¿Cuál es la diferencia entre los sismos de 1985 y 2017? - José Fernández Santillán | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 28 de Septiembre, 2017
¿Cuál es la diferencia entre  los sismos de 1985 y 2017? | La Crónica de Hoy

¿Cuál es la diferencia entre los sismos de 1985 y 2017?

José Fernández Santillán

En este sismo me sucedió lo mismo que en el de 1985: primero enfrentar el entorno inmediato. Como lo comenté la semana pasada, el temblor de hace diez días que se registró a las 13:14 me agarró en el Tecnológico de Monterrey (Campus Ciudad de México); el de 1985 que ocurrió a las 7:19 de la mañana, me despertó en un tercer piso. Mis gemelas estaban en sus cunas; mi esposa y yo las cargamos. Blanca se dirigió con una de ellas en brazo a la sala; yo me quedé en el pasillo con la otra melliza. La fuerza del sacudón me tiró al suelo. Luego del susto y reponernos, me acordé que debía ir a ver a mi mamá que la iban a operar en el Hospital 20 de noviembre ubicado en Félix Cuevas.

En la radio comenzaron a decir que se había caído el edificio de la Secretaría del Trabajo y algunos edificios del Multifamiliar Juárez, donde vivía mi bisabuela Catalina. En el camino, por Avenida Universidad, le di un aventó a una pareja de jóvenes. Me dijeron que no sabían qué había pasado; no sintieron el temblor; estaban viajando en Metro; ese servicio de transporte dejó de funcionar y salieron de la estación Universidad buscando cómo seguir su camino.

Uno se va dando cuenta poco a poco de la magnitud de los estragos causados por los temblores. Fue hasta en la tarde de 19 de septiembre de hace 32 años cuando tuve una referencia más clara de lo acontecido. Se dieron noticias de lugares siniestrados como Tlatelolco, particularmente, el edificio Nuevo León, el Hotel Regis, el Hotel del Prado (de donde se logró rescatar el mural de Diego Rivero “Un Domingo en la Alameda”), la colonia Roma y el Conalep ubicado en Avenida Juárez e Iturbide, Televisa, el Centro Médico. Ahora la atención está puesta en la escuela Enrique Rébsamen, el edificio de Álvaro Obregón y los condominios de Tlalpan, la colonia Condesa y muchos inmuebles dañados.

Vale la pena recordar que, en 1985, al día siguiente, hubo una réplica que causó pánico entre la población. Esa réplica provocó que construcciones ya dañadas terminaran de venirse abajo y que la gente decidiera dormir en los parques y camellones por miedo a que los sacudones se repitiesen.

Una diferencia fundamental entre los sismos de 1985 y 2017 es que ahora hubo el antecedente del sismo del 7 de septiembre cuyo epicentro se localizó en las costas de Chiapas (3 mil comunidades afectadas) y Oaxaca (41 municipios afectados). Es decir, enfrentamos daños en muy diversas localidades del país.

Los científicos han señalado que el de 1985 tuvo una magnitud de 8.1 y el de ahora una intensidad de 7.1 en la escala de Richter; pero mucha gente dice, y con toda razón, que el de ahora se sintió más fuerte que el de los ochenta. Y hay una explicación: poco se saben que hay una medida que se llama “frecuencia vibratoria”: en 1985 fue de 34; ahora, en 2017 fue de 86. Esa es la gran diferencia.

La diferencia mayor entre los sismos de 1985 y los de 2017 estriba en que hace 32 años el gobierno estuvo ausente de las labores de rescate; reaccionó tarde y mal, sacó a los soldados a las calles para salvaguardar el orden. La gente, como pudo, emprendió el rescate de las personas que habían quedado atrapadas o para recuperar los cuerpos de quienes habían perdido la vida. Recuerdo que, en el entonces estadio de Baseball del Seguro Social, se comenzaron a depositar los cadáveres recuperados para que los familiares fueran a reconocerlos. Fue entonces cuando se comenzó a hablar del “despertar de la sociedad civil”.

No olvidemos que los terremotos de 1985 tuvieron consecuencias políticas importantes; en 1988, se vino la insurgencia ciudadana que puso en jaque al sistema político con el surgimiento del Frente Democrático Nacional. Y el sistema se vio obligado a realizar reformas de gran calado.

Ahora, en contraste con el 85, ha habido un trabajo colaborativo entre sociedad civil y gobierno.

Las brigadas de rescate están formadas, ciertamente, en su gran mayoría por voluntarios, pero allí también están grupos de rescatistas, médicos de instituciones oficiales, policías, el ejército y la marina.

Pero así como hay diferencias también hay semejanzas: no hay duda que en las tragedias de ayer y hoy ha surgido un elemento disruptivo, la sociedad civil.

Sin embargo, parece olvidarse que lo primero que se movilizó tanto en 1985 como en 2017 fue la familia. (No por casualidad Hegel decía que la base de la sociedad civil es la familia). Me refiero a que hay un vínculo afectivo que enlaza fuertemente a los mexicanos; es una fuerza que les da vigor cotidianamente y salta de inmediato en las emergencias.

Los que han tenido un comportamiento deleznable en esta tragedia han sido los partidos políticos: han querido sacar raja electoral con el tema de la renuncia a sus prerrogativas. Esa es una jugarreta ligada al interés propio y no al interés ciudadano. 


jfsantillan@itesml.mx
@jfsantillan

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