Urgen más acciones para prevenir el cáncer de mama

Ma. del Rocío Pineda Gochi

A nivel mundial la lucha contra el cáncer es uno de los problemas más complejos en materia de salud pública. Aunque existen importantes avances médicos y programas preventivos, el cáncer es un desafío gubernamental porque significa una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en todos los países.

De acuerdo con información de la Organización Mundial de la Salud, en el año 2012 se registraron alrededor de 14 millones de nuevos casos, y para el 2015, se convirtió en una de las primeras causas de muerte, con cerca de 9 millones de defunciones. De este universo de casos, el cáncer de mama sumó más de 571 mil defunciones.

Lamentablemente, en la región latinoamericana y caribeña la incidencia es muy alta. Cifras de la Organización Panamericana de la Salud refieren que en el 2012, más de 408 mil mujeres fueron diagnosticadas, y 92 mil fallecieron. Peor aún, las proyecciones de este organismo indican que el número de mujeres con este tipo de cáncer aumentará en un 46 por ciento en el año 2030.

Las cifras para nuestro país no son nada alentadoras. En el 2014 se registraron 11 mil 372 nuevos casos, con una tasa de incidencia de 22.5 por 100 mil habitantes mayores de 10 años. La edad promedio de presentación de los casos es de 54.9 años, y la incidencia más alta en el número de casos se registra en el grupo de 50 a 59 años, con el 45 por ciento de todos los casos.

En el grupo específico de mujeres de 25 años y más, en el año 2015 se registraron 6 mil 252 defunciones que equivalen a una tasa de 18 fallecimientos por 100 mil mujeres. Las entidades con mayor mortalidad son: Sonora (28.6), Nuevo León (26), Coahuila (25.7), Chihuahua (24.8), Cd. México (24.7) y Sinaloa (22.2).

La crudeza de estos datos, y principalmente las tendencias a la alza, deben ser la razón para instrumentar mayores políticas públicas y acciones preventivas para evitar a toda costa que mueran más mujeres mexicanas. Aunque no subestimamos los esfuerzos institucionales, de la iniciativa privada, de la sociedad civil organizada, y en el ámbito legislativo, lo cierto es que las cifras siguen siendo muy altas y alarmantes.

En este mes de la “Sensibilización sobre el Cáncer de Mama” –que se realiza en todo el mundo–, en México debemos marcar la diferencia. Pese a las limitaciones y eficiencia médica para erradicarlo, las armas más eficaces para su combate siguen siendo la detección temprana y el diagnóstico oportuno. La experiencia internacional ha demostrado –principalmente en países desarrollados– que la instrumentación de estas dos medidas preventivas, permite que los tratamientos tengan mayor eficacia, que aumente la posibilidad de supervivencia, que los tratamientos sean menos costosos y que se reduzca la morbilidad.

Adicionalmente, tememos romper mitos y prácticas culturales en torno al género para que todas las niñas, adolescentes y mujeres mexicanas accedan a revisiones periódicas, tengan diagnósticos oportunos, y en su caso, acceso a medicamentos. La sociedad en su conjunto, estamos llamados a pugnar por mayores presupuestos, modificar los factores de riesgo, fomentar y vincular la cultura de la prevención con los sistemas de educación pública, romper barreras de género para la realización de mastografías periódicas y crear un frente común de lucha contra el cáncer de mama en México. No debemos escatimar esfuerzos en favor de las mujeres mexicanas, porque ante la crudeza de los datos, urgen más acciones para prevenirlo y erradicarlo.

Senadora de la República

Michoacán de Ocampo

@RocioPinedaG

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