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Plantan árboles en el desierto de Egipto con invento mexicano

Es un biopolímero que retiene agua y nutrientes, creado por Rafael Ríos ◗ También ayudó al crecimiento de arbustos en zonas áridas de los Emiratos Árabes Unidos, Chile y México

En Egipto, el invento mexicano fue usado para sembrar árboles de olivo.

Un invento mexicano, que consiste en un polímero que retiene agua y nutrientes para plantas durante varios meses, fue probado con éxito por innovadores mexicanos que fundaron la empresa Dos Ríos, la cual cuenta con colaboraciones académicas con el Tecnológico de Monterrey (ITESM) y la Universidad Autónoma de Chapingo (UACH).

Gracias a este invento, Dos Ríos ha logrado plantar árboles en desiertos y zonas áridas de Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Chile y México.

El biopolímero fue inventado por el ingeniero mexicano Rafael Ríos y ya ha sido probado en más de mil hectáreas de tierra árida de cuatro países. El mexicano ganó en 2014 el Premio Nacional del Emprendedor, en México y actualmente es apoyado por la Fundación México Estados Unidos para el Avance de la Ciencia (FUMEC).  

El polímero, único en México, se produce del desecho del biodiésel y encapsula el agua, lo que permite que los árboles puedan vivir en zonas áridas por varios meses sin necesidad de riego.

El polímero original se obtiene con ayuda de dos gases: el metano y el dióxido de carbono, los cuales se combinan con desechos de biodiésel.

“La reforestación la podemos lograr con la ayuda de este polímero comparable con lo que llaman lluvia sólida. Digamos que es algo similar al riego por goteo pero en lugar de estar liberando el agua, lo metes en una bolsa, lo pones debajo de la planta y en lugar de que el 90 por ciento del agua se desperdicie, como ocurre en los sistemas de riego tradicionales, lo que hace este polímero es mantener el agua y aprovechar ese 90 por ciento de agua que se desperdiciaba. El sistema ha funcionado de maravilla”, explicó el director de Relaciones Públicas de la empresa Dos Ríos, Víctor Jiménez.

“La diferencia con otros productos que se consideran lluvia sólida y que son nuestros competidores es que el polímero que nosotros ofrecemos es orgánico; se fabrica de Dióxido de Carbono
—este gas que la mayoría considera contaminación— mientras que todos los demás productos que se venden provienen del petróleo y usan sosa cáustica. Por esto, el producto no daña ni a la tierra ni a la planta, y de hecho, nosotros ya contamos con el permiso del gobierno de Estados Unidos, a través de la Administración de Alimentos y Agricultura (FDA por sus siglas en inglés), para manejo de este producto, ya que no es tóxico”, indica Jiménez.

FRUTA DEL DESIERTO. La empresa mexicana tiene experiencias ya documentadas en zonas desérticas de Asia y África, donde lograron el crecimiento de miles de árboles en periodos de 18 meses. En esos lugares ya comienza a producirse aceite de olivo.

Con su tecnología, Dos Ríos logró que crecieran árboles frutales y de maderas preciosas en desiertos extremos como el de Abu Dabhi, en los Emiratos Árabes Unidos, en Egipto y en Chile, particularmente en el desierto de Atacama y comenzó pruebas piloto en Sonora y Durango con siembras agrícolas de temporal.

Se trata de una propuesta con un alto grado de innovación por la cual Rafael Ríos fue reconocido por TechBA como un emprendedor con visión global para participar en el boot camp Inventa tu Futuro.

Ríos y sus socios iniciaron la construcción del Parque de Investigación e Innovación de Biotecnologías 2R “PIIB2R” que combatirá gases de efecto invernadero y en el que se obtendrán maderas preciosas en una de las zonas más áridas de Durango.

“La prioridad es dejar de ver a los gases de efecto invernadero como parte del problema y comenzar a verlos como parte de la solución y para eso se requiere inversión, apoyo y una mentalidad innovadora que adopte nuevas tecnologías”, dijo Rafael Ríos.

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