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Trump sonríe a los afectados, pero recorta presupuesto para desastres

Hipocresía. El gobierno federal de EU y los estados republicanos se llenan la boca hablando de solidaridad y unidad tras una temporada de huracanes despiadada. Sin embargo, no pestañean a la hora de suprimir fondos para desastres naturales

Trump prevé recortar 667 millones de dólares a FEMA y cerca de 200 millones a la agencia encargada del estudio de huracanes.

Parece que pasó lo peor de la temporada de huracanes del presente curso. Tras encadenar Harvey con Irma e Irma con María en unas semanas negras para la historia entre finales de agosto y finales de septiembre, parece que octubre se presenta más tranquilo. De momento.

Las cifras de muertos que estos tres ciclones tropicales han dejado no se acercan ni de lejos a tragedias de nuestra historia reciente, como los entre mil 200 y mil 800 fallecidos que dejó la destrucción provocada por Katrina en 2005. Harvey provocó 77 muertes, Irma, 132, y María, 78. En total, 287 muertes confirmadas hasta la fecha en toda la región.

Sin embargo, sus daños son mucho más vastos: Si Katrina provocó daños por valor de 108 mil millones de dólares, la combinación de los tres ciclones que azotaron el Atlántico este agosto y este septiembre acumula daños por valor de 224 mil millones de dólares (70 mil Harvey, 63 mil Irma y 91 mil María). Es decir, más del doble.

Ante esta histórica temporada de huracanes, la solidaridad ha unido a las comunidades afectadas, y los relatos de destrozos, pero también de apoyo y fraternidad fueron especialmente desgarradores en Houston, devastada por Harvey a finales de agosto, y en Puerto Rico, arrasado por María hace dos semanas.

ADVERTENCIA. Sin embargo, mientras Trump y el gobernador de Florida, Rick Scott, republicano, se llenaban la boca hablando de las virtudes de la gente y de la gravedad y lo impredecible de las tormentas, algunas voces empezaban a destacar el impacto, o potencial impacto, de sus decisiones políticas.

El 25 de mayo, la Administración Nacional del Océano y la Atmósfera de EU (NOAA) emitió un comunicado alertando de que la temporada de huracanes en el Atlántico, que inició el 1 de junio, sería “muy probablemente superior a lo normal”, según decía el encabezado. Predecían entre 2 y 4 grandes huracanes (de categoría 3 o más), proyección incluso que se superó, con la aparición de las tormentas José y Lee, que no llegaron a tocar tierra.

RECORTES. La advertencia se presentó dos meses después de que el gobierno de Donald Trump presentara su propuesta presupuestaria para el año fiscal 2018, que inició este pasado domingo 1 de octubre. Pese a que el presupuesto no ha entrado en vigor y existe una pequeña fracción acordada con los demócratas en vigor hasta diciembre, de momento, la propuesta que intentarán implantar los republicanos no se ha modificado un ápice, y presenta grandes recortes para las agencias esenciales para la prevención, exploración y alerta de huracanes. Especialmente la NOAA.

Por ejemplo, el presupuesto federal sobre la mesa plantea un recorte del 22 por ciento para la Oficina de Investigación Oceánica y Atmosférica de la NOAA, de 530 a 400 millones de dólares. Otra de las medidas elimina directamente el programa de  Laboratorio de Recursos del Aire para analizar la calidad del mismo, o también el programa de la agencia para la investigación del Ártico, destinado a estudiar el hielo oceánico y mejorar la seguridad de pescadores, barcos comerciales y cruceros. Liquida también los 5 millones de dólares asignados a un programa de investigación de tornados

Para entender su importancia, la NOAA es la agencia que lanza sus cazadores de huracanes, los aviones tripulados que se adentran en lo más espeso de la tormenta hasta alcanzar la calma del ojo, todo para medir los vientos y calcular y proyectar sus trayectorias. Algo esencial para poder avisar a la población que recibirá el mayor impacto. Algo que ahora Trump, mientras lanza mensajes de optimismo y se vanagloria de su rápida reacción a las tormentas, quiere comprometer.

Pero hay más. La propuesta presupuestaria prevé recortar 667 millones de dólares del fondo de ayuda estatal y local de FEMA, la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias. También propone eliminar completamente el fondo de 3 mil millones destinado a ayudar a particulares y empresas a reconstruir sus propiedades tras un desastre natural. Casi nada.

IRRESPONSABILIDAD. También Rick Scott recibe críticas por su gestión del presupuesto estatal. Como señala el portal The Intercept, el gobernador de Florida desmanteló en 2011 la ley de 1985 que limitaba el crecimiento urbano sobre los manglares y humedales de la región. Scott aseguraba en 2016 que este cambio había disparado el crecimiento en Florida, pero como el portal señala, la presencia de estas zonas vegetales húmedas es esencial para limitar el impacto de las lluvias torrenciales en zonas urbanas, porque actúan como drenajes naturales. La falta de los mismos hace que el agua no tenga adónde ir. Y es lo que ocurrió en Houston con Harvey.

Uno podría argumentar que en 2011 no podía saber que la temporada de huracanes atlánticos de 2017 sería especialmente cruel, pero la realidad es que el cambio climático ha disparado el número de huracanes en la región (ver especial “Hay más huracanes destructivos que nunca: ¿Por qué?”, publicado el 8 de septiembre de 2017). Así, los gráficos históricos de la NOAA muestran como el número de tormentas tropicales y de huracanes, incluso de grandes huracanes, se ha disparado en los últimos 20 años.

Por si fuera poco, con Scott al mando, el estado aportó 0 dólares al fondo de Miami Beach para mejorar el drenaje para tormentas, por ejemplo. Como Kathy Baughman McLeod, experta en conservación, aseguró a The Washington Post, “no hay ningún tipo de liderazgo en Florida en materia de cambio climático, y punto”.

Es decir, que si bien cada temporada de huracanes es distinta y es perfectamente posible que la de 2018 sea suave, dadas las fluctuaciones que provocan los fenómenos climáticos de El niño y La niña, Scott podía saber perfectamente del riesgo que su decisión suponía para Florida. También lo podía y lo puede saber Trump, que en este momento de máxima exigencia que tiene la NOAA para salvar vidas, en lugar de aumentar su presupuesto para asegurar hacer frente a los efectos del cambio climático, pretende recortarlo. Mientras Trump siga negando que el cambio climático existe, los huracanes seguirán sembrando cada vez más destrucción.

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