¿Jóvenes desencantados? - José Carlos Castañeda | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 28 de Septiembre, 2017
¿Jóvenes desencantados? | La Crónica de Hoy

¿Jóvenes desencantados?

José Carlos Castañeda

En el escenario de las próximas elecciones presidenciales de 2018, existe una enorme expectación sobre el comportamiento de los más jóvenes. ¿Cómo van a votar? Alrededor de 14 millones de nuevos electores participarán por primera vez. Una cifra tan atractiva para los candidatos, que todos buscan cómo comunicarse con esos nuevos ciudadanos entre 18 y 23 años, la denominada generación millennial. ¿Cómo son?, ¿cómo deciden?, ¿qué esperan?, ¿cómo se comunican?, ¿cuáles son los medios para comunicarse con ellos? ¿cuál  es su vocabulario?

La reacción de esta nueva generación ante la emergencia del temblor abre nuevas interrogantes. ¿En verdad, los jóvenes están decepcionados con la democracia? ¿Acaso son  una generación narcisista? ¿A partir de esta experiencia trágica, van a enfrentar la realidad de una forma más solidaria y activa? ¿Cuáles son sus causas? ¿Sus preocupaciones o sus temores? En la década de los noventa, se anunció el fin de las ideologías y las grandes causas cayeron en desuso. Emergió la micropolítica y las minorías activas ejercieron su derecho a defender nuevas causas con agendas muy específicas y concretas. El discurso político abandonó el tono grandilocuente de la revolución, pero la conflictividad social ha crecido como una hierba venenosa que ha puesto en jaque a las instituciones del Estado. Hoy la retórica de la antipolítica se ha apoderado de la plaza pública. Cualquiera que aspire a un cargo público tiene que abanderar el vocabulario de que combate los principios de la democracia.

Para entender este nuevo escenario, acaba de publicarse un nuevo libro de José Woldenberg, Cartas a una joven desencantada con la democracia. El origen de este texto está en una reflexión de Christopher Hitchens, titulada también Cartas  a un joven disidente. El propósito buscar un puente de dialogo intergeneracional. Debatir una hoja de ruta sobre el pasado y el futuro de nuestra muy reciente democracia. A veces se olvida que la construcción de la democracia mexicana se llevó veinte años de reformas hasta alcanzar la confianza ciudadana. Por ejemplo, hoy deberíamos preguntarnos ¿cuánto va a tardar la reforma de transparencia en crear un sistema anticorrupción eficiente?

En cada carta, se retoma un tema. A la manera de un índice donde se tocan los problemas actuales de la vida democrática, los principios y la teoría o la historia en el caso de México. Cada uno de los textos por separado es una introducción extraordinaria para ubicar con claridad cuál es el estado de malestar de nuestra política democrática. Nada más recomendable para esta generación, que sorprendió a toda su comunidad, al salir a las calles con un espíritu de solidaridad, que ya creíamos perdido. Si alguien se pregunta en este momento, qué sigue y cuáles son los pasos que deben darse para construir la sociedad democrática, en este libro encontrarán una reflexión profunda y propositiva para enfrentar estos tiempos difíciles.

Con gran talento para analizar con precisión y exponer con claridad, Woldenberg ofrece puntos de referencia que no deben pasarse por alto, ante la emoción de reconquistar el espacio público y la participación ciudadana. Por ejemplo, rescató una frase que podría ser casi una máxima: entre el Estado y la sociedad civil no hay un juego de suma cero (lo que pierde uno lo gana el otro). La verdad es que entre un Estado democrático y una sociedad civil se da un juego de mutuo fortalecimiento.

También deja un recordatorio a quienes piensan que las tareas del gobierno no son de su competencia y prefieren refugiarse en la vida privada. “Cuando uno se autoexcluye”, serán otros los que tomen las decisiones. Ojalá este movimiento espontáneo de los jóvenes sea el principio de una nueva generación de reformas para trasformar el Estado democrático y no solamente una muestra del descontento con las instituciones actuales. El cambio no consiste nada más en demoler lo que no funciona, es necesario reconstruirlo con algo mejor.

 

 

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