Somos independientes en maíz, no requerimos importarlo: José Sarukhán | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 04 de Octubre, 2017

Somos independientes en maíz, no requerimos importarlo: José Sarukhán

Conferencia. El país tiene cerca de 60 maíces que campesinos siembran en todo el territorio, cuya riqueza genética es la clave de su producción y no el de origen transgénico, añade el coordinador de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad

Somos independientes en maíz, no requerimos importarlo: José Sarukhán | La Crónica de Hoy
José Sarukhán inició el ciclo de conferencias en El Colegio Nacional con motivo del XXV aniversario de la Conabio. 

Con sus cerca de 60 variedades de maíz, México tiene toda la biodiversidad de la planta que necesita para no depender de ningún productor o industria de semillas extranjeros, específicamente los que venden la idea de que necesitamos cultivos transgénicos, señaló José Sarukhán, coordinador de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

El ecólogo refirió que entre los diversos proyectos que ha realizado la Conabio en años recientes, se encuentra un mapa actualizado, “real”, de la distribución de las razas nativas de maíz de México (60), cultivadas hoy en día por campesinos en diferentes regiones. Cada variedad tiene características distintas en sus adaptaciones a un tipo de suelo, temperatura y altura, entre otros. “Tenemos una variabilidad genética fenomenal, lo cual nos hace independientes de comprar variedades de maíz, no necesitamos de nadie, porque las que tenemos pueden, en buenas condiciones, proliferar perfectamente”.  

El miembro de El Colegio Nacional enfatizó su convencimiento de tal afirmación, aunque la realidad y la propaganda es otra: la necesidad y dependencia de los productores de semillas  extranjeros, específicamente transgénicas. “Esto contrasta con otra realidad: 18 millones de campesinos generando y produciendo maíz, utilizando esas 60 variedades todos los días, personas que prefieren cultivarlas —a un costo mayor en esfuerzo y trabajo— para usos diversos, desde alimentación hasta rituales, que ir a comprar maíz de Conasupo”.

Durante su conferencia “Biodiversidad mexicana: la labor de Conabio”, ayer en el Aula Magna de El Colegio Nacional, el reconocido científico puntualizó que además de tener esta diversidad biológica del maíz, también poseemos un legado cultural y tradiciones de cultivo que los campesinos han heredado, además de un capital humano científico que genera la investigación moderna para “no tener que depender de nadie para hacer las cosas bien”, y lo cual puede ser extensivo a otros cultivos y especies importantes en el país.  

“Esta es la razón más importante por la cual estoy en contra del ingreso de maíz transgénico al país, porque no lo necesitamos y porque éste sólo puede crecer en zonas específicas de riego, fertilizantes, herbicidas y pesticidas que no son las regiones de producción maicera”. 

ANIVERSARIO DE CONABIO. Con motivo del 25 aniversario de la institución que el ex rector de la UNAM fundó, Sarukhán expuso la ponencia “Biodiversidad mexicana: la labor de Conabio”, en el Aula Magna de El Colegio Nacional, que inauguró un ciclo de conferencias que se realizarán a lo largo de estos meses, hasta diciembre, relacionados con el conocimiento de la biodiversidad del país. 

Durante su exposición, el ecólogo mencionó que el país es uno de los que mejor conoce su biodiversidad, para lo cual ha sido fundamental el trabajo de la Conabio, que ha generado información científica que se ha transformado en políticas públicas y medidas para su  preservación, cuidado y aprovechamiento sustentable.

Dijo que si bien, países europeos tienen una tradición más longeva en el análisis y conocimiento de flora y fauna, ninguno la ha organizado como la Conabio —modelo de ejemplo para las políticas medioambientales de la administración de Barack Obama en EU—, de tal forma que sea accesible no sólo para expertos, sino sociedad en general. 

El científico refirió que la información generada por la Conabio ha permitido obtener una enciclopedia viva y puesta al día de la biodiversidad del país, así como el conocimiento de la distribución de especies, vulnerabilidad y protección. Pero también conocer más sobre las especies invasoras que la afectan, el monitoreo de ecosistemas, de movimientos de vectores que causan enfermedades, de sistemas arrecifales e incluso incendios forestales. De toda esta ciencia y este conocimiento, la institución ha obtenido un valor que los mexicanos deben aprovechar de la mejor forma y con sustentabilidad. Bienes como el maíz, son un ejemplo toral de esto en su mayor dimensión social y ecológica. 

PATRIMONIO. José Sarukhán Kermez es el ecólogo más importante del país y enfatiza la pasión que el tema del maíz genera en él, por lo cual recalca las diversas dimensiones sociales que giran a su alrededor. Añade que este mismo análisis se puede hacer con otros productos de interés nacional. 

Hace algunos años, recuerda, la comida mexicana fue declarada como Patrimonio Intangible de la Humanidad por la Unesco, donde cultivos como el maíz son el fundamento de éste. “Tenemos un bien gigantesco en nuestras manos que debemos cuidar y valorar nosotros mismos y no sólo los turistas que vienen a comer; debemos buscar esta comida, así como sus ingredientes naturales y dar apoyo a todos estos campesinos que viven en una situación injusta”.

Son ellos, añadió, los responsables de mantener las especies cultivadas de las que nos alimentamos, las cuales no brotaron de la nada. “¿Les hemos agradecido a lo largo de los siglos? No, para nada. Pero es momento de darnos cuenta de que tenemos todos estos bienes, utilizarlos de la manera más favorable para esta y la sociedad del futuro; tener una agricultura sustentable manejada por nosotros y para nosotros, en nuestro términos y con nuestra dieta”. 

Abandonar estos términos, enfatizó, nos ha llevado a tener uno de los problemas más grandes de salud en México, una terrible paradoja. “Tenemos un problema absurdo que cuesta cientos de miles de millones de pesos en salud, obesidad y desnutrición. No puede ser, esto gira alrededor de tener nuestra capacidad soberana de producir alimentos, pero no de kiwi, sino los básicos de los cuales la sociedad mexicana ha dependido y generado una dieta que hasta hace no mucho era adecuada, balanceada y no generaba los problemas de salud de hoy. Es pues tiempo ya, despertemos a esta realidad”.

Imprimir