A 32 años, poco se aprendió - Julio César Moreno | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 27 de Septiembre, 2017
A 32 años, poco se aprendió | La Crónica de Hoy

A 32 años, poco se aprendió

Julio César Moreno

Hace treinta y dos años, luego de los sismos de 1985, Octavio Paz escribía lo siguiente: La acción popular recubrió y rebasó en unas pocas horas el espacio ocupado por las autoridades gubernamentales. No fue una rebelión, un levantamiento o un movimiento político: fue una marea social que demostró, pacíficamente, la realidad verdadera, la realidad histórica de México. O, más exactamente: la realidad intrahistórica de la nación. La enseñanza social e histórica del sismo puede reducirse a esta frase: hay que devolverle a la sociedad lo que es de la sociedad…

Sin lugar a dudas son palabras que no han perdido vigencia, a pesar de que fueron escritas hace más de tres décadas, justo después de haberse cimbrado la tierra. Como en aquel tiempo, ahora de nueva cuenta la sociedad da muestra de una verdadera y desinteresada solidaridad, retratada en los puños en alto que simbolizaron el silencio que mucho tiempo han guardado los jóvenes, quienes aparentaban ser apáticos y que ahora son parte de la llamada generación millennials, misma que se ganó el reconocimiento del ámbito político, artístico y cultural de varias partes del mundo por levantar a su país de los escombros.

Hoy, los aplausos que rompían el tétrico silencio en medio de una zona de desastre simbolizaron la esperanza de esa generación que se involucró y que, como hace más de treinta años, tomó el control y sin decir una sola palabra se hizo escuchar para reclamar lo que le pertenece a la sociedad.

Pero tal parece que no aprendimos mucho, pues como hace treinta y dos años, el sismo dejó al descubierto irregularidades cometidas desde las más altas esferas, pues entre los derrumbes hubo inmuebles nuevos, que ya se han mencionado en diversas investigaciones periodísticas, así como el que se construyó encima del Colegio Rébsamen, en donde perdieron la vida diecinueve niños y siete adultos.

Por ello, meses atrás el Instituto de Verificación Administrativa (Invea) y la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) ya habían presentado una querella ante la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJCDMX), motivo por el cual se abrió una carpeta de investigación contra dicho colegio y quien resulte responsable por el delito de violación al uso de suelo y falsificación de documentos.

Por lo anterior, el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, exigió una explicación a la delegación Tlalpan por las supuestas irregularidades de este colegio, a lo que la jefa delegacional, Claudia Sheinbaum, primeramente dejó ver que el inmueble estaba bien construido y cumplía con todos y cada uno de los requisitos de acuerdo a fuentes; al paso de los días, la funcionaria ha estado deslindándose y ahora culpa al Invea, pues argumenta que ella no tiene facultad alguna.

Si en verdad el inmueble estaba bien construido, entonces no se explica el colapso del mismo, lo que me lleva a la siguiente pregunta: ¿qué acaso la aspirante al gobierno de la Ciudad de México no sabrá que a partir de 1986 se cambiaron las leyes de construcción para que los nuevos inmuebles cumplieran con mejores requisitos y que la tragedia del terremoto de 1985 no se repitiera? Máxime que la hoy delegada Sheinbaum ya había fungido como secretaria en el gobierno de la ciudad en otro sexenio.

Todo esto va saliendo a la luz pública luego del sismo del pasado martes 19 de septiembre, pues bastó una sacudida de magnitud 7.1 para descubrir otro posible acto de corrupción que, estoy seguro, dará mucho de qué hablar en los próximos días.

Ante ello, es de celebrarse el apoyo que otorgaron otros países como Alemania, Argentina, Canadá, Chile, China, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Emiratos Árabes Unidos, España, Estados Unidos, Honduras, Israel, Japón, Panamá, Perú, República de Corea, Rusia, Suiza, Turquía y Venezuela.

Países que, en su mayoría, llegaban con equipos de última tecnología para el rescate de personas, lo que nos dejó ver también que al Estado mexicano le interesa más invertir en otras frivolidades, como en costosos equipos de espionaje, que en aparatos térmicos o de resonancia magnética para localizar cuerpos o personas con vida bajo los escombros, a sabiendas de que México se encuentra en una zona altamente sísmica.

Incluso, si analizamos a los países que nos ayudaron con gente especializada, vemos que algunos no padecen tantos temblores como aquí y aun así, invierten en su seguridad ciudadana, en la protección civil y prevención de desastres, a tal grado que se dan el lujo de apoyar a otros como a México; por ello, urge un instituto o fideicomiso que otorgue constantemente capacitación, actualización y los dote de herramientas de última tecnología a nuestros heroicos cuerpos de topos y bomberos que dicho sea de paso, son de los menos remunerados a nivel mundial.

México no será el mismos a partir del 19 de septiembre del presente año, tampoco, fue el mismo luego de los terremotos de 1985 y aunque es imposible predecir sismos, si es posible prevenir tragedias si tan sólo le cerraran la puerta a la corrupción, pues uno de sus tentáculos tocó algunas autoridades y a una parte del sector inmobiliario.

Y de Pilón:

Ante la mencionada tragedia, es lamentable que el presidente nacional de Morena pretenda lucrar con ella al anunciar que donará parte de los recursos asignados a su partido (que por cierto, son de los mexicanos no de él) para los damnificados, mediante transferencias que ese mismo partido administrará, es decir, repartirán dinero a quienes consideren afectados por el sismo dejando de lado factores como la transparencia, toda vez que la supuesta donación no será como los demás partidos que renunciaron a sus recursos, sino que Morena repartirá dinero en efectivo a unos meses de que inicien las campañas electorales, lo que es evidente, lleva un trasfondo político con esta propuesta.

Twitter: @julioc_moreno

 

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