Apoyo sin discriminación

Jany Robles Ortiz

En las demarcaciones Xochimilco, Tláhuac e Iztapalapa los sismos del mes de septiembre dejaron grandes daños que aún lastiman a sus pobladores. Una grieta en la corteza terrestre (falla geológica) en esa región de la ciudad provocó auténticas zonas de desastres, con oquedades y enormes grietas que dañaron viviendas, avenidas y mobiliario urbano.

La zozobra y el temor de sus habitantes se incrementó por el ominoso silencio de las autoridades y por la falta de asistencia técnica y alternativas reales de financiamiento para la reconstrucción o reubicación de las familias afectadas.

El diagnóstico de especialistas advirtió que la gran mayoría de las viviendas afectadas son inhabitables. En colonias como Del Mar, Cananea, El Molino y La Planta, en los límites de Iztapalapa y Tláhuac, se partió el pavimento y provocó hundimientos de hasta 30 centímetros en las calles.

En Xochimilco, los barrios de San Marcos, San Gregorio y Santa Cruz Acalpixca fueron los más afectados por los sismos, que hicieron más profundas las grietas de la carretera Xochimilco Tulyehualco, en el pueblo de Santa María Nativitas. Un gran número de familias de estas comunidades permanecen en las inmediaciones de sus hogares, en carpas construidas de cartón y plástico, en espera de respuestas que aminoren sus pérdidas.

Las solicitudes de revisión de inmuebles y de ayuda para damnificados se multiplican, sin embargo los procesos de evaluación de las zonas derruidas son lentos y burocráticos. En las colonias, pueblos y barrios afectados proliferan inconformidades por la discriminación que enfrentan en la atención de sus múltiples problemas.

El trabajo solidario emprendido por autoridades ha tenido altos niveles de eficiencia. La atingencia con la que se definieron mecanismos para apoyar a la población damnificada permitió salvar vidas y coordinar acciones para otorgar a quienes perdieron sus pertenencias, asistencia en albergues y provisión de víveres.

Los esfuerzos coordinados de la sociedad civil con las instancias gubernamentales, organizaciones empresariales, políticas y académicas, deben ampliar su presencia a las comunidades afectadas de Xochimilco, Tláhuac e Iztapalapa, sin distraer el trabajo que despliegan en las demás demarcaciones que registraron daños.

Los recursos destinados a las labores de reconstrucción y apoyo a los damnificados deben llegar a todos los lugares donde se requieran. En estos difíciles momentos que enfrentamos debemos actuar sin distinción de colores ni condición social, con el firme propósito de contribuir en la ardua tarea de reparar los daños provocados por los fenómenos naturales.

 

@JanyROrtiz

 

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