que la delegada Dione Anguiano dispuso la realización de mil 600 viajes diarios de carros tanque a las colonias afectadas y de cinco  pozos para que carguen las pipas.

Con la donación de 66 mil 637 litros de agua, en botellas y  garrafones se ha beneficiado a habitantes de más de 25 colonias, como: Las Peñas, Santa Martha Acatitla, Barrio de San Ignacio, San Antonio Culhuacán, San Juan Xalpa, Constitución 1917, Cananea, Consejo Agrarista Mexicano, Casa  Blanca, San Andrés Tepepilco y Reforma Política y 20 unidades habitaciones.

Imprimir