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Sólo el 30% de funcionarios de Obras es especialista

La mayoría de los titulares de dichas direcciones en las 16 delegaciones es abogado, economista o civil, que no tienen nada que ver con el tema ◗ En Tláhuac, el director del área firma como arquitecto; sin embargo, en la lista entregada por la SMI aparece sólo como ciudadano

Los encargados de revisar las obras en la Ciudad de México son cheffs, criadores de perros o músicos.

Sólo diez de los 32 funcionarios de las delegaciones encargados de supervisar las construcciones en la ciudad son arquitectos o ingenieros.

El resto, según sus perfiles públicos, semblanzas oficiales o datos corroborados por Crónica en el gobierno de la CDMX, son economistas, abogados o ciudadanos con aficiones diversas como la cocina, la cría de perros, el deporte o la música.

Con ayuda de la Sociedad Mexicana de Ingenieros –SMI, la cual cuenta con representantes en todos los estados del país y la CDMX—, este diario realizó una revisión a la formación de quienes encabezan las Direcciones de Obra y Desarrollo Urbano de las demarcaciones y las subdirecciones respectivas… los resultados parecen ajenos a las exigencias o necesidades después de un sismo como el del pasado 19 de septiembre.

Aunque algunos tienen historiales sospechosos de corrupción y malos manejos, el trabajo se limitó por ahora a sus credenciales profesionales.

De los diez con visión ingenieril o arquitectónica, siete ocupan el cargo de Director General de Obras y Desarrollo Urbano (DGODU), es decir, son cabezas de área. Se trata de Abel González Reyes de la delegación Álvaro Obregón, Eduardo Alfonso Esquivel Herrera de Azcapotzalco; Leticia Nolasco Ortigoza de Coyoacán; Oliver Krotan Mar González de Gustavo A. Madero; José Bello Alemán de Miguel Hidalgo, Fernando Blanco Cruz de Milpa Alta y Manuel Santiago Quijano, de Tlalpan.

Julio César Sánchez Alva, titular de la dirección en la delegación Tláhuac, firma algunos documentos oficiales con el membrete de arquitecto. Sin embargo, en la lista entregada por la SMI aparece sólo como ciudadano.

Otros cuatro cuentan con un perfil distante: Nicias René Aridjis Vázquez, de Benito Juárez, es economista; Mariano Alberto Granados García, de Cuajimalpa, es abogado, misma situación de José Mariano Placencia Barrios, de Magdalena Contreras y Julia Bonetti Mateos, de Xochimilco.

Los cuatro restantes alcanzaron estudios truncos en otras ramas, ostentan títulos técnicos o apenas superaron el bachillerato: Humberto Chavarría Echartea, de la delegación Cuahtémoc; Filiberto Rojas Ubaldo, de Iztacalco; Alfredo Alatorre Espinoza, de Iztapalapa y Adolfo Hernández García, de la Venustiano Carranza.

Los otros tres acreditados —para completar los 10 referidos en la nota— trabajan en la Dirección o Subdirección de Desarrollo Urbano u oficinas afines de cada demarcación: Edgar Everardo Barrientos Facundo en Álvaro Obregón, Luis Eugenio Ramírez Rivera en Benito Juárez y Daniel López Salazar, de Milpa Alta.

Entre quienes tampoco cubren los títulos profesionales deseados o idóneos para estos puestos relacionados con el Desarrollo Urbano, se encuentran: Juan Reyes Núñez, de Azcapotzalco; Mario Carrillo Urtusuastegui –trunco en derecho—; José Román Alcalá Angelino, de Cuahtémoc; Alberto Trejo Villafuerte, de Iztacalco; Arturo González Martínez, de Iztapalapa; José David Rodríguez Lara, de Miguel Hidalgo; Marcos Reyes Carmona, de Tláhuac; Ludwin Erick Méndez Carrera, de Venustiano Carranza y Roberto Camacho Ortuño, de Xochimilco.

Una de las designaciones polémicas es la de Laura Nohemi Muñoz Benítez en la Dirección de Desarrollo Urbano de Tlalpan.

Aunque no es ingeniero ni arquitecto, aparece con la licenciatura en Planeación Territorial.

Más allá del terreno de la construcción, ingeniería o arquitectura, estos servidores públicos sobresalen por otras inclinaciones como las carreras de autos, las apuestas hípicas, los concursos caninos, el comercio, la venta de bienes inmuebles y la formación gastronómica.

Pese a las deficiencias en el sentido académico, estos funcionarios obtienen sueldos de entre 40 y 90 mil pesos al mes.

“¿Qué puede enseñar un economista o un abogado trunco a las áreas de construcción?, ¿qué le pueden aprender los ingenieros o arquitectos, en pro de evitar catástrofes como la del 19 de septiembre?”, pregunta el ingeniero Tonatiuh Balanzario, registrado como Director Responsable de Obra (DRO) y presidente de la Sociedad Mexicana de Ingenieros en la Ciudad de México.

“Los responsables de obras no tienen el perfil para estas coyunturas, por eso tanto caos, desorden y negocios turbios”.

—¿Y los delegados?

—Ellos están incurriendo en responsabilidad, al menos moral y profesional, porque no están poniendo a las gentes con la formación adecuada en estos puestos tan importantes para una ciudad más segura, más transparente en el ramo de la construcción.

—¿Qué hay de fondo?

—Es un desastre, les están pagando cuotas de poder, porque durante la campaña me aseguró 5 mil votos, pues le toca una dirección general de obras o una dirección de desarrollo urbano, aunque no sea especialista. Nosotros los profesionistas estamos luchando para que se respeten los perfiles, que las desgracias no nos agarren con las manos en los bolsillos…

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