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En 1985, precios de venta y renta cayeron entre 50 y 80 por ciento: Coldwell Banker

La inmobiliaria Coldwell Banker México comentó que los cambios de las zonas afectadas por el terremoto en 1985 es una “historia impresionante”, que pasa de los edificios y casonas viejas, que nadie quería por miedo a que se derrumbaran  ante el más mínimo movimiento de tierra, a los departamentos reconstruidos  y nuevo desarrollos, cuyo valor se multiplicó 300% en los últimos 16 años.
Posterior a los temblores de 1985 las edificaciones y terrenos ubicados en la Condesa, Roma, algunas zonas de la Cuauhtémoc y el Centro Histórico de la Ciudad de México perdieron entre 50 y 80% de su valor; provocando abandono, pobreza y miedo para sus habitantes.
“En los primeros años, entre 1986 y 1990, las propiedades se comercializaban en menos de un millón de pesos; algunas no rebasaban 600 mil y, en casos extremos, se cotizaban en 400 mil pesos. La razones: estructuras dañadas, construcciones viejas, edificios con uno o dos pisos a punto del colapso y el miedo a otro temblor”, aseguró Coldwell Banker
Francisco Murguía, director general de MP Inmobiliaria “De 1985 a la fecha se han construido en la Ciudad de México poco más de 7 mil inmuebles. Es un hecho que no todas las empresas operamos de mala fe. Hay edificios que no sufrieron ninguna fisura”, afirmó.
Cabe destacar que hace 32 años el sismo de magnitud de 8.1 dañó a alrededor de 30 mil viviendas, de las cuales cerca de 3 mil 700 tuvieron afectaciones severas, en toda la Ciudad, según estimaciones de la extinta Comisión Metropolitana de Emergencia.
En el caso del terremoto del pasado martes, de magnitud 7.1, afectó a cerca de 3 mil 900 inmuebles en la CDMX, aunque no en todos los casos se trata de daños estructurales, según datos preliminares de Protección Civil.
Tras 32 años de aquel sismo –de 8.1 grados en la escala de Richter– que en un minuto y medio destruyó  edificios enteros, zonas como la Condesa, Roma, Cuauhtémoc, Juárez y Centro se transformaron como un boom: del abandono pasaron a lo más caro, y de ser habitaciones para familias de clase media se convirtieron en el refugio de hipsters, artistas, extranjeros y los llamados millennials.

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