Violencia en el mundo: del caos medioambiental, al caos social

Jesús Casillas Romero

No cabe duda que nuestra capacidad de asombro puede ser superada cada día.

Lamentablemente para mal, pues tal pareciera que la humanidad, no conforme con que la Tierra prácticamente se está convulsionando ante los estragos del cambio climático, ahora se empeña en la autodestrucción por propia mano.

Huracanes, sequias, tsunamis, terremotos y ahora, un fin de semana extremadamente violento.

En Cataluña, España, al menos 893 personas resultaron heridas con motivo del conocido movimiento independentista de esta región de la Península Ibérica.

Según se ha dado a conocer, las fuerzas policiacas españolas intervinieron este domingo para impedir el referéndum en Cataluña. Frente a ellos, centenares de personas intentaron proteger el procedimiento, con lo que sobrevino una jornada de increíble violencia y el saldo de personas heridas ya mencionado.

No sabemos quién tenga la razón, si quienes apoyan el movimiento independentista o aquellos que buscan la unidad de España. Lo cierto es que la violencia no es el mejor camino para nadie.

Es tiempo de que la humanidad asumamos como principio de vida, precisamente el de la no violencia, capaz de lograr grandes cambios utilizando métodos pacifistas.

Durante el siglo pasado, un hombre después de estudiar en Londres regresó a la India para pregonar su filosofía y reclamar en 1931 la independencia de su nación.

Lo más grande de la hazaña fue conseguirla mediante la lucha pacífica. Me refiero a Mahatma Gandhi, precisamente el impulsor del principio de “no violencia”, como medio y como fin.

Una estrategia ha sido utilizada por otros grandes en el mundo, como Chico Mendes en Brasil, el Dr. Martin Luther King Junior en los Estados Unidos, y Nelson Mandela en Sudáfrica.

Por si fuera poco, ese mismo domingo, al menos 59 personas fueron asesinadas y más de 500 resultaron heridas en un tiroteo en Las Vegas Nevada, en Estados Unidos. Un tirador que apostado en el piso 32 de un conocido hotel, comenzó a disparar a la multitud asistente a un concierto de música al aire libre, sin razones hasta ahora conocidas.

El Estado Islámico se habría reivindicado el ataque, bajo el argumento de que el autor de la masacre se trataba de uno de sus “soldados” que se había convertido al islam recientemente; sin embargo, ello no ha sido confirmado.

De cualquier manera, se trata de un saldo bastante cargado de rojo, irónicamente a un día de la conmemoración, del “Día Internacional de la No Violencia”, el 2 de octubre.

Creo que ya tenemos suficiente, es momento de reflexionar sobre la importancia de la tolerancia, la comprensión y el respeto. No se trata de asumir una actitud pasiva ante los problemas, se trata de rechazar la violencia para solucionarlos.

Es momento de consolidar en el mundo, una actitud que más allá de no ser violentos, sea una que busque alternativas, cambios y soluciones pacíficas.

El siglo pasado ha sido el más sangriento de la historia de la humanidad, caracterizado por protagonizar dos guerras mundiales, en las que el avance tecnológico demostrado con armas cada vez más letales, dio como resultado un grado de violencia desconocido hasta ese entonces.

Así, la violencia ha formado parte del pasado, se aferra al presente y de persistir, el futuro no es nada halagador. El caos social, sumado al caos medioambiental, en corto plazo nos llevará al colapso total, o lo que es lo mismo, el punto final de las civilizaciones.

Hoy, más que nunca, nos urge que el siglo XXI sea caracterizado por la paz y la concordia internacional, sin dejar de lado la reconciliación con la naturaleza, que ahora nos reclama con singular ímpetu.

Senador de la República por el estado de Jalisco.

 

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