C.C.P. Hugo Eric Flores Cervantes Presidente, Partido Encuentro Social

Arturo Maximiliano García

La clase política vive su propio fenómeno catastrófico, un desgaste que se mueve como en tobogán, donde el desprestigio y la necesidad de poder pellizcar algo de credibilidad los hace hoy intentar a toda costa mandar mensajes de congruencia y de atención a lo que  los ciudadanos exigen, aún y cuando lo que se pida sea no sea en sí mismo necesariamente una solución a los males que se perciben. Hoy está sobre la mesa la desaparición de los plurinominales y la eliminación del financiamiento público a los partidos. Nadie sabe a donde nos llevaría eso, pero al final no deja de ser una alternativa para que el electorado pensemos que alguien nos representa.

El temblor del pasado 19 de septiembre y la estimación de los altos costos para apoyar a los damnificados, así como de las obras de reconstrucción, hizo que las redes sociales voltearan a señalar a los partidos políticos como quienes debían sacrificar los miles de millones de pesos que a ellos se destinan para reconducirlos y ayudar a los afectados.

En principio hubo silencio de las cúpulas partidistas, seguro se dieron reuniones privadas para valorar qué hacer y cómo responder a los mexicanos ante tan popular exigencia de que los partidos pusieran de su dinero.

Finalmente el silencio se rompió con una serie de propuestas, que en principio no libraron el obstáculo de la legalidad, ya que el dinero no podía ser donado a estas causas a título particular por los partidos.

Así entonces, fue necesario replantear la manera de canalizar ese dinero para apoyo de quienes lo necesitaban, y mientras los partidos se lanzaban busca pies, el PRI se adelantó presentando en la Cámara de Diputados una iniciativa que propone eliminar el financiamiento público de los partidos políticos, así como desaparecer a todos los diputados plurinominales locales y federales, Senadores de primera minoría y pluris.

Respecto a la eliminación del financiamiento público algunos comentaron preocupados que esto entregaría a los políticos en los brazos de los intereses privados, ignorando aparentemente la realidad que impera en el país, tanto en lo municipal, estatal y federal, particularmente en los cargos donde se toma decisiones administrativas, que han sido los particulares quienes por décadas han pagado gran parte de los gastos de precampaña y de campaña. Así, pareciera mejor lograr transparentar esos recursos, que el aferrarse a una realidad que hace mucho no existe, que el financiamiento público predomina, como dice la ley, sobre el privado, este último que posteriormente impone sus intereses sobre los de la sociedad.

En el caso de las pluris, es un asunto muy ventilado pero con el que nada más fintan de ves en cuando. En los hechos los plurinominales, no por su denominación, sino por las personas a quienes se les da acceso al legislativo por esta vía son quienes, en muchos casos, con experiencia política y profesional, arrastran lápiz o coordinan esfuerzos legislativos que al final sí generan beneficios para la población, por raro que parezca.

Usted ha manifestado públicamente su apoyo a la posibilidad de terminar con el financiamiento público a los partidos, a partir de ahí, si se cumple, la realidad cambiará poco, los intereses y dinero privado seguirán predominando aunque quizá mermará el desperdicio de una parte del erario público.

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