Cultura

“Ahora los libros tienen fecha de caducidad”: Abad Faciolince

Once años después de la publicación de El olvido que seremos, el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince reedita el libro en el que relata el asesinato de su padre en 1987, el médico y activista pro Derechos Humanos Héctor Abad Gómez, y asegura que “hay un momento para olvidar y otro para recordar”.

En una entrevista, Faciolince defiende que el olvido, que irónicamente titula su libro de memorias, no “es tan malo”, pues si bien es importante “contar las historias”, también lo es “no quedarse en ellas”.

“El primer impulso cuando a uno le pasa algo espantoso, es olvidar para poder sobrevivir. Eso me pasó a mí y por eso escribí el libro 20 años después del asesinato, porque también me parecía grave borrar el recuerdo del todo. Hay un momento para olvidar y otro para recordar, pero pensar siempre en una ofensa es algo que intoxica a una persona e incluso a un país”, señala el autor.

“Ahora los libros, como todos los objetos contemporáneos, tienen una fecha de caducidad y si a un libro no le va bien a los seis meses desaparece. Que once años después hayan querido hacer una nueva edición de ‘El olvido que seremos’, quiere decir que la gente lo sigue leyendo y eso es bonito”, apuntó Faciolince sobre la publicación de la obra en Alfaguara.

Faciolince (Medellín, Colombia, 1958) asegura que el libro le ha dado “muchas cosas”, incluida la nacionalidad española concedida este año pasado por el Consejo de Ministros, además de los lectores que llegaron a su obra.

“Para mí fue un cambio, yo antes era un escritor que estaba en la parte trasera del pelotón, tenía mi grupito de lectores, pero con este tuve muchos más, me tradujeron a varios idiomas, me han escrito cartas de culturas distintas, de países árabes por ejemplo, donde el libro también tuvo su resonancia”, apunta el autor de novelas como Angosta o La oculta.

El olvido que seremos también significó un cierto “bloqueo” por no saber “por dónde seguir”, y dos novelas que no llegó a publicar porque no le “gustaban”, pero también la aparición de otro libro Traiciones de la memoria, cuyo primer capítulo es una especie de apéndice, sobre el poema que llevaba su padre en el bolsillo cuando lo mataron.

Ese día, Faciolince encontró el poema, supuestamente de Jorge Luis Borges, que luego mandó grabar en la lápida, y cuyo primer verso “Ya somos el olvido que seremos” se convertiría en el título del libro que escribiría veinte años más tarde. Tras la publicación, un poeta colombiano se atribuyó la autoría del poema y “acusó” a Faciolince de haber inventado lo de Borges para vender más libros.

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