En algunas partes han disminuido las donaciones de víveres para los damnificados

Carlos Villa Roiz

Varios templos de la Ciudad de México y aun de la provincia se han convertido en centros de acopio, albergues temporales, dormitorios y comedores, principalmente por la proximidad que tienen con los edificios que resultaron dañados por los sismos y que han tenido que ser desalojados de acuerdo al peritaje de protección civil, o por su cercanía con las zonas de derrumbes a donde han acudido cientos de voluntarios, rescatistas, militares y policías.

Algunos de ellos tienen amplios atrios que resultan estratégicos y facilitan el trabajo, y en ellos se han colocado amplias lonas que sirven como casas de campaña, y que son muy útiles por los estragos de las lluvias; otros más cuentan con salones y auditorios parroquiales que se han habilitado como bodegas de tránsito, sobre todo de productos delicados como son las medicinas, y en la medida en que el transporte lo permite, han sido enviados a pueblos de Morelos, Oaxaca y Chiapas, así como a zonas afectadas de la Ciudad de México como Xochimilco.

La generosa, solidaria y espontánea respuesta de la gente ante la emergencia ha sido ejemplar y digna de reconocimiento. Ha sido la población la gran protagonista de estas acciones, sin embargo, la recepción de víveres ha decrecido en una segunda fase y en algunos sitios contemplan el riesgo de que les llegue a faltar alimentos preparados y cosas esenciales para los damnificados.

Tal es el caso de la parroquia Patrocinio de San José, en la Colonia Educación, que en primera instancia atendió a 60 familias y que ahora sirve de centro de distribución de los tres alimentos diarios para unas 200 personas que por razones de seguridad fueron removidas del templo y enviadas a las instalaciones de la escuela Eusebio Kino, así como a un estacionamiento cercano donde se instalaron casas de campaña, según informó el padre José Antonio Ramírez Santillán.

En la Parroquia de la Santa María de la Natividad en la delegación Benito Juárez, el padre Arturo Esquivel ha informado que en sus instalaciones aún hay capacidad para recibir personas, y desde el 19 de septiembre ha funcionado como un dinámico centro de acopio y distribución, y durante la emergencia, repartieron alimento para 300 personas, entre damnificados y rescatistas.

Los padres claretianos de la Colonia del Valle donde hubo algunos daños, han instalado un centro de acopio en el dispensario donde brindan servicios médicos de varias especialidades, y han enviado víveres a varias entidades; ahora están previendo que a partir de noviembre, algunos centros donde hay damnificados pudieran carecer de alimentos, y comienzan a promover una reserva para envío. Otras instalaciones como el CUM, Centro Universitario México, ha dejado de funcionar como albergue y centro de acopio, pues los damnificados quedaron bajo el resguardo de la delegación.

Caritas ha sido un importante centro coordinador de recepción y de envío de ayuda tanto en la Ciudad de México como en otras entidades del país, dañadas tanto por los sismos como por los huracanes.

 

Imprimir

Comentarios